jueves, 4 de diciembre de 2008

"He tenido miedo toda mi vida"


JUAN MORENILLA
EL PAÍS.

Tommie Smith mira fijamente al hablar. En sus ojos no hay odio. Sí una mezcla de tristeza y orgullo por lo que ha sido su vida. Su gesto en lo alto del podio tras ganar el oro en los 200 metros (19,83s) en los Juegos Olímpicos de México 1968, su puño enfundado en un guante negro en defensa de la igualdad de las razas, es uno de los símbolos universales del deporte.

Tommie Smith mira fijamente al hablar. En sus ojos no hay odio. Sí una mezcla de tristeza y orgullo por lo que ha sido su vida. Su gesto en lo alto del podio tras ganar el oro en los 200 metros (19,83s) en los Juegos Olímpicos de México 1968, su puño enfundado en un guante negro en defensa de la igualdad de las razas, es uno de los símbolos universales del deporte. Aquella mano derecha cerrada (como la izquierda de John Carlos) representaba la lucha contra la segregación racial que siempre sufrió en Estados Unidos. Era el black power. Pero también fue una condena para el resto de su vida. Este tejano de 64 años, que ayer recogió en Madrid el premio del diario As a los valores universales del deporte, todavía se emociona al ver aquella imagen.

Pregunta. ¿Qué recuerda de su infancia?

Respuesta. Soy el séptimo de 12 hermanos. Crecimos en el campo. Mis padres eran granjeros. Cultivábamos la tierra de unos blancos en su granja y parte de la cosecha era para nosotros. Cuando tenía seis años, nos mudamos a California y seguimos trabajando en el campo, pero ya cobrando. Recuerdo una buena ética de trabajo. Era una vida muy religiosa. Íbamos mucho a misa. Los niños blancos, por supuesto, se burlaban de mí en el colegio porque llevaba ropa de pobre.

P. ¿Qué marginación sufrían?

R. No podíamos hacer casi nada porque nos veían como personas de segunda categoría. No podíamos andar por la misma acera que los blancos. Si veías un blanco, inmediatamente tenías que saltar de la acera. Tampoco podíamos compartir los servicios públicos. Había baños para los blancos, muy limpios, y para los negros, muy sucios. No había igualdad en ningún sentido.

P. ¿Era el deporte una evasión?

R. Era la única forma de divertirse en el colegio: correr, jugar al béisbol... Y se convirtió en parte de mi vida. Yo no crecí, ni mucho menos, aspirando a ser un atleta olímpico. Más adelante lo utilicé, a partir de los 15 años, para hacernos oír. Mis padres me dijeron: 'Mientras ganes carreras, no tienes que trabajar los sábados'. Era fantástico para mí. Empecé a ganar y me saltaba el trabajo. Claro que no teníamos dinero ni para zapatos. Nos los daban. Había una organización benéfica que nos daba ropa y zapatillas. No tenía ni chándal, sólo un pantalón corto y una camiseta.

P. Así llegó a ser en México el primero en bajar de los 20s en los 200 metros y su récord de 19,83s se mantuvo durante 11 años. ¿Cómo se convirtió en uno de los mejores del mundo?

R. Con mucho trabajo. Tenía la bendición de Dios para dedicarme al atletismo: la estatura, el cuerpo, la velocidad. Así me hice fuerte, peleándome con mis hermanos, trabajando a todas horas en el campo. Fue así como pude convertirme en alguien. No teníamos nada, así que en mi vida no he tenido otra posibilidad que luchar. Ni siquiera tenía tiempo para entrenarme. Yo no me he entrenado como un atleta. Mi preparación ha sido únicamente el trabajo en el campo. Cuando en otoño volvía al colegio, los chicos me preguntaban: '¿Cómo eres tan rápido? ¿Has hecho pesas?'. Yo no entendía lo que decían. Sólo había estado trabajando en el campo. Llevaba unas botas muy pesadas y cargaba con todas las herramientas, como las palas, que pesaban mucho. Hasta que fui al instituto no empecé a trabajar en serio como un atleta.

P. Allí unió el deporte y la lucha contra la segregación racial.

R. Vi tantas injusticias que no podía quedarme sin hacer nada. Aquel gesto del 68 no lo hice por moda, sino por cambiar algo. Los atletas afroamericanos organizamos el OPHR [Proyecto Olímpico para los Derechos Humanos]. Nuestra idea era boicotear los Juegos, pero no fue así y decidimos que cada uno organizara su protesta como quisiera. A mí me llegó el turno en los 200 metros. La carrera fue increíble. Me reservé para la última recta, pero no tenía ni idea de lo que podía pasar en la ceremonia, cómo me iba a sentir en el podio, qué haría... No lo supe hasta el último momento, hasta que John Carlos [bronce] me lo contó en el túnel de salida.

P. Su mujer había comprado ya unos guantes negros.

R. Sí, algo estaba previsto, aunque no sabíamos muy bien qué. Fue un gesto de un impacto mundial. No era sólo el grito de dos negros por el color de su piel, sino que lo hicimos por los derechos de la humanidad.

P. Convencieron al australiano Peter Norman [plata] para llevar la pegatina del OPHR.

R. Sí, pero yo no quería que un hombre blanco la llevara. El Proyecto era para todas las personas del mundo, negras o blancas, y yo no quería que nadie tuviera problemas por eso. La idea de que Norman la llevara fue de John Carlos y él también quiso llevarla sobre el escudo del comité australiano. Yo conocía la historia de Australia sobre cómo habían tratado a los aborígenes. Sabía que eso podía ser un problema para él porque se interpretaba que estaba de parte de los negros de Estados Unidos. Y eso fue lo que sucedió. Como a nosotros, le echaron de la Villa Olímpica, abusaron de él en su país, le apartaron socialmente.

P. ¿Tuvo miedo cuando cerró su puño y lo alzó?

R. He tenido miedo toda mi vida. No es una cosa que se preparase en dos o tres años. Los jóvenes afroamericanos, incluso hoy, son dianas en Estados Unidos, así de sencillo.

P. ¿No ha cambiado nada?

R. Claro que sí, muchas cosas. Nuestro presidente electo, Barack Obama, es afroamericano. Y eso no ha sido una cosa que nos haya ocurrido en un día. Hemos luchado por una mejora y, como consecuencia de esa lucha, ahora hay un presidente negro. Ha sido un proceso muy lento. Eso no quiere decir que todo vaya bien. Pero, gracias a la forma en que piensa Obama respecto al cambio social, la lucha no ha terminado. Sólo acaba de empezar.

P. ¿Cómo le cambió la vida después del gesto?

R. Todo cambió para siempre. Recibimos amenazas de muerte, cartas, llamadas... Después de los Juegos Olímpicos, todos mis amigos desaparecieron. Tenían miedo de perder sus amistades blancas y sus puestos de trabajo. Yo tenía 11 récords del mundo, más que cualquier persona en el mundo, y el único trabajo que encontré fue lavando coches en un aparcamiento. Y me echaron porque mi jefe dijo que no quería que nadie trabajara conmigo. No quería que alguien que defendía la igualdad de derechos estuviera en su plantilla.

P. ¿Nadie le ayudó?

R. Todo el mundo tenía mucho miedo. A mis hermanos les echaron del colegio. A otros, en el equipo de fútbol de la universidad, les prohibieron competir por lo que yo hice.

P. Ha llamado estúpidos a los miembros del COI. ¿Nadie le ha pedido perdón?

R. No, nunca. En privado me dicen: 'Estuvo muy mal lo que te hicieron, fue una pena...'. Mentiras. Destruyeron mi vida, la de John, la de Norman... La esposa de John se suicidó, yo me divorcié... Todo, por pedir que las personas seamos iguales. Todo eso lo consintió el COI y el comité estadounidense no hizo nada por pararlo.

P. ¿Todavía ve racismo en el deporte?

R. Siempre que exista al hombre existirá el racismo. Tenemos un presidente negro y hemos caminado mucho, pero eso no quiere decir que todo lo negativo se haya eliminado.

P. Cuando mira atrás, ¿se siente orgulloso de su vida?

R. Muy orgulloso. Mis padres lucharon mucho para sacarnos adelante trabajando. Mi fortaleza viene de mi origen. Mi fuerza nace de mi trasfondo personal y familiar. Nadie puede destruir cómo me siento.

P. ¿Todavía corre?

R. Sí, tengo un gimnasio en mi casa. Salgo a correr en el parque de Georgia. Hay muchos senderos que eran el lugar donde se reunía el Ku Klux Klan. Los negros no podíamos pisar esos parques en el sur de Estados Unidos y yo hoy vivo ahí. Ahora vivimos donde queremos y no donde nos plantan. Y viajo por todo el mundo para contar mi vida.

P. ¿Qué supone Obama?

R. Necesitábamos un cambio así. No porque sea negro, sino por lo que representa, la lucha de toda mi vida.

Tommie Smith fue la guinda en el homenaje a los mejores de 2008


Juanma Trueba As.com

El héroe del Black Power fue ovacionado por el auditorio. Casillas recibió el premio al fútbol en nombre de la Selección. Feliciano dijo que ganar la Eurocopa es más importante que lograr la Davis.

La segunda Gala de los Premios AS reunió anoche en el Palacio de Congresos de Madrid a la crema y nata del deporte español, en una brillante ceremonia que sirvió para rendir homenaje a los mejores deportistas de 2008, elegidos por los internautas en as.com con una votación reñida y multitudinaria.

En las horas previas al acto se cumplió el protocolo de los grandes acontecimientos. Premiados e ilustres llegaron al Palacio de Congresos en rutilantes coches Audi de los que sólo podían descender campeones o starlettes, incluso ambas cosas. Fernando Hierro fue el primero en pisar la alfombra roja. Le siguieron otras personalidades del deporte, estrellas, famosos, directivos y guapos en general. No faltaron presidentes como Calderón, Cerezo o Torres; futbolistas como Cannavaro, Cazorla o el Kun. Junto a ellos, leyendas de la talla infinita de Di Stéfano, Bahamontes, Nieto o Santana.

El Palacio de Congresos era una fiesta en una noche polar. Los invitados cruzaban por una pasarela repleta de fotógrafos y micrófonos, donde Pilar Rubio, la reportera de "Sé lo que hicisteis", causó los primeros espasmos. Luego vendrían otros. Tras los flashes, Alfredo Relaño, director de AS, recibía a los asistentes junto a Ignacio Díez, gerente.

Antes de comenzar el acto se guardó un minuto de silencio por el empresario Ignacio Uría, asesinado por ETA. Después del respeto y las introducciones de rigor, la selección española júnior de gimnasia rítmica, dirigida por Jesús Carballo, ocupó el escenario para demostrarnos que los cuerpos (los suyos, concretamente) son flexibles y armónicos. Después aparecieron los Manolos, Carreño y Lama, pareja de comunicadores, actores y seductores. Ellos ejercieron de maestros de ceremonias y nos presentaron un vídeo que pudo ser largometraje porque recogía los grandes momentos del deporte español en 2008. Con la piel de gallina y la lágrima fácil, recordamos lo que ha sido, muy probablemente, el mejor año en la historia de nuestro deporte. De Wimbledon a la Eurocopa. Del Tour a Pekín.

Gemma Mengual fue la primera galardonada, categoría Premio Olímpico. De figura marmórea y sonrisa oceánica, Mengual surgió del patio de butacas como la Primavera de Botticelli, acaparó los focos y provocó la primera gran ovación de la noche. Si las sirenas tuvieran piernas lo sería, pero perderíamos todos. Gemma superó en las votaciones populares a Almudena Cid (finalista), Samuel Sánchez y Joan Llaneras, tres deportistas superlativos.

Tras la ceremonia, los humoristas salmantinos de Spasmo tomaron el protagonismo para ofrecernos una perspectiva delirante y divertida de la natación sincronizada. Gemma, después de sobrevivir a los presentadores, desapareció en compañía de los mimos, lo que nos hizo temer.

Ritmo.
Melendi le puso el ritmo rumbero a la fiesta, al tiempo que los Manolos nos descubrían que el cantante asturiano jugó en las categorías inferiores del Oviedo; "así está el Oviedo", apuntó cruelmente Manolo Lama.

A continuación, con el ambiente caldeado, llegó el turno de los premios a la Selección de fútbol, Alberto Contador y Rafael Nadal, que superaron en la votación popular a la Selección de baloncesto, al balonmano Ciudad Real, la Selección de hockey hierba, Edurne Pasabán y Carlos Sastre, todos nominado de mérito. Primero desfiló el fútbol, campeón de la Eurocopa 44 años después. Casillas, De la Red, Silva, Cazorla, Senna, Capdevila, Sergio García y Juanito subieron al estrado para recoger el premio. Lo recibió Casillas de mano de Jaume Giró, director general de Repsol, y se lo dedicó, como capitán, al equipo y al país. Porque toda España vibró con el triunfo, en una fiesta popular que recorrió España y se centralizó en la Plaza de Colón, desde donde Cuatro ofreció los partidos de la Selección española.

Una representación de los enviados especiales de Cuatro también subió al escenario para recordarnos el grito que nos hizo campeones: "¡Podemos!". Alfredo Relaño, Julio Maldonado, Juanma Castaño y Nico Abad rememoraron, junto a los futbolistas, un verano que esperamos que no sea irrepetible. Repasamos la felicitación del Rey, el gol de Torres, la ilusión general, hasta la asistencia de Capdevila que nos clasificó para los sueños. "No sé mis compañeros, pero yo tengo claro que no volveré a ganar nada igual", bromeó el lateral catalán del Villarreal.

En ese momento de regocijo, Relaño presumió de haber asistido en directo a las dos finales ganadas por España y retó al Secretario de Estado del Deporte, Jaime Lissavetzky, que se vanagloria de lo mismo, de documentar su asistencia con las entradas correspondientes. Ambos rieron, pero es fácil que aguarden un nuevo título para desempatar.

Los Spasmo se vistieron de futbolistas en su siguiente sketch y los futbolistas, que abandonaban el escenario para atender a los medios de comunicación, hicieron esperar a los periodistas porque no se quisieron perder la actuación. Es un hecho que forman un grupo bienavenido que comparte gustos y diversiones.

Hubo un recuerdo para Seve, que mientras se recupera del paso por un mal búnker, estuvo presente en la Gala con un vídeo que nos acercó al campeón y a la persona, al Ballesteros inolvidable, al que esperamos en la próxima Gala.

Contador recibió el premio de manos de Federico Martín Bahamontes, lo que ya supone un doble galardón. De traje impecable y con la modestia habitual, el último ganador de Giro y Vuelta agradeció el reconocimiento de la gente y se emocionó con el cumpleaños feliz que le cantó Beatriz Luengo, al más puro estilo del "míster presidente" de Marilyn. Alberto, prudente, evitó hablar sobre su nuevo compañero, Lance Armstrong, aunque Lama le puso el toro en suerte.

Nos reímos con la irrupción del dueño de Curro, el perro que veranea en el Caribe, y un vídeo de Tommie Smith nos alimentó la expectación de lo que estaba por suceder. Santana recogió el premio de Nadal, ausente por motivos deportivos y dedicado ya a los entrenamientos que preparan su próxima temporada, que arrancará a primeros de enero. Arantxa le entregó el corazón esculpido por Mascaró vestida de negro y amebas plateadas.

El tenis siguió siendo protagonista cuando los focos iluminaron a Feliciano López, uno de los héroes de la Davis. La anécdota se produjo en la conferencia de prensa posterior. Allí, Feliciano se confesó: "Tengo que ser honesto y reconocer que la victoria de España en la Eurocopa fue aún más importante que nuestra Davis. El fútbol es un deporte que mueve masas y ese triunfo involucró a todo el país. Está claro que nuestro triunfo también fue muy importante, pero tenemos acostumbrada a la afición a las victorias". Santana discrepó amistosamente: "No puedo estar de acuerdo con Feli, la Davis, en territorio adverso tiene un valor enorme, por lo menos tan grande como el de la Eurocopa".

Teresa Perales, ganadora del Premio Paralímpico, compartió elegancia y clase con la ex gimnasta Almundena Cid, que le entregó su trofeo. Perales, una de las estrellas de la natación en Pekín, valoró el homenaje y lo hizo extensivo a todo el deporte paralímpico, que completó una magnífica cosecha de medallas. Después, el joven piloto Jaime Alguersuari levantó el trofeo a la mejor promesa y no pudo tener mejor padrino que el gran Carlos Sainz, triple campeón del mundo de rallys y todoterreno. Sainz le predijo un futuro brillantísimo, a la estela de Fernando Alonso.

La Oreja de Van Gogh, prendido de Leire, precedió el fin de fiesta, dedicado a Tommie Smith, el atleta que protestó contra el racismo en 1968, cuando las tensiones raciales convertían los Estados Unidos en un polvorín. Smith, que recibió el Premio a los Valores Universales, fue presentado por Paco González y caminó hacia escenario chocando las manos con los ocupantes de la primera filas, mientras un atronador aplauso le rendía homenaje. En el estrado, los presentadores, junto a Paco González y Alfredo Relaño, agasajaron a un deportista que trascendió el deporte y se convirtió en un símbolo. Su puño enguantado de negro volvió a alumbrar el acto y nos recordó que el deporte también sirve para superar barreras invisibles.

Se cerró la fiesta con la fotografía de los premiados que pueden ver en la portada, una imagen que resume un año inolvidable, la edad de oro del deporte español. Todos se fueron con un sonrisa por lo vivido y con la esperanza de lo que está por venir.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Tommie Smith: "A Bolt le ha traído Dios al atletismo"


EFE
Tommie Smith (Clarksville, EE.UU, 1944), el legendario campeón olímpico de 200 metros en los Juegos de México'68, que entró en la historia como símbolo del "Black Power" al levantar el puño con guante negro en el podio junto a su compatriota John Carlos, pasó por Madrid para recoger el Premio As a los valores universales del deporte.
Smith es toda una leyenda viva que considera el triunfo de Barack Obama como parte del proceso en el que él participó en defensa de los derechos de los negros y no duda en señalar que el jamaicano Usain Bolt "es un deportista enviado por Dios al atletismo".
Su vida corrió peligro, pero encuentra recompensa al ver que empiezan a derribarse las barreras entre las razas, "pero hace falta comunicación e implicación para impulsar el cambio". En Madrid regaló sonrisas, experiencia y una historia que le eleva al altar de los grandes mitos del deporte.

Pregunta: ¿Fue un gesto planificado?
Respuesta: El Proyecto Olímpico para los derechos Humanos trató de boicotear los Juegos de México'68, pero al decidir lo contrario el acuerdo fue que cada atleta mostrara su protesta a su manera. El gesto concreto de la ceremonia de entrega de medallas no estaba premeditado. Mi mujer me compró el guante pero no sabía qué iba a hacer en aquel momento y salió lo de levantar el puño y bajar la cabeza.

P: ¿Su imagen con el puño levantado y la cabeza agachada tuvo la repercusión social deseada?
R: Este gesto por los derechos humanos tuvo impacto mundial, no sólo en Estados Unidos. Partió de los atletas afroamericanos pero no fue sólo en defensa de los derechos de los negros, sino de todas las personas.

P: ¿Al regreso de México tuvo la sensación de que su vida corría peligro?
R: Sí. Nuestras vidas corrieron peligro y nos amenazaron muchas veces. En 1967, cuando me licencié en la Universidad de San José y empezó el Proyecto Olímpico, recibimos llamadas amenazándonos de muerte. Queríamos hacer algo que impactara, pero como los cambios no gustan nos amenazaron. Fuimos por todo el país hablando con los atletas y les invitamos a participar en el proyecto. Comenzamos un proyecto que ha desembocado con el tiempo en la elección de Obama como presidente de los Estados Unidos.

P: ¿Qué le ha parecido el triunfo de Obama en su país?
R: Ha sido una victoria esperada y necesaria, no por el color de su piel, sino por su carácter y capacidad de liderazgo. Representará a la gente de la calle y creo que será capaz de cambiar las cosas.

P: Cómo está la situación actualmente en su país para la población negra, después de 30 años de lucha?
R: Hay cambios pero no hemos hecho más que comenzar. Hay que derribar los obstáculos que separan a las razas. Todos los días hay problemas raciales y amenazan y matan a gente. Trato de impulsar el cambio. ¿Se ofrecen ustedes de voluntarios?

P: ¿Alguna vez ha recibido disculpas del COI o del Comité olímpico de su país (USOC)?
R: No se han disculpado. En el USOC se acercan para decirme que lo sienten y yo les sonrío, porque son mentiras. Creo que debería ocupar un lugar en el Salón de la Fama de los Juegos Olímpicos, pero los responsables olímpicos son estúpidos. El entonces presidente del COI, Avery Brundage, forzó al del USOC para que nos echaran de los Juegos y nos quitaran las medallas. Truncaron nuestras vidas. Yo me divorcié y la mujer de John Carlos se suicidó.

P: ¿Quién ha cogido el testigo en la lucha que inició usted?
R: El testigo, hoy por hoy, nadie lo puede coger. La libertad de pensamiento tiene que ir separada de la política. En Pekín los chinos dijeron: bienvenidos a China pero dejar en casa vuestras ideas y dedicaos a participar, bajo riesgo de cárcel. Se prohibieron los gestos y dejaron clara la barrera en un país comunista, de un solo partido.

P: ¿Cuál es el futuro de los atletas en Estados Unidos?
R: Todo el mundo necesita ganar dinero y los atletas necesitan apoyo. Hay atletas con dinero que lo que quieren es ganar más, y ser estrellas, y derivan en una faceta negativa. Los jóvenes, aunque lleguen lejos, no deben olvidar su origen y centrarse en el materialismo. El estrellato no ayuda.

P: ¿Hasta donde puede llegar el jamaicano Usain Bolt? ¿Le ve con los récords mundiales de 100, 200 y 400?.
R: Ya tiene los dos primeros récords y creo que llegará a lo que yo hubiese deseado. A Bolt le ha enviado Dios al atletismo, pero tiene que trabajar para ser el mejor.

P: ¿Que impresión tiene de Madrid como ciudad candidata para los Juegos de 2016? R: Madrid es una candidata prometedora, como Chicago. Conozco bien sus infraestructuras y los atletas españoles. Si sale elegida, vendré seguro.

"Aquello fue un grito por la dignidad y la libertad"


Alejandro Delmás As.com

Han pasado 40 años desde el 16-10-1968, cuando ardió la historia en el podio de 200 metros de los Juegos Olímpicos de México. Ese día, el puño enguantado del campeón Tommie Smith fue el Black Power: Poder Negro.

Empezando por el final, Tommie, aquí estamos, 40 años después de aquella noche mexicana, la noche del Black Power... y cómo han cambiado las cosas. No sólo se trata de que un hombre de su raza, Barack H. Obama, sea presidente electo de EE UU, el Presidente número 44. Se trata de cómo ha evolucionado el mundo...
Han cambiado muchas cosas, pero todo viene porque hace tiempo que la gente dejó de limitarse a testificar las cosas y empezó a pelear por los derechos civiles y humanos. Y yo sí creo que aquellos movimientos de 1968 fueron el origen de todo esto. Entonces éramos demasiado jóvenes para saberlo, pero todo aquello desató un principio de revolución, sobre todo en nuestro país, EE UU. Fue como un lamento o un grito por la libertad y la dignidad, y así ha llegado hasta hoy.

Ha llegado nada menos que hasta la elección de un presidente de origen afroamericano: Barack Obama.
No lo sabíamos entonces, insisto, pero nuestros actos y otros parecidos estuvieron en la base de una plataforma por la legalidad, la dignidad y la equidad social. No era tanto un activismo por el color de la piel como una demostración del carácter que había que tener. Carácter, sí. Hubo bastante gente que peleó y murió por todo eso. En ese sentido, Obama no ha llegado por casualidad. Ha sido una etapa más en ese proceso revolucionario que aún no veo acabado. Obama ha llegado porque hubo toda aquella gente que luchó e incluso perdió la vida. Sin todo ese activismo previo, no veo posible que se hubiera producido un momento como el actual.

(Y el chasis interminable de Tommie Smith se estira en la mañanita madrileña, recién desembarcado de Atlanta. Ese chasis impresionante, aún bruñido, biselado en negro, de una máquina de la velocidad: con zancadas de nueve pies, o sea 2,75 metros, Smith, 1,91 de altura, mordió el oro mexicano, aquella tarde del 'Black Power'. Y dejó la muesca de un récord brutal: 19.83 en 200 metros lisos. Entonces, eso sonaba como una salvajada, como algo de ciencia-ficción...)

Ha existido controversia sobre aquella carrera y sobre su ascenso al podio con los guantes negros, que se vio como un plan de Harry Edwards, el sociólogo de San Jose State que les unió ideológicamente.
Edwards había organizado la plataforma y el planteamiento social, pero fuera de las pistas. En una parte iba el combate contra mentalidades tan reaccionarias como la de Avery Brundage (célebre dirigente olímpico estadounidense, profundamente conservador), pero lo que pasó allí fue decidido y refinado por los atletas, no por Harry Edwards. Porque, en realidad, lo que Edwards quería era el boicot de los atletas negros a los Juegos. Nosotros íbamos a seguir en la plataforma social, pero decidimos ir a por nuestras medallas. Y después, ya en México, los atletas decidieron: Tommie Smith decidió por Tommie Smith. Y John Carlos, Lee Evans, Ralph Boston... tomaron sus decisiones. Nada fácil.

El día de la carrera, 16-10-1968, final de 200 metros, Ciudad de México...
Puede que haya sido la carrera mejor orquestada y diseñada en mi vida. Armónica. Todo lo que hice llevaba un sentido de quilibrio. Pocos saben que en las semifinales había tenido una contractura en la pierna izquierda, la pierna interior en la curva. Me propuse racionar la energía en esa pierna, durante la curva, utilizarla al máximo de equilibrio y soltura, para después explotar con todo en la recta. El gesto de júbilo cuando gano es por todo eso. Y después fue cuando Carlos y yo decidimos finalmente lo que se iba a hacer...

Y Carlos le contó los últimos detalles en el túnel de salida a la pista, para la ceremonia de las medallas: allí acordaron subir descalzos al podio...
Así fue. Carlos repartió los guantes. Para mí, el derecho; para él, el izquierdo. Y le dio a nuestro compañero Peter Norman, que fue subcampeón, la pegatina ('sticker') del Proyecto Olímpico por los Derechos Humanos, la que Norman lleva en la foto del podio, sobre el escudo del Comité Olímpico Australiano. Cada uno puede decir lo que quiera, pero aquél fue un momento horroroso (frigthful). No podían saberse las consecuencias. Era para tener miedo... y tenía miedo.

Sensación de inseguridad ante lo que pudiera pasar...
Claramente, nos estábamos jugando nuestras carreras deportivas, pero además había un sentimiento de que no todos entendían por qué lo hacíamos. Sobre todo, los políticos. Primero, porque ya se habían intentado cosas, bastantes veces, y no habían funcionado, así que no se veía mucho sentido en insistir. Y segundo, porque pensaban que ése no era nuestro papel, y menos en un momento como ése: The Olympics, los Juegos Olímpicos.

(Y hubo consecuencias inmediatas y explosivas: Douglas F. Roby, presidente del USOC, Comité Olímpico de EE UU, reclamó las credenciales de Tommie Smith y John Carlos y forzó la expulsión de ambos de la Villa Olímpica. en menos de 48 horas. Roby siguió órdenes, precisamente, del 'halcón' Avery Brundage, entonces presidente del Comité Olímpico Internacional. En 1936, Brundage, como presidente del USOC, había decidido no boicotear los Juegos de Berlín: los Juegos de Jesse Owens y de la exclusión de los velocistas judíos estadounidenses Glickman y Stoller. Tras octubre de 1968, en EE UU, Tommie Smith y John Carlos sufrieron un fuerte 'apartheid'. En 1977, la primera mujer de Carlos se suicidó. Muchos amigos desaparecieron...)

Les quedó el orgullo, supongo. Por cierto, ¿vendió usted la medalla de oro, Tommie?
Es cierto: nos quedaba el orgullo, sobre todo el orgullo de los desfavorecidos. Sólo habíamos intentado despertar las conciencias, sin violencia: no podíamos culparnos de nada. Yo sobreviví como entrenador en el Santa Monica College, California. Allí trabajaron durante mucho tiempo Tom Tellez y Carl Lewis. Me jubilé en 2005, con 61 años. Y la medalla de oro, en efecto, la aporté para una subasta de caridad, de niños desfavorecidos, pero la retiré cuando vi que, probablemente, no iba a terminar dónde y cómo yo quería. Ahora la tengo en casa, en Stone Mountain, cerca de Atlanta.

¿Le regaló usted a Usain Bolt sus últimas zapatillas de competición? ¿Tiene Bolt aquellas zapatillas voladoras del 16-10-1968?
No, ja, ja. En Pekín, al final de los Juegos, we traded, intercambiamos zapatillas, como hacen los atletas, viejos o jóvenes. Eso fue todo: él tiene las últimas que yo utilizaba para ir a entrenar, y yo tengo las suyas de Pekín. Los dos pares, de la misma marca. Pero las que yo le di no eran las de la final de México...

Ya que estamos, ¿qué ve en Usain? ¿Qué puede hacer, qué piensa de él?
Veo una habilidad extraordinaria en él. Si consigue hacer un buen trabajo para conservar la velocidad punta, Usain puede hacer lo que nadie en la historia del atletismo: tener al mismo tiempo los récords de 100, 200 y 400 metros. Puede rebajar en breve los dos primeros, y le veo por debajo de 43.00 en 400: como en 42.85. Eso, si aumenta su resistencia en la punta de velocidad. Puede hacerlo aún, hasta los 27 años. Ya no entreno a atletas, pero le diría que practicara 200 metros en recta. Yo tengo el récord del mundo en esa especialidad: 19.50. En recta... y en pista de ceniza. Le iría bien.

¿Cree que Usain despreció en Pekín al resto de los competidores, con aquellas celebraciones? Y, ¿qué hubiera hecho Tommie Smith en esta época, con los métodos y los entrenadores de hoy...?
Usain es un atleta joven, que se divertía y ofrecía esa diversión al mundo. Exuberancia total. Yo estaba muy bien entrenado por Bud Winter. Y sin ese dinero que hay ahora...

John Carlos sigue en la lucha
De los tres atletas que subieron al podio de 200 metros en Ciudad de México, el 16-10-1968, uno ya no está vivo: el australiano Peter Norman, subcampeón y medalla de plata, fallecido en 2006. Pero a Tommie Smith aún le acompaña en el mundo de los vivos su lugarteniente en aquellos Juegos Olímpicos: John Carlos, nacido en Harlem, Nueva York, hace 63 años. Carlos, medalla de bronce en la famosa carrera, fue el que repartió los guantes negros y las pegatinas de Derechos Humanos. Como Smith, Carlos acude a conferencias y actos, y viaja con frecuencia junto a las selecciones de atletismo de EE UU. Vive en California. AS le entrevistó en 2006 y 07.

martes, 2 de diciembre de 2008

ESTUPENDO 1 FIN DE SEMANA PARA EL CUEVA DE NERJA-UMA



Varias han sido las competiciones donde ha habido representación del club nerjeño durante el pasado fin de semana y varios los atletas que han destacado.

Como competición más importante, los atletas del Club Nerja de Atletismo.Cueva de Nerja-Uma viajaron hasta Bilbao, para participar en el cross de Llodio, clasificatorio para el europeo de cross. José Mario García obtuvo el 3º puesto entre los júnior, que sumándole el 6º puesto conseguido en Soria, tiene muchas posibilidades de ser seleccionado para disputar esta competición con la Selección Española. Además de José Mario García, también disputó esta prueba Salvador Rodríguez, que finalizó el 19º. En féminas Lucía Pérez acabó en una extraordinaria 18ª posición.

También hubo representación del club nerjeño en Toledo, donde el sábado por la noche se celebró el tradicional Trofeo de la Espada Toledana, teniendo a David Mateos como principal atleta, acabando en el segundo puesto de la general masculina y con un tiempo de 21’40 y con -1 grado centígrado en el termómetro. Ya en la mañana del domingo y perteneciente a esta misma competición, se celebró el cross que lleva el mismo nombre, trayéndose la espada que dan como trofeo Mercedes Delgado, que venció en promesas femeninas y acabó la 12ª en la general. Otro atleta que tuvieron actuaciones dignas de mención fue Rafael Ángel, 6º júnior en el cross.

Ya en nuestra provincia, se celebró el cross de Alora, donde los atletas del Club Nerja de Atletismo.Cueva de Nerja-Uma que se trajeron la victoria fueron:
-María Aranda en prebenjamin
-Alberto González en Alevín
-Ignacio González en infantil
-Iván Sánchez y Rosalía Berlanga en juvenil
-Sami Nawar en júnior
-Trini Martín en senior
-Mª Jesús Cano en veterana

Sports Illustrated nombra deportista del año a Michael Phelps


El nadador estadounidense Michael Phelps ha sido elegido deportista del año por la revista Sports Illustrated. Phelps, que en los Juegos Olímpicos de Pequín conquistó ocho medallas de oro y batió el récord de siete que su compatriota Mark Spitz había establecido en 1972 en México, es el primer nadador que consigue el prestigioso galardón en sus 54 años de historia.
Hace 36 años, cuando Spitz ganó las siete medallas en México, Sports Illustrated concedió el premio al mejor deportista del año al entrenador del equipo universitario de basket de UCLA, John Wooden, y a la tenista Billie Jean King.

Usain Bolt: "En Pekín tuve la sensación de ser el Beckham del atletismo"


Carlos R. Galindo DIARIO SPORT

Siente pasión por la Premier inglesa y por la Liga española de fútbol; de ahí la analogía que se marcó ante una nutrida audiencia: “En los Juegos de Pekín tuve la impresión de ser el David Beckham del atletismo”. Fenómeno mundial, Usain Bolt ha alcanzado el status de una estrella de rock. A ello contribuye su juventud, la frescura que le acompaña, su simpatía... Es un verdadero showman de 22 años que acumula contratos comerciales, compromisos publicitarios... Los patrocinadores se dan de bofetadas por contratarle y le llueven las ofertas. Su estilizada figura de 1,96 metros de envergadura se ha convertido en el mejor reclamo del atletismo. En Pekín ganó las medallas de oro en 100, 200 y 4x100 metros, en los tres casos, con récords del mundo incluidos. En apenas un par de meses ha ingresado en su cuenta bancaría 1,5 millones de dólares y uno de sus sponsors ha satisfecho uno de sus caprichos: le ha regalado un flamante vehículo de la firma alemana BMW M3, además de una escultura de bronce de 10 metros de altura, para mayor gloria suya.

‘Lightning’ (Relámpago) Bolt reconoce que su vida ha cambiado: “ahora se me conoce en todo el mundo. El problema es que apenas puedo salir a la calle en mi país. Es lo malo de la popularidad...”, explica. Tras triunfar en Pekín, su regreso a Jamaica ha llegado a ser comparado por algunos observadores a la llegada de Mandela a Sudáfrica en 1990: “Fue increíble; todo el mundo quería tocarme, llevarse un trozo de mí. Recuerdo que había cientos de miles de personas soportando un aguacero tremendo”. Fue entonces cuando comprendió el alcance de su gesta: “Tuve la impresión de ser el David Beckham del atletismo”. Algunos jamaicanos le critican su vida alegre. El velocista lo niega con la cabeza: “Soy como soy y no pienso cambiar. Me encanta bailar y escuchar música, pero conozco mis limites. Sé hasta donde puedo llegar”. Se empieza a sentir un hombre rico: “aunque admito que el dinero no es lo más importante de mi vida” y niega las acusaciones del presidente del CIO, Jacques Rogge, que criticó su forma de exteriorizar la alegría en la pista: “No falté el respeto a mis rivales; es algo que me han comentado ellos personalmente. No se sintieron ofendidos. Para mí, el deporte es divertimento. Cuando gané, quise compartir mi felicidad con los aficionados. El show forma parte del deporte”. Reniega de quienes le acusan de dopaje: “estoy limpio. He pasado todos los controles antidopaje pertinentes y ahí están mis muestras de sangre y de orina...”.

Piensa que su récord del mundo de los 100 metros puede ser mejorado: “Mi entrenador me ha dicho que puedo dejarlo en 9.52. Más complicado será rebajar el del 200 metros”, asegura para concluir: “mi gran objetivo para el 2009 serán los Mundiales de Berlín. En Alemania me volveré a enfrentar a mi compatriota Asafa Powell y al estadounidense Tyson Gay. No me puedo relajar... Será difícil ganarles pero esa es, precisamente, mi motivación”.