IGNACIO ROMO
Acaba
de instalarse. María Vicente (Hospitalet de Llobregat, Barcelona, 25 años) está
sonriente, como satisfecha con la decisión que ha tomado. Siempre es duro hacer
las maletas, dejar España y lanzarse a la aventura. Está en pleno centro de
Inglaterra, en Loughborough, una ciudad pequeña, de 60.000 habitantes, pero
grande en atletismo. Su nombre, difícil de pronunciar, se usa con naturalidad
en el atletismo de élite. Allí se pulió el talento de Sebastian Coe y en sus
instalaciones universitarias se entrena buena parte de la selección británica
en la actualidad.
Lejos
de casa, pero en un entorno que respira deporte, comienza una nueva etapa para
una atleta que ha aprendido a convivir con la exigencia, a levantarse de los
golpes y a mirar siempre hacia delante. El cambio de escenario no es un detalle
menor: supone salir de la zona conocida, abandonar San Sebastián y a su
entrenador, Ramón Cid, para buscar nuevas herramientas, nuevos estímulos y otra
forma de seguir creciendo guiada por su nuevo preparador, Ashley Bryant,
exdecatleta.
En
el horizonte permanece el desafío de llevar su talento al máximo, con esa
combinación de velocidad, potencia y versatilidad que convierten a la
heptatleta barcelonesa en una deportista singular. Pero antes de los objetivos,
los entrenamientos y las marcas, está la persona que empieza de nuevo, con la
maleta llena de experiencias y la ambición intacta. En Loughborough arranca el
siguiente capítulo de María Vicente. Y merece la pena detenerse a escuchar cómo
piensa escribirlo.
—¿Qué entrenamiento ha hecho hoy?
—Hemos hecho un calentamiento de rutina, con muchos ejercicios, pliometría (saltos verticales con rebote), multisaltos, series de 200 metros y natación.
—¿Natación?
¿Y eso?
—Sí. ¡Esto me ha dejado en shock! (risas). Me ha sorprendido. Pero mi nuevo entrenador es partidario de hacerlo porque se trata de trabajar 'cardio' sin impacto. En teoría debía hacer 20 minutos pero a los 5 me he salido de la piscina. ¡Y lo hago con esnórquel (tubo de buceo)! (risas).
—¿Cómo
son las instalaciones?
—Están muy bien, parece una universidad americana, todo a lo grande. Hay una pista de atletismo exterior, gimnasio y además un campo inmenso de cricket y un módulo de atletismo cubierto a dos niveles, en el piso de abajo una recta de 120 metros y arriba para saltos y lanzamientos.
—Fue
usted en coche desde San Sebastián, una aventura ¿no?
—Sí. Me he venido con una amiga. En coche por Francia, luego siete horas de barco, de noche y luego otras cuatro más hasta aquí. Prefiero tener aquí mi coche para moverme y conocer esto bien. Había otra alternativa que era un Ferry desde Bilbao pero eran 32 horas y me entró un poco de claustrofobia, jaja.
—María,
¿por qué Inglaterra?
—Es verdad que pregunté a otros grupos. Por ejemplo, los holandeses me dijeron que sólo podían coger una extranjera y ya tenían una alemana. Yo conocí a este grupo inglés el año pasado, me gustó su ambiente y les escribí.
—Un
paso valiente.
—Sí. Valiente y ambicioso.
—¿Un
poco loco?
—No. Locas hubieran sido otras alternativas, esto ha sido con cabeza.
—¿Miedo
a la lluvia inglesa?
—No, porque viniendo de Donosti, eso fue un paso intermedio. Si hubiera venido aquí directa desde Barcelona, me habría acojonado más, jajaja. Pero hay mucha instalación cubierta aquí.
—¿Vive
en la propia universidad?
—No. Es un apartamento pequeño, que comparto con un nadador de la selección británica. Es muy tímido y no habla casi.
—¿Esto
se lo paga la Federación?
—No. La vivienda y la comida me la pago yo. La Federación me paga fisio, nutricionista, psicólogo y una beca. Y luego tengo mis patrocinadores, Nike, Richard Mill y la beca del Gobierno vasco.
—Supongo
que los objetivos son ahora los Europeos de Valencia y los Juegos de Los
Angeles.
—Sí, exacto, y pondría Los Ángeles por encima porque no pude estar en los Juegos de París.
—¿Piensa
en el podio de Valencia?
—Sí, cuanto más arriba logre estar, pues mejor.
—¿Prefiere
el pentatlón o el heptatlón?
—Pues
disfruto los dos, pero quizá prefiero el héptatlon porque es al aire libre.
—Sí, he hablado con ella. Nos llevamos bien, lo pasamos genial en Birmingham.
—Uno
de tus objetivos en este cambio era entrenar junto a otras heptatletas.
—Sí somos cinco aquí en el grupo.
—Fuga
de talentos en el atletismo español, ¿cómo lo ve?
—A ver… yo creo que cada persona tiene que buscar lo que más le funciona, sea donde sea. Si es en casa, cerca de los tuyos, mejor. Pero si no, hay que luchar, y la carrera deportiva es de uno mismo. Yo no digo que en España no haya buenos entrenadores, pero cada uno debe buscar su hueco, sea donde sea, y hay que apoyarlo.
—¿Superadas
las lesiones?
—Sí.
Estoy bien, incluso haciendo multisaltos, que son ejercicios que antes no hacía
por los problemas físicos. Estoy sana.

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