jueves, 14 de noviembre de 2019

¿VALDRÁ MÁS DE UN MILLÓN DE EUROS UN ORO DE JESSE OWENS?

JUANMA BELLÓN
AS.com

Una de las medallas de Jesse Owens será puesta en venta la próxima semana, a partir del 18 de noviembre, en la casa de subastas de productos deportivos Goldin Auctions, según adelantó la NBC. Será uno de los históricos oros que ganó en los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936, ante la mirada atónita de Adolf Hitler. En la capital alemana, el estadounidense se llevó 100, 200, 4x100 y longitud. No se específica de qué disciplina es el metal.
No es la primera medalla de Owens que se pone en venta, porque ya se subastó una en 2013 que se vendió en 1,4 millones de dólares (1,2 millones de euros). Una cifra muy jugosa para los propietarios de esta reliquia que podrían superar en esta ocasión esa cantidad.
Esta medalla de oro que se subasta se la regaló Jesse Owens a John Terpak, un haltérofilo amigo del velocista, que al fallecer en 1993 dejó en herencia la presea a su hijo y su hija que ahora la ponen a subasta.
Owens supuso la gran revolución del atletismo moderno, por sus cuatro oros olímpicos, con su velocidad (10.3 en 100 y 20.7 en 200), su salto (8,13 en longitud) y el valor de sus triunfos en los difíciles tiempos del régimen nazi. Por eso, sus medallas son preciadísimas, la de los 1,4 millones de dólares es el objeto olímpico más caro jamás vendido. ¿Lo superará esta?

JOSÉ ÁNGEL DE LA CASA: "CÓMO EXPLICAR LA NOSTALGIA"


Alfredo Varona
RFEA

Volvió "a ser un hombre de pueblo" o a vivir como viven en los pueblos: la felicidad, en realidad, reside en no complicarse la vida.
Compró unas tierras, plantó unos almendros y ahora, cada día que amanece, mira al cielo para ver "si llueve o si hiela". Luego, va a jugar la partida o escribe lo que se le ocurre, "sin ninguna pretensión por ahora". O sale a caminar, "porque ya correr me da miedo por si me caigo". O hace bicicleta estática en ese gimnasio que ha montado en casa y que aumenta su calidad de vida.
Porque ya no hay nada tan determinante en su vida como disfrutar de la vida.
Atrás quedó el hombre que llegó a pasar 200 días al año fuera de casa: en algún lugar del recuerdo, como si volviésemos a escuchar su voz, como si volviésemos a regresar a aquellos años ochenta en los que aprendimos que los atletas españoles podían aspirar a todo.
Y el que nos lo contó por televisión, junto a Gregorio Parra, fue él: José Ángel de la Casa. Y por eso sentimos que su voz fue una parte más de nuestra generación. Y que olvidarse de él es tan difícil como no amar a tu ciudad de nacimiento.
Por eso la nostalgia es una parte más de esta historia. Nos traslada a un hombre que ya tiene 68 años. Nos permite abrazarle o enviarle un abrazo desde la distancia por todo lo que aprendimos de su voz entre otras cosas que no hace falta complicarse la vida para que la gente te quiera.
Hoy, José Ángel de la Casa soporta la enfermedad del Párkinson, pero aún da gusto escucharle, compartir con él recuerdos que le hicieron tan feliz como aquella plata de José Luis González en el Mundial de Roma 87 ("puede que nadie se la mereciese como él ") o como aquella fotografía que se hizo con Carl Lewis en la villa olímpica de Los Ángeles 84 casi por accidente. "Me lo encontré de repente y me hizo tanta ilusión que aún me ilusiona volver a verla".
Son los recuerdos imbatibles como todo lo que nos reconcilia con lo que un día fuimos. Y nos recuerdan que hace ya mucho tiempo que José Ángel de la Casa se prejubiló. " No me quedó otra alternativa". Tenía 56 años y habían pasado 30 años desde que narró por primera vez un Campeonato de España de pista cubierta en San Sebastián en 1977, desde ese día en el que el jefe de deportes de la televisión pública le desafió: "Si lo haces bien", le dijo, "irás al Europeo".
Y lo hizo bien.
Y fue al Europeo.
Y estuvo narrando atletismo hasta los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 cuando tuvo que dejarlo, porque ya no podía compatibilizarlo. José Ángel de la Casa había pasado a ser jefe de deportes en TVE, y eso implicaba otras responsabilidades. Otra vida.
El tiempo había pasado desde aquellos crosses de los domingos en los que se alojaba en los mismos hostales y hasta en las mismas habitaciones que los atletas; desde aquellos grandes campeonatos en los que él o Gregorio Parra, siempre Gregorio, le entregaban lápiz y papel a los atletas, que no competían, para que siguieran los concursos que no podían seguir ellos y que luego les decían lo que ellos decían en televisión.
Y también había pasado mucho tiempo desde que José Ángel de la Casa fue uno de los socios fundadores de Mapoma.
Se acuerda entonces de que la noche antes de marchar al Mundial de Argentina de fútbol de 1978 estuvo "pintando el recorrido del maratón del Madrid".
Pero así es el tiempo, hoy encerrado en una caja fuerte.
Mientras tanto, nosotros no nos resignamos a olvidarle a él. El mismo hombre que también narró la medalla de bronce de Abascal en Los Ángeles 84, cuyo recuerdo aún tiene intacto, "porque saltó a falta de 500 metros y la última vuelta se nos hizo tan larga, llega, no llega, fue algo espectacular que uno no puede olvidar. La felicidad ahora es la de poder contar 'yo estuve allí, yo conté tantos éxitos de atletas españoles...'".
Y eso es lo que diferenciaba a José Ángel de la Casa en aquellos años. Siempre estaba allí fuese en los grandes campeonatos de verano, fuese en los mítines de Escandinavia o fuese en aquella Copa del Mundo en Camberra donde fue, junto a Gregorio Parra, y contaron el récord del mundo de Marita Koch en los 400 metros lisos que aún perdura (47'60).
"Pero es que en aquella época íbamos a todos los sitios fuese donde fuese", explica hoy. " Por eso ahora me da tanta pena ver narrar atletismo a Amat Carceller y a Gerardo Cebrián desde un plató de televisión. Pero supongo que estos son los nuevos tiempos y yo ya no puedo decir nada porque no estoy en ellos".
Atardece, efectivamente, en Los Cerralbos donde José Ángel Casa planta cara a los recuerdos, capaz de memorizar aquel día, en aquella Copa del Mundo de Dusseldorf, cuando subió a la habitación de Alberto Juantorena a cumplir un recado, a entregarle un regalo que le habían dado para él desde Madrid, y no pudo encontrar a alguien más antipático. "Qué hace aquí, me dijo, váyase, y eso que me había autorizado a subir el jefe de la delegación cubana".
En realidad, es casi imposible organizar tantos recuerdos en una sola tarde. Por eso entiendo que lo mejor es dejarse llevar, tratar de explicar que, detrás de ese hombre, detrás de esa narración fría en televisión, existía un fanático del atletismo: José Ángel de la Casa.
Tenía 10 años cuando empezó en el atletismo, que fue un gran descubrimiento. Luego, se convirtió en campeón de salto de longitud en los primeros Juegos de La Mancha. Y hasta llegó a correr los 400 metros lisos en 52 segundos en un relevo. "Pero a los 20 años tuve que elegir entre el fútbol y el atletismo y elegí el fútbol porque me daba dinero".
Y fue un honesto mediocampista en el Talavera y en el Alcorcón. Un futbolista bajito con gran capacidad para saltar y para estar en todas partes. Un joven que, en cualquier caso, hablaba con devoción del atletismo, "porque el atletismo había sido un complemento extraordinario en mi vida. Sobre todo, porque tuve un entrenador Juan Andrés Luna que se preocupó porque supiésemos la historia de este deporte".
Luego, José Ángel de la Casa tuvo la fortuna de ser él quien nos contase la historia. Y lo hizo con una elegancia impecable. Y con una personalidad que anuló toda indiferencia al escuchar su nombre.
Por eso hoy, tantos años después, por encima de contar su historia, valoramos la oportunidad de darle las gracias o de explicar que a los grandes hombres no se les olvida jamás. Porque olvidarse de ellos es como olvidarse de los libros que leímos en la infancia.
Y me parece que eso no es posible.

miércoles, 13 de noviembre de 2019

OUMAIZ: "QUIERO TENER EL FONDO DE FARAH Y EL FINAL DE EL GUERROUJ"

TOMÁS CAMPOS
Marca.com

A Ouassim Oumaiz no le gusta ver los partidos de Liga. Lo suyo es la Champions. "Yo soy del Barcelona pero mi verdadero ídolo es Cristiano Ronaldo. Siempre miro sus partidos europeos con la Juve", explica la estrella emergente del fondo español. Oumaiz acaparó titulares el pasado fin de semana tras imponerse en el Cross de Atapuerca, para muchos el mejor del mundo.Hacía 11 años que un español no ganaba la prueba burgalesa, en la que participan habitualmente muchos de los mejores fondistas del circuito. Sin ir más lejos, Oumaiz superó al eritreo Aron Kifle, cuarto este mismo año en el Mundial de cross de Aarhus. Lo hizo además sobreponiéndose a una caída a dos kilómetros de meta.
"El objetivo inicial era quedar entre los primeros españoles pero ya en la línea de salida, tras tantos meses sin poder competir, me vine arriba y pensé que era posible luchar por todo. Luego, cuando me caí y vi que era capaz de volver a enlazar con el grupo de cabeza me di cuenta que la carrera ya era mía porque me notaba muy cómodo y fresco al ritmo que ellos estaban marcando", relata el nuevo prodigio del fondo español.
Cuando me caí y vi que era capaz de volver a enlazar con el grupo de cabeza me di cuenta que la carrera ya era mía porque me notaba muy cómodo y fresco al ritmo que ellos estaban marcando"
Atapuerca fue su primera carrera en más de siete meses. Una fisura en el sacro se cruzó en su camino a finales de abril y truncó sus fundadas esperanzas de cara a una temporada al aire libre que debía acabar en Doha.Lloró de rabia y acabó viendo con frustración un Mundial en el que no hubo españoles en los 5.000 metros, la prueba en la que él debía brillar en la capital qatarí. "Mi madre me tranquilizó recordándome que si Dios te ha quitado algo luego te lo devuelve", reflexiona el atleta de Nerja, que el año pasado se convirtió en el campeón más joven del Campeonato de España de Cross con apenas 19 años.
Nunca he tenido problemas de discriminación pero si algún día alguien me dice algo, me va a entrar por un oído y me va a salir por el otro"
Su próximo gran reto es el Europeo de la especialidad en Lisboa, el 8 de diciembre, aunque antes correrá en Soria este domingo, ya con la vitola de favorito, algo que no le afecta. "Soy joven pero ya estoy acostumbrado a la presión. A Lisboa voy a ir a por el oro y si luego tengo un mal día habrá que gestionarlo", asegura el pupilo de Antonio Serrano, que aspira a ser el segundo español en ganar el título continental tras Alemayehu Bezabeh, que lo consiguió en 2009 y 2013. Bezabeh había sido el último atleta nacional en ganar en Atapuerca. ¿Premonitorio?Otro fondista que reinó en el Europeo de cross fue Mo Farah, en su caso en 2006, antes de su definitiva eclosión como atleta. El británico es uno de sus grandes ídolos junto al plusmarquista mundial de 1.500, Hicham El Guerrouj. "Quiero tener el fondo de Farah y la velocidad final de El Guerrouj. A éste no le conozco en persona pero al británico me lo encontré en Etiopía durante una concentración y me hice una foto que guardo en el móvil", recuerda Oumaiz.
Un apellido, huelga decir, que sitúa sus orígenes en Marruecos. Su padre y primer entrenador, Abderrahim Oumaiz, es un exatleta que lleva más de tres décadas trabajando en el Chiringuito de Ayo, famoso por la serie Verano Azul, así que Ouassim -que prefiere La casa de papel- nació ya en España, algo que no importa a los que reparten 'carnets de españolidad' atendiendo sólo a los apellidos y el color de la piel.
"Hay gente que siempre va a hablar de eso, lo tengo asimilado. Yo lo que sé es correr y lo demás me da igual. Nunca he tenido problemas de discriminación pero si algún día alguien me dice algo, me va a entrar por un oído y me va a salir por el otro", asegura el hombre llamado a situar de nuevo a España en el primer plano del fondo mundial si confirma lo demostrado en Atapuerca. De momento, mientras añora las paellas del Ayo, estudia inglés. El futuro, si nada se tuerce, le pertenece.

"SALAZAR ME DIJO QUE ESTABA GORDA Y NO LLEGARÍA A NADA"

AS.com

Jackie Areson, atleta que formó parte del Nike Oregon Project, publicó en sus redes sociales una foto con la que Alberto Salazar (dirigía el proyecto, pero no le entrenaba directamente) había cuestionado su peso a la hora de competir: “Según Alberto, en la primera foto estaba gorda y era constantemente preguntada si tenía la regla, a pesar de estar clasificada para la final de los Mundiales de 3.000 metros (fue novena)”.
Areson seguía su relato con una segunda imagen: “En la segunda foto fue cuando hice mínima olímpica en Stanford. Tras la carrera fui elogiada por lucir delgada, pero unas horas antes este hombre me había dicho que estaba gorda y que nunca iba a llegar a nada en el deporte. Había perdido cinco kilos desde que llegué al grupo. Estaba obsesionado por comentar el peso de otras mujeres”.
Areson, que ahora compite por Australia en lugar de por Estados Unidos, dice que no era Salazar el único del Nike Oregon Project que le atacó: “Tuve suerte de que no fuera mi entrenador. No era solo él, era una cultura de egos masculinos que se alimentaban entre sí para participar en este comportamiento. Esto no es noticia. Yo, junto con otros, he hablado sobre esto. Es solo ahora que la gente finalmente está escuchando”.
El testimonio de Areson se une al de Mary Cain, la atleta prodigio del Nike Oregon Project, que dice que el técnico le incitó a rebajar su peso con diuréticos y píldoras anticonceptivas. “Estaba constantemente obsesionado con que perdiera peso”. Otra losa para Salazar.

ALBERTO SALAZAR RECURRE AL TAS

JUANMA BELLÓN
AS.com

Aberto Salazar, el entrenador que dirigió a Mo Farah, tiene sobre sí una espesa tormenta que se desató el 30 de septiembre. Fue el día en el que la Agencia Antidopaje de Estados Unidos (USADA) suspendió al técnico estadounidense, uno de los más prestigiosos del mundo, a cuatro años por dopaje, tráfico de sustancias y métodos prohibidos. También fue inhabilitado el endocrino Jeffrey Brown. Este lunes, el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) anunció que Salazar y Brown han presentado un recurso contra dicha sanción, pero que la audiencia sobre el caso no será al menos hasta marzo de 2020.
Salazar era el responsable del Nike Oregon Project (NOP) uno de los grupos de entrenamiento más prestigiosos del planeta, que en los Mundiales de Doha, con el head coach ya inhabilitado, ganaron hasta cinco medallas. Su atleta estrella era Sifan Hassan, la holandesa que ganó el doblete 1.500 y 10.000. Kejelcha, Klosterhalfen, Brazier... pertenecían al NOP (algunos eran entrenados por Pete Julian), que fue cerrado por Nike tras el escándalo.
La Agencia Mundial Antidopaje (AMA) anunció que reanalizará de manera retroactiva muestras de todos los atletas de Salazar, especialmente de Farah y de Hassan...
Y más granizo sobre Salazar. Mary Cain, una de sus atletas prodigiosas, declaró al New York Times que se había sentido “abusada física y psicológicamente” por el método del técnico."Alberto intentaba constantemente que perdiera peso. Quería darme píldoras anticonceptivas y diuréticos para adelgazar, el último de los cuales no está permitido en el atletismo", decía la deportista, que fue apoyada por muchos atletas estadounidenses. "No sabía que habías estado así", decía Shalane Flanagan.
El entrenador salió al corte y aseguró que Cain le había pedido este mismo año que le entrenara de nuevo. "El padre de Mary es médico y estaba muy implicado en su entrenamiento", contaba el head coach. Nike dijo que abriría una investigación.
Salazar, con su sanción de cuatro años en marcha, busca refugio ante la tormenta y su último recurso es el TAS.

viernes, 8 de noviembre de 2019

ALBERTO SALAZAR DESMIENTE LAS ACUSACIONES DE MARY CAIN

EFE

El exentrenador Alberto Salazar, sancionado cuatro años por la USADA por violar la normativa antidopaje, desmintió este viernes las acusaciones de la atleta Mary Cain en la que decía que el técnico había abusado física y psicológicamente de ella durante el tiempo que estuvo inmersa en el Nike Proyecto Oregon.
Salazar asegura que "el padre de Mary es médico y sus padres estuvieron profundamente involucrados en su entrenamiento y estado de salud durante todo el período en el que fue entrenada por mí".
El extécnico, en declaraciones a 'The Oregonian', explica que "ninguno de sus padres ni Mary, plantearon ninguno de los problemas que ahora sugiere la atleta que ocurrieron mientras la entrenaba. Para ser claros, nunca la animé, o peor aún, la avergoncé delante de otros, a que mantuviera un peso poco saludable".
El director del Proyecto Oregón también aseguró que "este proyecto empleó a un nutricionista y a un psicólogo deportivo", un hecho contrario a lo que Cain ha afirmado. Salazar también compartió un mensaje que le habría enviado Mary Cain en abril de este año: Salazar también compartió un mensaje de texto que Caín le envió en abril de este año: "Muchas gracias de nuevo por un gran viaje. Estoy emocionada de volver a trabajar juntos y realmente quiero esto (...)".

GEBRSELASSIE: "COSTARÁ DIEZ AÑOS EN BAJAR DE LAS DOS HORAS EN MARATÓN"

JUANMA BELLÓN
AS.com

-¿Qué le trae estos días por España?
-El domingo iré a la Behobia San-Sebastián, que me han dicho que es muy bonita. Igual intento correr, aunque ya no voy a 3:00 el 1.000, más bien a 4:00.

-Tiene 46 años, ¿Corre aún?
-Sí, cada día, no muchos kilómetros, sobre 10 o 20. Sigo delgado, con algunos kilos de más, sobre cinco. Pero estoy feliz.

-¿Qué hace ahora Haile Gebrselassie, el Emperador?
-Me dedico a mis negocios. Los tengo de agricultura, y hoteles en diferentes ciudades del país. Me gusta, porque además puedo dar trabajo a bastante gente con mi empresa.

-¿Es cierto que de niño corría al ir al colegio?
-Sí, hacía todos los días 10 kilómetros a la escuela y volvía. Lo hice diez años y es por eso por lo que soy corredor. Fue importante para mí. El cuerpo se acostumbra, los ligamentos... todo. Porque no conduces un coche y el humano se adapta.

-¿Cuáles son sus mejores momentos como atleta?
-La final olímpica de 10.000 en Sidney en 2000 en la que gané en un apretado esprint a Tergat. Peleamos mucho. Fuera de la pista, somos amigos. Yo he ido a Kenia, él a Etiopía. La gente dice, ¿cómo es posible que se lleven bien? Otro momento es la maratón de Berlín 2008, con el récord 2h03:59.

-Es famoso por su sonrisa.
-Es mi carácter, desde que nací era así. Cuando competía estaba serio, al acabar siempre sonreía, ganara o perdiera.

-¿Prefiere pista o maratón?
-Siempre la pista, la gente está muy cerca, aplauden. La maratón es dura, cansada. Cambié porque me hacía mayor...

-Pero hizo dos récords mundiales de maratón.
-Sí. Creo que pude ser más longevo, pero tuve problemas en mis piernas. Entrené para correr en 2h02. Sin embargo, me quedé en 2h03:59, que es fantástico y soy feliz con mi época. Aunque esa marca no tiene comparación con lo que se corre ahora. 2h03 y 2h02 es normal.

-¿Cree que las zapatillas Vaporfly han influido en esta revolución de la maratón?
-No tengo dudas sobre ello. No son tiempos fáciles, porque yo creo en los atletas en sí, y que esa es la diferencia. No sé si son aceptables o no, y que la Federación Internacional debería investigar sobre ello. Porque puede llegar una compañía que consiga unas zapatillas que sean como canguros.

-¿Qué piensa del 1h59:40 de Kipchoge en el reto de Viena?
-Para él fue fantástico ser el primer hombre que baja de dos horas. Le felicito. Pero... ¿Qué será lo siguiente? Me preocupa el futuro de la maratón. ¿Quién organizara las carreras? ¿Estarán felices con 2h02 o 2h03 si no bajan de dos horas? Suelo no comentar esto, porque yo estoy fuera.

-¿Kipchoge o Bekele?
-Los respeto a los dos, pero Bekele es de mi país.

-Fuera de retos... ¿Bajará un hombre de dos horas en una maratón 'normal' comercial?
-Sí, alguna vez, pero la pregunta es ¿cuando?. No será pronto, al menos en diez años.

-¿Le hubiera gustado vivir esta época?
-Estoy contento con mi tiempo y lo que viví. Y pude ser presidente de la Federación de Etiopía y luchar con cárcel contra el dopaje. Ahora soy feliz.

El Emperador del fondo que nunca pierde la sonrisa
Haile Gebrselassie irrumpió en el atletismo mundial a principios de los noventa. Era un corredor bajito, de aspecto simpático, que llevaba un brazo de manera poco ortodoxa, demasiado elevado. El motivo era porque de niño tenía que correr 10 kilómetros para llegar a la escuela, y esa postura era la de haber portado los libros. "Aquello me hizo ser corredor", explicó a AS el atleta que tuvo el sobrenombre del Emperador y que se ganó al aficionado con su sonrisa.
Haile tenía la hegemonía en los 10.000 metros, en los que sumó cuatro títulos mundiales (1993, 1995, 1997 y 1999) y dos olímpicos (Atlanta 1996 y Atenas 2000). Todos seguidos. Sin fallar. La fórmula era correr a un ritmo altísimo y ejecutar su tremendo esprint final, que sufrió sobre todo Paul Tergat, su némesis keniana. Gebre firmó cuatro récords mundiales de 5.000 y tres de 10.000. Hasta los Mundiales de París 2003 (plata) dio guerra en la pista, pero después tocó dar el irremediable paso a la maratón... 
En los 42.195 metros también hizo su revolución. En 2007, en Berlín llevó el récord a 2h04:26, quitándoselo de nuevo a Tergat. Y en 2008 lo trasladó a 2h03:59 y derribó otra barrera. Las bases de lo que evolucionarían Bekele y Kipchoge.
"Soy feliz con mi tiempo", dice Gebre, que fue presidente de la Federación Etíope y tiene negocios de agricultura y hostelería. Siempre con una sonrisa