martes, 25 de agosto de 2009

BOLT Y WALKER, LAS MEJORES MARCAS DEL MUNDIAL



EFE

El récord mundial de 100 metros conseguido por Usain Bolt, con 9.58, fue la mejor marca de los Mundiales de atletismo de Berlín, por delante de la plusmarca de los 200(19.19).
Según la puntuación que se aplica por las marcas efectuadas, los 9.58 del jamaicano reciben 1.669 puntos, por los 1.657 del tope del doble hectómetro.
La tercera mejor marca corresponde también a Usain Bolt y sus compañeros del relevo del 4x100 que ganó el oro con 31.31 (1.584 puntos), mientras que la cuarta es para los 9.71 que le reportaron al estadounidense Tyson Gay la plata en la final de los 100.
En categoría femenina, los 52.42 de la jamaicana Melaine Walker en la final de 400 metros vallas suponen la mejor puntuación, con 1.555, por delante de los 10.73 de su compatriota Shelly-Ann Fraser en los 100 metros.
Marta Domínguez, merced a los 9:07.32 que le dieron el oro en los 3.000 obstáculos y que suponen una nueva plusmarca española de la distancia, es décima con 1.526, mismos puntos que el récord mundial de martillo que consiguió la polaca Anita Wlodarczyk con 77,96.

HOMENAJE A CULSON EN PUERTO RICO



La Cámara de Representantes rindió ayer un homenaje a Javier Culson, ganador de la medalla de plata, en el evento de 400 metros con vallas, en el Campeonato Mundial de Atletismo, celebrado en Berlín la pasada semana.
En el mensaje de la ocasión, la presidenta del Cuerpo, Jenniffer González Colón aseguró, “que son muy pocos los que conocen el trabajo arduo, la dedicación, la disciplina y el compromiso que tuvo que tener mucho antes para llegar a donde ha llegado”.
Mencionó que a pesar de que el gobierno concede ayuda a estos atletas de alto calibre, “de nada vale si esas becas llegue siete, ocho, diez meses después de haber sido emitida poniendo en estrés y en una situación de desenfocarse de su trabajo atlético porque simplemente las ayudas que se legislaron, no han llegado a sus manos”.
Por lo que urgió a que desde la Cámara de Representantes se atienda esta situación “para que tengamos muchos más Javier, estableciendo récords y dándole lustre al pueblo de Puerto Rico a nivel mundial”.
Mientras, que el representante novoprogresista por el distrito de Ponce, Luis “Tato” León indicó que con la gesta del vallista se ha convertido en “ejemplo de enfoque, rigurosidad y disciplina”, que le ha colocado junto a los grandes del deporte puertorriqueño como Roberto Clemente y Tito Trinidad entre otros.
Por su parte, el portavoz de la minoría popular Héctor Ferrer, afirmó que este medalla, aunque de plata “nos sabe a oro”, ya que es la primera vez que un boricua gana esta presea en un evento de esta magnitud. Por lo que su triunfo “trae esperanza a la Isla”.
Durante la aceptación del acto, Culson agradeció “este reconocimiento; lograr esta medalla y traer este triunfo a Puerto Rico me sigue llenando de motivación para seguir trayendo más gloria a Puerto Rico y la próxima gesta que voy a lograr es en Londres que es mi otra meta, mi otro sueño; traer una medalla olímpica”.
La exposición de motivos de la pieza, destaca que en estos eventos “Javier Culson Pérez ha hecho historia. En una demostración de potencia, el vallista boricua se agenció la medalla de plata en la final de los 400 metros con vallas en el Campeonato Mundial de Atletismo en Alemania”.
“El atleta hizo tiempo de 48.09 segundos. El primer lugar lo obtuvo Kerron Clement el estadounidense y en tercera posición llegó el también estadounidense Bershawn Jackson. Los 48.09 segundos son, a su vez, una nueva marca nacional en este evento, otra gran gesta de este destacado puertorriqueño”, añade la pieza, de la autoría de la representante Carmen Yulín Cruz Soto.
“La Cámara de Representantes del Estado Libre Asociado de Puerto Rico felicita efusivamente a Javier Culson Pérez, nuevo subcampeón mundial de los 400 metros con vallas, al convertirse en el primer boricua el ganar una medalla en un mundial de atletismo. Javier ha llevado la monoestrellada al sitial más alto en la historia del atletismo de Puerto Rico”, se expresa en el lenguaje de la resolución.

Semenya vuelve a casa aclamada como una heroína


EFE - Johannesburgo

Miles de personas han recibido en Johannesburgo, como una heroína, a la campeona del mundo de 800 metros, Caster Semenya, a su regreso de Berlín, donde obtuvo la medalla de oro en los Campeonatos del Mundo de Atletismo y se donde se puso en duda su feminidad. A la llegada del equipo sudafricano de atletismo, miles de personas arrollaron y superaron el cordón policial situado a la entrada de la terminal internacional del aeropuerto "Oliver Tambo", de Johannesburgo, para acercarse a Semenya.
Los concentrados, que rechazan las pruebas de verificación de sexo solicitadas a la atleta, repitieron gritos de "viva Semenya" y "viva Sudáfrica", mientras hacían sonar pitos y "vubuzelas", las ruidosas trompetas que usan los hinchas sudafricanos para animar a sus equipos en las competiciones deportivas. Grupos de mujeres con carteles con la fotografía de Semenya, en los que se leía "nuestra dama del deporte", bailaban frente a un estrado situado delante de la terminal internacional del aeropuerto, alrededor del que se situaron los miembros del equipó nacional de atletismo.
Semenya, arropada por algunos de sus familiares y autoridades, entre ellas la ministra de la Mujer, Juventud, Infancia y Discapacitados, Noluthando Mayende-Sibiya, subieron al estrado, donde la atleta se limitó a sonreír e indicar: "Estoy muy bien". Mientras los concentrados seguían bailando y cantando, Mayende-Sibiya se dirigió a la atleta y le dijo: "Caster, tienes la razón a tu favor y nosotros te seguiremos", al tiempo que le daba la bienvenida en nombre del Gobierno y el presidente del país, Jacob Zuma, que tiene previsto recibir hoy a Semenya.
El presidente de la Federación Sudafricana de Atletismo, Leonard Chuene, también dio la bienvenida a la atleta y le mostró el apoyo de la organización deportiva. En la plataforma estaban, entre otros, la diputada y dirigente del gobernante Congreso Nacional Africano (CNA), Winnie Mandela, y el presidente de las juventudes del CNA, Julios Malema, denunciado por organizaciones femeninas por hacer manifestaciones ofensivas para las mujeres, que también mostraron su apoyo a Semenya.
La ministra del Interior de Sudáfrica, Nkosazana Dlamini Zuma, anunció el pasado domingo que Sudáfrica recibiría a Semenya como una "heroína" cuando regresara al país, después de que se pusiera en entredicho su feminidad. Dlamini Zuma recalcó que los sudafricanos "se sienten indignados por las dudas sobre la feminidad de Semenya, después de su éxito en la carrera de 800 metros, que le hizo campeona del mundo". La ministra se mostró "orgullosa" del triunfo de Semenya e instó a "todos los sudafricanos, y especialmente a las mujeres", a darle su apoyo y "despreciar las insinuaciones que se han hecho" sobre su feminidad.
La IAAF ha confirmado que Semenya está sometida a unas pruebas de verificación de sexo en colaboración con la Federación Sudafricana, a raíz de que en los campeonatos africanos júnior, a finales de julio, rebajara de golpe su marca en siete segundos y se puso al frente de la lista mundial del año con 1:56.72. El secretario general de la IAAF, Pierre Weiss, explicó la semana pasada que, aunque Semenya recibió su medalla de oro, podría ser desposeída de ella a la vista de los resultados de las pruebas de feminidad, que tardarán varias semanas en conocerse.
El proceso de verificación de sexo exige una compleja evaluación en la que intervienen ginecólogos, endocrinólogos, psicólogos y expertos en medicina interna.

Usain Bolt competirá el 20 de septiembre en Shanghai


EP/Reuters

El jamaicano Usain Bolt, triple campeón olímpico y mundial, competirá el próximo 20 de septiembre en una prueba de 100 metros en Shanghai, su primera carrera en Asia después de triunfar el año pasado en los Juegos de Pekín, según confirmó su agente Ricky Simms a 'Reuters'.
El caribeño, que batió los récords del mundo de 100 y 200 en los recientes Mundiales de Berlín, está pensando en competir el 25 de septiembre en Daegu, Corea del Sur, sede de los Mundiales de atletismo de 2011.
Además, Bolt completará su temporada europea con las citas de Zúrich, este viernes, y Bruselas. En tierras suizas se medirá con su compatriota Asafa Powell en 100 metros. Mientras que en Bruselas, el próximo 4 de septiembre, está por determinar la distancia en que se alineará, pero se medirá con el estadounidense Tyson Gay.

Odriozola elevará un informe de errores a la IAAF


AGENCIAS

"Me considero obligado, como delegado de organización, a presentar un informe sobre aspectos técnicos porque, por ejemplo, el juez árbitro de carreras tuvo una actuación errática durante todo el campeonato, recalificando a un montón de gente, y sólo descalificó a Natalia", explicó Odriozola a EFE.
Para el presidente español hubo casos de recalificación sorprendentes "como el de un corredor de 800 sin que llegara a la meta, como exige el reglamento".
"Sin embargo", observó, "la única descalificada fue Natalia. Normalmente, cuando se recalifica a alguien es porque otro ha tenido la culpa. Pues el único caso que tuvo claro es el de Natalia".
Odriozola exculpa a la tarraconense. "Fue una acción involuntaria. A consecuencia de las circunstancias, la etíope (Gelete Burka) se cayó y fue muy espectacular. Luego, la reacción del público, que consideraba favorita a Burka. En fin, le echaron la culpa a Natalia como si hubiera sido algo deliberado".
"Lo cierto es que (Natalia) tenía media calle libre", añadió, "y cuando intentó pasar, porque había espacio suficiente, la etíope se cerró y, como es muy ligerita, se cayó. Natalia venía como una moto, pero no se intentó meter por narices, había sitio de sobra. No obtuvo ninguna ventaja, sino al contrario. Salió trastabillada y perdió el ritmo, pese a lo cual ganó de largo".

A Odriozola le indigna la decisión de los organizadores de Zúrich, que no han admitido a Natalia Rodríguez. "Temían que ganara y les estropeara el percal. Dicen que no la admiten por si el público reaccionaban mal en una carrera montada en torno a Jamal, pero lo que no quieren es que les estropee el espectáculo".
La descalificación de Rodríguez ha enturbiado, a su juicio, el final de los Mundiales. "Dos medallas de oro y una de bronce hubiera sido magnífico para el atletismo español, pero lo siento en el alma, sobre todo, por Natalia, a quien conozco desde que era júnior, y que por este incidente, en el que no ha tenido ninguna culpa, no ha podido coronar una magnífica trayectoria".
"Para mí, Natalia es la campeona y la trataremos como tal. Vamos a pedir al ADO que le conceda la beca correspondiente, y si no fuera posible, en la Federación intentaremos que no pierda en el plano económico. No es sólo los 60.000 dólares que dejó de percibir, sino la beca y los medios de preparación".
A la hora del balance, Odriozola piensa que en el equipo español "las mujeres han estado mejor que los hombres porque, aunque algunas hayan fallado, las mayores alegrías las han dado ellas".
De Marta Domínguez, campeona mundial de 3.000 m. obstáculos, dijo que había estado "fabulosa, de quitarse el sombrero, una vez más, porque se trabajó el título". Odriozola observó que este año las rusas "han llegado a Berlín +pasadas de forma+, por decirlo de alguna manera, y han fallado mayoritariamente".
Tuvo palabras de elogio también para Jesús Ángel García Bragado, bronce en 50 km. marcha. "Eran sus novenos Mundiales y ha demostrado que para el 50 hay que tener calidad y carácter. Al final no pasó al segundo porque no sabía muy bien en qué puesto iba".
"Mayte Martínez", pormenorizó, "estuvo fantástica, con marca personal en una final muy dura. Acabó muy fuerte, y lo mismo ocurrió con Nuria Fernández. Después de los problemas que tuvo en semifinales corrió muy bien y estuvo cerca del podio".
Odriozola destacó también la actuación de Ruth Beitia, quinta en altura: "estuvo ahí. Durante la final se le rompió el cordón de una zapatilla antes del primer salto en 1,99, pero estuvo con las mejores".
También celebró el sexto puesto de Beatriz Pascual en 20 km. marcha, aunque, a su juicio, "le falta creerse lo buena que es, de que es capaz de luchar por las medallas".
Con respecto a los abandonos de Paquillo y de María Vasco en la misma prueba de marcha, dijo que "María arriesgó y se desvaneció y Paquillo tenía la cabeza en otro sitio, aparte de pasar por un bajón físico".
"Jesús España", continuó, "estuvo al nivel que se esperaba, a punto de obtener plaza de finalista en 5.000 pese a que cada vez hay más africanos. Chema Martínez también estuvo muy bien en el maratón, y Eliseo Martín maravilloso en obstáculos pese a correr infiltrado. Es el mejor pasando los obstáculos y la ría. Javier Cienfuegos, en su primer campeonato absoluto, también estuvo bien en martillo, demostró casta".
De los fracasos Odriozola prefiere no hablar. "Ellos son los primeros que sufren e intentaremos poner los medios para que no se vuelvan a repetir, aunque no todo está en nuestras manos", dijo.
En general, los Mundiales de Berlín han sido, para Odriozola, "espectaculares, con audiencias impresionante de televisión y los alemanes muy volcados con sus atletas, tal vez demasiado".
Para Odriozola el jamaicano Usain Bolt, que ganó tres medallas de oro y batió dos récord mundiales (100 y 200), "es sin duda la gran figura, un fenómeno, una joya que hay que cuidar porque hace mucho por el atletismo".
"Es alegre y muy generoso en su esfuerzo", explicó. "Después del 100 se le veía cansado, pero aún así quiso dar espectáculo y batió también el récord de 200".
Odriozola resaltó el éxito del Caribe: "Jamaica, Bahamas y Trinidad y Tobago han arrasado en velocidad y vallas, han marginado a Estadios Unidos con unos equipos que tenían juventud, pero también veteranía a raudales".

LA ATLETA QUE NO PODÍA ENTRAR AL BAÑO DE CHICAS


CARMEN MORENO | MÓNICA TRAGALETE (Johanesburgo)

Caster Semenya, el nuevo y polémico hallazgo del atletismo mundial, camina por una gasolinera de Ciudad del Cabo. Busca el servicio de mujeres. Un empleado la sigue con la mirada. En una de las urbes más peligrosas del mundo, un dependiente siempre tiene que estar atento. Y más si se ve a un portento físico de 173 centímetros, repleto de músculos y rostro de boxeador que se dirige a un baño sólo para chicas. Le corta el paso. Está convencido de que es un hombre. La discusión empieza. Sin darle mayor importancia, Caster simplemente ríe y le dice: «¿Quieres que me baje los pantalones para que veas que soy una mujer?».
Este incidente lo ha querido recordar estos días su propio entrenador, Michael Seme. La sudafricana Semenya nunca lo ha tenido fácil. La campeona del mundo de 800 metros ha tenido que cargar con recelos de los demás toda su vida. ¿Es hombre? ¿Es mujer? ¿Es hermafrodita? Ella casi nunca ha querido entrar al trapo. Una de las cosas que remarcan sus amigos es que siempre ha mantenido la dignidad en esas comprometedoras situaciones. «Cuando las risas le dolían, siempre se lo guardaba para ella y nunca mostraba sus sentimientos», recuerda entristecida su abuela octogenaria.
Su familia, para probar la sexualidad de su pequeña, -y para «que la dejen en paz», como ha pedido su padre, Jacob-, ha puesto por delante su partida de nacimiento. El documento dice claramente que Caster vio la luz el 7 de enero de 1991 como una female (niña, en inglés). Fue criada junto a sus seis hermanos en una casa de techos de paja en Moletjie, un pequeño pueblo rural de la provincia de Limpopo. Le gustó desde siempre jugar al fútbol. Soñaba con formar parte algún día de las Bañana Bañana, la selección nacional femenina de Sudáfrica. Pero no había equipo de chicas en el pueblo y sólo podía desquitarse jugando con los niños, lo que en más de una ocasión le valió las burlas de sus compañeros.

«Una cosa es que le gustase el fútbol y otra muy distinta que sea un hombre», dice su madre, Dorcus Semenya, quien recuerda que Caster hacía sin rechistar las tareas de la casa -desde cocinar hasta ir a buscar agua al surtidor local-, aunque siempre estaba pensando en el balón. «Con ella todo era fútbol y más fútbol».
A su progenitora, toda esta parafernalia le suena a cuento chino. La madre de la atleta no se cansa de asegurar que su hija es una mujer. A ella, que la vio nacer y la crió, se lo van a decir. En las afueras de Polokwane, la capital de la provincia de Limpopo, donde la mujer asiste a clases para poder trabajar algún día como cuidadora de enfermos, lo deja bien claro: «La gente puede decir lo que quiera, pero la verdad es la que es, que mi niña es una chica, y quienes no lo aceptan es por celos».
Dorcus, quien tuvo que buscar un hotel con televisión satélite para poder ver a su hija corriendo en Alemania, invitó a quien dude de ella a «preguntar a los vecinos de nuestro pueblo, allí la conocen todos, cualquiera os contará que Mokgadi (como la llaman en la familia) es una chica. Lo saben porque me ayudaron a criarla».
Muestra una foto del álbum familiar en la que la joven, con el pelo un poco más largo que en la actualidad, posa junto a otras compañeras del instituto. Entre ellas, una de sus mejores amigas, Debra Morolongo, quien recordó que Mokgadi «ha sido siempre una chica y hacía todo lo que hacen las chicas. La gente no debería dejarse confundir por su voz ronca y su físico».
Dando un paseo por el pueblo se siente la indignación. «El problema es que tienen envidia porque ella es sudafricana y una negra», comenta una vecina a una de las cadenas de televisión que se acercan a recoger testimonios. Otra mujer da su versión: «Ella jugaba con mi niña. No tengo dudas, lleva bragas».
Phillip Ponyane Rammabi, una chica que jugaba con ella en el pueblo, cuenta que «en el campo de fútbol iba de siete y marcaba dos goles cada partido». Pero otra cosa la hacía destacar. Lo remarca la propia Phillip mientras pastorea el ganado: «Era rapidísima».
Esa cualidad hizo que, ya en el instituto, Semenya descubriera que su afición al deporte podía ir por otros derroteros y empezó a correr. «Le gustaba ir rápido y lejos», dice su primo Ernest Sekgala, de 16 años, al Beeld, un periódico publicado en afrikaans. Según afirma el rotativo, de estos años de instituto viene la profunda relación de la atleta con su abuela, Maphuti Sekgala.
Al recorrer su pueblo se ve que las infraestructuras educativas, al igual que otras tantas cosas, no son buenas en la Sudáfrica más rural. Por eso no es extraño que los niños tengan que trasladarse a otros lugares para poder cursar la educación secundaria. Es lo que hizo ella. Se fue a vivir con su abuela a Fairlie, una población mucho más cercana al instituto, a una casa en la que no había electricidad ni agua corriente y en la que unos cartones hacían las veces de cristal en las ventanas.

LOS PANTALONES
Allí pasó su adolescencia, años duros para cualquiera y más para una chica con aspecto masculino. En el instituto todos la recuerdan y sólo tienen buenas palabras para ella, aunque no niegan que la situación es extraña. Para los alumnos, la muchacha que hace tan sólo dos años era la compañera de pupitre y de la que más de una vez se mofaron por su porte varonil, es hoy una estrella mundial presente en todos los telediarios.
Eric Modiba, director del Colegio de Secundaria Nthema, donde Semenya estudiaba hasta el año pasado -ahora cursa Educación Física en la Universidad de Pretoria-, recalca que está «muy, muy orgulloso de ella», pero no tiene reparos en decir, entre risas, que al principio creyó que era un varón. Además, recuerda que solía jugar con los chicos y que siempre iba en pantalones.
Fue precisamente en el instituto donde sus profesores se dieron cuenta de su potencial para el atletismo y le permitieron comenzar a entrenar más que el resto de los alumnos. Hasta entonces, su vida había sido la de cualquier otra persona de su edad, pero pronto las cosas empezaron a cambiar.
En un reportaje de 2008, el periódico sudafricano The Sowetan la calificaba como un «diamante en bruto», una emergente corredora de media distancia procedente de Limpopo. Eso era todo lo que se sabía de ella. Acababa de ser seleccionada para representar a Sudáfrica en los Juegos Juveniles de la Com mon wealth, que se celebraron en India.
Cuajó una buena actuación, pero su despegue internacional llegó en el Campeonato Junior de África, celebrado en Mauricio a finales de julio, donde consiguió parar el reloj en 1:56.72, un tiempo increíble para los 800 metros tratándose de una corredora tan joven. Su objetivo en Berlín, era alcanzar una marca similar. «Si consigo hacerlo en 1:56 de nuevo y llego a la final estaré feliz», dijo en declaraciones a la prensa. Y llegó, ¡vaya si llegó!, y superó con creces su objetivo: nada menos que en casi dos segundos, en menos de un mes, y consiguió rebajar su marca y ser la campeona mundial.
Pero la celebración poco se pareció a aquella con la que tantas veces había soñado. A pesar de su fortaleza mental, a punto estuvo de no acudir a recoger la medalla, sabiendo que sería el centro de todas las miradas. Al final, decidió subir al último escalón del podio y sonreír a un estadio que, de nuevo, la recompensó con un cálido aplauso.
El que iba a ser el mejor día de su vida acabó en una pesadilla para Caster Semenya. Tanto que la joven, de tan sólo 18 años, no ha dicho ni una sola palabra desde que conquistó la medalla de oro y se puso en duda, una vez más, como en la gasolinera, su condición de mujer.
Tras la vuelta de honor, con la bandera sudafricana a las espaldas y entre los aplausos del público, comenzó su suplicio.

VELLUDA Y MUSCULOSA
Las sospechas habían empezado antes de la final y ella misma era consciente. Después de las rondas clasificatorias, Semenya llamó a su abuela de 80 años, Maphuthi Sekgala: «Creen que soy un hombre». Los rasgos faciales, el vello y la musculatura de Semenya dieron pie a las primeras insinuaciones sobre el asunto, pero fue la increíble progresión de sus marcas durante el último año lo que llevó a la Federación Internacional de Atletismo a tomar cartas en el asunto y exigir un test de género. Desde entonces -y sólo han pasado cuatro días- se ha escrito mucho sobre la posible existencia de un gen masculino y otras alteraciones biológicas de la corredora.
Esta semana recibía el apoyo de boca de una de sus jugadoras más admiradas, la goleadora de la selección nacional Noko Matlou, quien mostró su solidaridad con Semenya contando su propia historia. En 2007, minutos antes del partido contra Ghana en el que se jugaban la clasificación para las Olimpiadas, le preguntaron si era realmente una mujer. «No tuve problema en desvestirme y enseñarles lo que querían ver», dijo Malou, quien aconsejó a Caster que «ignore la ignorancia de los demás y siga con su vida».
Mientras toda Sudáfrica debate sobre si Caster es o no una mujer -con una clara tendencia a confiar en la chica, que se ha convertido en ídolo nacional-, en Berlín continúa en marcha el complejo proceso que dirá si Semenya es ella o él. Porque más allá de la evidencia de sus órganos sexuales, un equipo de expertos de diversas disciplinas tendrá que decidir sobre la identidad sexual de la corredora.
Entre las pruebas a las que será sometida se encuentra el llamado análisis SRY (Sex-determing Región Y), que permitiría descubrir si, debido a un problema genético, aunque su cuerpo haya desarrollado órganos sexuales de mujer, sus cromosomas son en realidad XY, es decir, los de un hombre. Lo peor de todo, sin duda, serán las dos o tres semanas de incertidumbre que deben transcurrir hasta que se conozcan los resultados.

¿HERMAFRODITA?
Si el veredicto fuera que Caster ha de ser considerada hombre, la muchacha perdería su medalla -incluso aunque no haya existido intención de engaño-, pero probablemente ése sería el menor de sus problemas. Lo verdaderamente terrible sería acostumbrarse a vivir como hombre después de toda una vida haciéndolo como mujer.
Se trata, pues, de un tema extremadamente sensible, que puede tener un mal final. Un caso similar, el de la corredora india Santhi Soundarajan, a la que se le quitó la medalla de plata en los 800 metros de los Juegos Asiáticos de Doha en 2006, tras un test de género, terminó con un intento de suicidio por parte de la atleta.
Hay una tercera posibilidad. Semenya podría ser hermafrodita. Así lo aseguran el diario alemán Bild y el suizo Blick. Afirman que fue un antiguo entrenador de la República Democrática Alemana -hoy en Sudáfrica- quien alteró los niveles de testosterona de la atleta con medicamentos. «Jamás debió competir como mujer», les asegura una fuente anónima. Sudáfrica, ante estas acusaciones, amenaza con quejarse ante la comisión de Derechos Humanos de la ONU.
Sin embargo, todos los que la conocen coinciden en una cosa: Semenya es una chica fuerte que superará esta humillación, porque ya ha pasado por esto con anterioridad.
Si sale indemne, sólo tendrá que pensar en una carrera más que prometedora. Su progresión, siendo chica (e incluso chico) es portentosa. En Berlín logró 1:55.46, 11segundos menos que un año antes, sacándole varios metros de distancia a sus perseguidoras (una de ellas, la española Mayte Martínez). En 1.500, su otra competición, ha mejorado su marca en ¡más de 25 segundos! La escapada continúa.

ATLETAS ESPAÑOLAS CON EL ESTIGMA «XY»
«Es una historia de hace muchos años y forma parte de un pasado definitivamente cerrado». Las palabras de la ex atleta española María José Martínez Patiño (Vigo, 1961) son contundentes, aunque muy a su pesar su caso ha vuelto a ponerse de actualidad. María es una de las tres deportistas españolas con cromosomas XY. La plusmarquista nacional descubrió que tenía la configuración genética de un hombre tras un control de feminidad rutinario en el verano de 1985, durante su participación en las olimpiadas universitarias de Kobe (Japón).
La Federación Española de Atletismo quiso ocultar su caso y pactó con ella una retirada oficial por lesión, siempre que ésta no volviera a competir. Pero la gallega saltó a la pista en enero de 1986, en Oviedo, y la Federación lanzó su historia a los medios. «Había que impedir que saliera en una prueba y no encontramos mejor solución que la de dar a conocer su caso, aunque nos resultara duro», dijo el entonces presidente del organismo, Juan Manuel de Hoz.
Durante dos años, María pasó un calvario deportivo: fue apartada de la selección y despojada de títulos y marcas. En 1988, la Federación rectificó y le permitió volver a competir. Veinticinco años más tarde, sigue unida a su pasión. Dirige el Centro de Estudios Olímpicos de la Universidad de Vigo, donde es profesora, y también entrena a atletas juveniles.
Menos conocido es el caso de la jugadora de baloncesto Marisol Paíno (Valladolid, 1955). Sus geniales números allá por los 70 hicieron que la prensa cuestionara su feminidad. Paíno -que llegó a ganar cinco ligas con el Celta de Vigo-, fue apartada de la final del europeo por temor a los controles y, en 1982, abrumada, se pasó al salto de longitud.
Pero para historia sensacional la de María Torremadé, la atleta que era él. La misma España de posguerra de los 40 que disfrutaba cada vez que María (Barcelona, 1923) pulverizaba un crono tras otro en la pista de atletismo -marcó los 100 metros lisos en 12 segundos y los 200 en 27-, no advirtió que, en realidad, María era Jordi. Sus padres la criaron como una niña, pero nunca se sintió tal. Con 19 años acudió al Registro Civil a cambiar su nombre. Fue entonces cuando le arrebataron todos los récords que había logrado. «A medida que pasaban los años mi instinto me decía que yo era un hombre» decía un septuagenario Jordi en una entrevista a El Mundo Deportivo en 1982.

DESCUBRIMOS AL CHAVAL QUE CORRE MÁS QUE USAIN BOLT: DEXTER LEE


JORGE BARRENO | ENVIADO ESPECIAL A JAMAICA

Tranquilidad, sosiego, parsimonia, lentitud. Todo transcurre despacio en Montego Bay, la segunda ciudad más importante de Jamaica. Llueve un minuto torrencialmente y dos segundos después un sol de justicia impide caminar por las coloreadas y destartaladas calles. En el mercado, en los taxis, en los bares, en la playa. Un tema acapara la atención de esta gente risueña: el relámpago Usain Bolt y sus dos récords mundiales de Berlín, en los 100 y los 200 metros lisos. ¿Cómo puede alguien tan rápido haber salido de un lugar tan sosegado?
«Bolt es como Dios para nosotros. Hay dos cosas que nos diferencian del resto del mundo», dice Kevin Ronald, encargado de uno de los hoteles más importantes de White Sands Beach, la zona turística de Montego. «Una es Bob Marley y la otra es el atletismo».
En Jamaica lo tienen claro: «You need feel your body, man». Así de simple. «Necesitas sentir el cuerpo». Para estar bien, para correr más que los demás, para ser el número uno. Eso sí, cuando por la televisión se ve a Usain Bolt recogiendo un cheque de 160.000 dólares (por destrozar el récord de lo 100 metros y dejarlo 9.58 segundos), la camarera del hotel, loca de emoción, espeta una sentencia menos prosaica: «The money is the money, baby». (El dinero es el dinero, chaval).
Pensando en esa sensibilidad corporal, paseando por el antiguo mercado de esclavos, surge la pregunta: ¿habrá alguien más en Jamaica capaz de correr a 40 kilómetros por hora, otro ser humano que multiplique por ocho veces el ritmo con el que camina una persona? «Yes man, his name is Dexter Lee, the new promise», contesta Talina, una vendedora de teléfonos móviles. ¿Cómo? ¿Ha nacido ya el hombre que correrá más rápido que Usain? «Yes man, his name is Dexter Lee» («sí, claro, su nombre es Dexter Lee»).
La búsqueda del llamado a suceder a Bolt nos conduce hasta el club de atletismo del instituto Herbert Morrison, donde Dexter Lee estudia Bachillerato. Su ficha lo retrata así: mide 1,90 de altura, pesa 85 kilos, nació en Montego Bay hace 18 años y a su edad ya ha ganado dos campeonatos del mundo. Como Bolt, pertenece a la escuela de gigantones poco aerodinámicos pero con garra. Lo conoce todo Montego Bay.
Es el hombre llamado a suceder a Bolt en lo más alto del cajetín, la promesa más sólida de la fábrica de atletas en la que parece haberse convertido la cálida Jamaica. Por lo pronto, el chaval atesora en sus vitrinas un trofeo que ni Bolt ni ningún otro jamaicano ha podido conseguir: el campeonato del mundo juvenil de 100 metros, título con el que se hizo en 2007, en Ostrava (República Checa). Repitió oro en los 100 al año siguiente en el Campeonato del Mundo Junior, disputado en Trinidad y Tobago.
En la cita de Ostrava, además, Dexter Lee batió el récord del mundo sub-17. Paró el cronómetro en 10,34 segundos, dos centésimas por debajo de la marca que poseía hasta entonces el atleta de Trinidad y Tobago Darrell Brown. E inscribió su nombre por delante del de Bolt, marcando 21.09 segundos en los 200 metros, tres centésimas menos de lo alcanzado a su edad por el campeón mundial y olímpico. «Estoy muy orgulloso de haber roto los récords de Darrell Brown y de Usain Bolt», dice a Crónica un escueto Dexter Lee, más ducho en la pista que en el manejo de las palabras y nada extrovertido si se le compara con el histriónico Usain.
«Tiene un gran potencial y si continúa trabajando duro para bajar sus tiempos aspirará a ser uno de los mejores corredores del planeta», dice de él Claude Grant, su entrenador, convencido de que Dexter tardará poco en pulverizar sus actuales registros: 10.31 segundos en los 100 metros y 21.09 en los 200.

FÁBRICA DE CAMPEONES

La Herbert Morrison Technical School, un importante centro de capacitación de atletas además de instituto de enseñanza secundaria, se construyó a las afueras de Montego Bay hace 30 años. En sus instalaciones, patrocinadas por varias empresas norteamericanas, han entrenado campeones como Dwight Robinson, Teyaskie Lewin, Gerald Duncan o, ahora, los hermanos Keneil y Dexter Lee. Ubicado entre palmeras y vegetación exótica, el que presume de ser uno de los centros de formación deportiva más importante de Jamaica, tiene una pista de entrenamiento de hierba.
La vida en el Herbert Morrison se mueve al ritmo de la rutina. A las 8.35 comienzan las clases. Y al terminar éstas, a las 14.35, los entrenamientos: dos horas diarias de calentamiento, pesas, sprints y abdominales. Al equipo de Dexter Lee pertenecen también otras dos figuras de 18 años, Kemoy Graham y Kevin Mowatt. Normalmente también se une a ellos Keneil Lee, el hermano mayor de Dexter, de 20 años. Son el futuro inmediato del exitoso atletismo jamaicano.
Al contrario de lo que podría presuponerse, pertenecen a una clase social acomodada. Los padres de Dexter y de Kemoy trabajan en una importante empresa de telecomunicaciones nacional. «No todos los atletas provienen de familias como la mía, mucha gente viene de pequeñas aldeas en el campo», apunta Dexter.
Cada día, antes de comenzar la sesión de entrenamiento, lo primero que hacen Dexter Lee y sus colegas es apedrear un ciruelo salvaje a ver si cae algún fruto. «Es nuestro árbol preferido, siempre está con nosotros mientras corremos», advierten. Acostumbrado a los golpes, de vez en cuando, el árbol suelta alguna ciruela que los chavales devoran con ansia. Terminado el ritual, comienzan a ejercitarse.
«Entreno para ser el mejor», proclama Dexter Lee, quien tiene claro que sólo los más grandes reciben una jugosa recompensa: «El dinero es importante para conseguir lo que quieres», se pronuncia. Lograr un hueco en la élite del deporte, además, supone un pasaporte al mundo. «Las chicas y lo demás se consiguen fácilmente aquí. Lo difícil es salir del país. El atletismo es una forma de viajar y de conocer otras culturas. Y siempre que quieras puedes volver», dicen.
Las aficiones de estos cuatro atletas son las mismas que las de cualquier joven de su edad: unas partidas con la videoconsola, navegar por Internet, salir de fiesta, conocer chicas... En verano, después de entrenar, los cuatro suelen dar una vuelta por The Bwery y por The Monty Bay Hip Strip, dos locales de playa, punto de reunión de turistas, norteamericanos sobre todo. Por convencimiento, o por afición, a la lista de hobbies Dexter añade «la escuela». Su hermano, Keneil, lleva dos años estudiando Empresariales en la University of Technology.

BAJAR DE LOS 10 SEGUNDOS

En el punto de mira de Dexter está ya bajar de los 10 segundos en los 100 metros y de los 21 en los 200. «Entrenando, estoy seguro de que estaré en los Juegos Olímpicos de Londres en 2012». Allí, en la línea de salida, podría coincidir con el mismísimo Bolt. ¿Y batirle? «Para Usain no hay palabras. Él es Superman», dice Dexter de él, contemplándolo aún como un ídolo más que como un potencial rival. De momento, lo admira. A Bolt y a Asafa Powell, otra de las glorias del atletismo jamaicano.
Hace tiempo que los especialistas de todo el mundo miran con asombro a Jamaica y la estudian tratando de copiar su fórmula. ¿Cómo es posible que una isla de poco más de dos millones y medio de habitantes produzca tantos y tan buenos velocistas, los mejores del planeta? «La población en Jamaica se alimenta mucho mejor que en otros lugares del mundo, directamente de la tierra. La comida no lleva componentes químicos, ni está congelada, ni enlatada. A los jamaicanos no les gustan los supermercados. Del suelo a la sartén», presume Rupert Archer, un nutricionista y sociólogo de la isla. «Si te fijas, la piel de las jamaicanas es más suave que la de las norteamericanas, hasta eso tiene que ver con la alimentación», concluye limpiándose el sudor de la frente con un pañuelo.
Bananas, arroz, judías rojas, fruta tropical, pescado, pollo de corral... Y yam, el plato preferido de los atletas, un tubérculo que trajeron a la isla los esclavos llegados de África. Esta especie de patata es tan popular que protagoniza un festival, celebrado cada año en Trelawny. ¿Es el yam la fuente de su velocidad?
Otras teorías apuntan también a la psique de la población. «Los atletas jamaicanos quieren hacerlo bien. Este es un país duro, donde se vive al día. El deporte de élite es una manera de abandonar Jamaica y conocer otros mundos. ¿Ves perros por la calle? Pocos, ¿verdad? La gente a veces pasa hambre», explica Rupert.
Newman, un taxista de Montego Bay, hace sus propias conjeturas. «Tío, aquí el aire es puro. No somos un país industrializado, así que no hay fábricas ni contaminación. Con el agua sucede lo mismo. Cuando vuestro amigo Cristóbal Colón arribó a la isla la llamó La Tierra de la Madera y el Agua. El agua de Jamaica procede de manantiales subterráneos», comenta mientras conduce y se arregla sus rastas.
Sea como fuere, lo cierto es que el asunto ha merecido un estudio, elaborado el año pasado por la Universidad de Glasgow y de la de las Indias Occidentales (UWI). Durante dos años, se analizaron a más de 200 atletas jamaicanos. Descubrieron que casi el 70% tenía en sus fibras musculares un componente químico denominado Actinen A. «Hicimos el mismo test con un grupo de australianos, y sólo un 30% tenían Actinen», manifestó por aquel entonces un exaltado profesor Errol Morrison, máximo responsable de la Universidad Tecnológica de Jamaica.
Usain Bolt, Brigitte Foster-Hylton, Asafa Powell, Veronica Campbell-Brown... Sus nombres son sinónimo de velocidad pese a haber nacido en una tierra donde sólo se mira el reloj cuando corre uno de los suyos. Dexter Lee es el próximo llamado a destrozar la fórmula: velocidad=espacio/tiempo.

DEXTER CONTRA USAIN

Si el joven Dexter Lee (nacido en 1991) continúa la progresión que sigue hasta ahora y se cumple el vaticinio de los especialistas deportivos, que lo señalan como el sucesor natural de Usain Bolt, los palmarés de los dos jamaicanos serán milimétricamente comparados. De momento, Lee, el aspirante, puede presumir de una ligera ventaja en su currículo deportivo. En 2007, con 16 años, se proclamó campeón mundial de los 100 metros juveniles, un hito que ni Bolt ni ningún otro compatriota ha logrado. En esa misma competición, consiguió un registro de 21,09 segundos en los 200 metros, tres centésimas por debajo de la mejor marca que Usain logró a su edad. Mucho tiene que correr Dexter a partir de ahora para no perder el paso de Lightning Bolt («Relámpago Bolt»). Con su edad, el rey de los mundiales de Berlín, superó la plusmarca mundial junior de los 200 metros convirtiéndose en el primer atleta de esa categoría que corría la distancia por debajo de los 20 segundos (19,93). Con 19 años, en 2007, Bolt rompía un récord histórico, que llevaba 36 años imbatido: el de los 200 metros lisos de Jamaica. Entonces, paró el crono en 19,75. Al año siguiente, ya imparable, le arrebató a su compatriota Asafa Powell el récord mundial de los 100 metros lisos dejando el registro en 9,72 segundos. En los pasados Juegos Olímpicos de Pekín, Bolt explotó definitivamente y humilló en la pista a sus rivales. Batió su propia plusmarca mundial de los 100 metros (9,69), pese a que desaceleró el ritmo y celebró la victoria antes de cruzar la meta. Hizo lo propio en los 200, rebajando el récord mundial hasta los 19,30 segundo. En Berlín ha vuelto a dejar boquiabierto al planeta pulverizando, con una facilidad pasmosa, las marcas de Pekín. Su próximo reto, bajar los 9,58 segundos en los 100 y los 19,19 en los 200 que ha marcado ahora. De momento, y en espera de lo que pueda crecer Dexter Lee, Usain Bolt sólo compite contra sí mismo.