jueves, 24 de agosto de 2023

APOTEOSIS DEL ATLETISMO ESPAÑOL EN LA PLAZA DE LOS HÉROES

CARLOS ARRIBAS

El País.com

Son los monjes. Ascéticos. A las siete de la tarde cenan ligero. A las 10 de la noche están en la cama. A las 3.50 de la mañana, el sol aún oculto, desayunaban y veían llegar al hotel a compañeros que corren y saltan volvían de disfrutar de la noche de Budapest y los miraban casi con compasión, pobrecitos, qué vida, pero más con admiración, pero qué buenos, sois, sois los mejores del mundo. Lo fueron el fin de semana. Campeones de los 20 kilómetros marcha. El sábado, Álvaro Martín; el domingo, María Pérez. Lo volvieron a ser el jueves cuando el sol apenas había regresado para quemar espaldas y fortalecer la voluntad de desafiarlo. A las siete de la mañana salieron ambos. Al mismo tiempo. Dos horas y 24 minutos y medio después, el tiempo que tardó, a casi 15 por hora (cuatro minutos y siete segundos cada 1.000 metros), en recorrer 35 kilómetros, más rápido que nunca en su vida, pelo negro al aire, barba recortada, grandes gafas oscuras, Álvaro Martín, solo, como los campeones, cruzaba la línea final a la sombra de las estatuas de los héroes del pasado húngaro. María Pérez, con la que coincidía de vez en cuando en el circuito de dos kilómetros por grandes avenidas sombreadas, asombradas por su garbo, tardó solo un cuarto de hora más, o un poco menos, 14 minutos y 10 segundos menos, exactamente, en recorrer la misma distancia, a cuatro minutos y 32 segundos cada kilómetro. Llegó también sola. Había marchado sola, única, los últimos 15 kilómetros.

Son luchadores. Son los héroes. Son la marcha triunfal. Son el atletismo español triunfante como nunca: ningún país del mundo había logrado ni en Mundiales ni en Juegos Olímpicos ganar las cuatro pruebas en la misma edición.

Son las únicas medallas en Budapest 2023, hasta ahora, del atletismo español, que ha conseguido solo 11 oros en los 40 años de historia de los Mundiales de atletismo. Siete de ellas (más del 63%) se han conseguido en marcha. La marcha, la disciplina de locos, según unos, de los más luchadores, según la mayoría, cabezotas, determinados, le abrió al atletismo español la puerta de las medallas olímpicas con Jordi Llopart en Moscú 80. Más de 40 años después, y pasados los grandes nombres de grandes campeones, Josep Marín, Chuso García Bragado, Valentí Massana, María Vasco, Juanma Molina, Miguel Ángel López… es también la marcha la dueña de su apogeo. Son María Pérez y Álvaro Martín, y también son Diego García Carrera y Cristina Montesinos, la atleta de Terrassa, de 29 años, entrenada por Massana, que termina quinta en su primer Mundial, en una cadena, eslabón tras eslabón, herencia tras herencia, que, recuerda Álvaro Martín, no se ha roto y no se romperá, aunque el futuro sea duro. “Todos tenemos un legado, con grandísimos campeones, hombres y mujeres”, dice Martín, dos oros Mundiales al cuello, y dos Europeos. “Y ese legado lo mantenemos con responsabilidad”.

La marcha amenazada por los tiempos de las prisas y las urgencias y el fulgor inmediato. La disciplina de las sensibilidades extremas, según su maestro polaco, Robert Korzeniowski, porque obliga al atleta a tener siempre un pie sobre el suelo, y así siente en la piel, a través de la zapatilla, la tierra de los caminos en los que entrena, los diferentes tipos de asfalto, las aceras, se siente parte de todo, que odia, según algunos colaboradores cercanos, Sebastian Coe, el presidente de la federación internacional de atletismo (WA), que no duda en bajar todo sudado al pie de la pista del estadio de Budapest para abrazar como un hincha enloquecido al escocés Josh Kerr nada más proclamarse campeón de los 1.500m, su distancia y la de los gourmets exquisitos del atletismo, pero que ninguna de las tres mañanas en la que la marcha ha tomado el centro de Budapest se ha pasado por la plaza de los Héroes para aplaudir a los atletas. Les da la espalda, no una palmada en la espalda, y acepta que en París, dentro de un año, desaparezca del programa olímpico la distancia de los 50 kilómetros, la que designa a los más duros y resistentes, y sustituida por un relevo mixto en el que un hombre y una mujer se dividen 42,195 kilómetros, la distancia del maratón, en cuatro postas de 10,550 kilómetros cada una.

La distancia de 35 kilómetros, aunque favorezca a los especialistas de los 20, pues su ritmo no está muy alejado, y perjudique a los atletas de fondo, los especialistas de 50, es otra cosa. Permite la historia de María Pérez. Ciencia y fe, María Pérez, el carácter exigente y duro de Teresa de Ávila, su cabezonería en una cabeza tan dulce tan pequeña de tamaño que todas las gorras la desbordan, su convencimiento, la misma búsqueda del éxtasis a través del sufrimiento.

Cumplidos 20 kilómetros María Pérez, 27 años, de Orce, Granada, el sol naciente a su espalda sobre el Danubio, cambia el ritmo y abandona a las compañeras con las que compartía el paseo delante de todas. Abandona sobre todo a la peruana Kimberly García, la doble campeona de los Mundiales de Eugene, hace un año, que no aguanta la marcha herida de la granadina entrenada por Jacinto Garzón, su ciencia y sus supersticiones, cámaras hipobáricas, altura intermitente y estampitas de Cristos y Vírgenes en los bolsillos. “Ha sido una táctica obligada por la lesión que me produje en los 20 kilómetros”, dice la doble campeona del mundo y campeona de Europa. “Me ha estado molestando, pero no he tenido ese dolor punzante del ciático que sufrí cuando se me inflamó el otro día. Me ha hecho marchar así porque yo no podía ir a cambios bruscos de ritmo y altibajos. Eso podía hacer que el ciático en algún momento se me pinzara y no podría mover la pierna. De hecho, había dudas de que terminara el 35″. Con su ritmo fuerte y fluido, resistió y más rápida que ninguna. Más de dos minutos después de ella (2h 38m 40s), llegó Kimberly Martín (2h 40m 52s), plata. El bronce, para la griega Antigoni Ntrismpioti, doble campeona europea. “Esta noche voy a quemar Budapest”, promete María Pérez. “Quemo Budapest, quemo España luego y todo. Creo que nos merecemos desconectar, vacaciones, sobre todo disfrutar. Cuando terminé los 20 el domingo, me fui del control antidoping al hotel y no he salido. He visto a mi mujer solo un día, a mis amigos también, es decir, creo que hoy ya me merezco disfrutar con ellos…”

Podría patentarlo Álvaro Martín, marchador de Llerena, Badajoz. El ataque Álvaro Martín, se llamaría. La definición: cambio de ritmo irresistible a cinco kilómetros del final de una prueba de marcha. Así, con un ataque de cinco kilómetros, Álvaro Martín, de 29 años, habitante de Cieza, Murcia, donde José Antonio Carrillo, su entrenador, amamanta la marcha desde hace décadas, ganó el sábado pasado, y parece que fue hace un siglo, la medalla de oro de los 20 kilómetros.

Así, aunque de una manera un poco más complicada debido a la dura resistencia del marchador ecuatoriano Brian Pintado, de la Cuenca en los Andes del gran Jefferson Pérez, que le obligó a un remache a kilómetros y medio del final, se impone la mañana calidísima y empapada del jueves, al amanecer casi de Budapest, en la prueba de 35 kilómetros y recibe abrazos y felicitaciones de todos, también de Carrillo, que lo ha ganado casi todo y solo desea, antes de retirarse, hacer un Sam Mussabini, y en su maleta olímpica siempre hay un sombrero de paja que espera ser reventado de un puñetazo, como hizo en París el entrenador británico inmortalizado en Carros de fuego, cuando su atleta, Harold Abrahams, gana los 100 metros en los Juegos de París 1924. “Qué bueno que eres”, le dice el entrenador de Cieza, y le aprieta la cara con sus manos. “Pero me tienes que hacer caso. Ya sabes que te dije que si atacabas a cinco kilómetros no te tenías que dejar coger, y te alcanzó el ecuatoriano… Y Martín responde: “No sabes cuánto he sufrido. Le he ganado por fortaleza psicológica, no física”. Martín se impuso con un tiempo de 2h 24m 30s, cuatro segundos menos que Pintado, plata, 42 segundos menos que el japonés Masatora Kawano, bronce.

Como María Pérez, en mujeres, Álvaro Martín, licenciado en Políticas, casi licenciado en Derecho, es el primer atleta español que consigue dos medallas de oro en una misma cita, y cada uno de ellos se embolsará como rima de la WA la misma cantidad, 70.000 dólares (64.000 euros) por cada medalla. Dentro de un año, en París, solo les esperan los 20 kilómetros y 10 de relevo. Y un sombrero de paja destrozado de un puñetazo 100 años después.

ES EL TIEMPO DE SHA'CARRI RICHARDSON

CARLOS ARRIBAS

El País.com

Hasta las 21.50, calurosa noche en Budapest, más húmeda que ninguna noche de agosto, Sha’Carri Richardson era más citada en las páginas de cotilleos que en las deportivas, más famosa por sus escandalillos veniales –un poco de marihuana, una bronca con un auxiliar de vuelo, una peluca que vuela, un gesto con las uñas postizas de sus manos— y por los vídeos virales que las consagraban que por sus proezas atléticas, que no eran pocas, que por su velocidad y por su clase, y hasta por quedarse clavada en los tacos en las semifinales y, pese a ello, correrlas en 10,84s, y por tiempos pasar a la final de los 100m que desde la calle nueve, como empujada por un huracán que solo a ella la adorara –y solo a las demás las condenara a los 0,2 metros en contra según el anemómetro oficial--, la consagraría, 10,65s después, finalmente, en su primer Mundial, como nueva reina de la velocidad. La primera nacida en el siglo XXI. “Ya estoy aquí. Soy la campeona”, proclamo. “Ya había avisado”.

Hasta ese momento, la velocidad no tenía reina, tenía una emperatriz, una Sisí del imperio austrohúngaro, capital Budapest una madre jamaicana de 32 años llamada Shelly Ann Fraser-Pryce, que, cuando apareció en el escenario, tranquila, dominadora, aguantándose la risa con una peluca de fuego, no tirabuzones, recibió más aclamaciones que ninguna otra de las ocho finalistas. En su cuerpo atómico, velocidad concentrada en cada una de sus fibras, cabían ya cinco oros mundiales –el primero, en 2009, con 22 añitos solamente—y dos más en los Juegos Olímpicos, y el primero en Pekín, a los 21 años. Y con sus músculos, una mejor marca de 10,60s, la tercera de la historia dominada siempre por el récord mundial dudoso, 10,49s (1988), de la fallecida Florence Griffith, tan conocida por su velocidad como por lo sofisticado de sus largas uñas postizas, y sus peinados.

En 10,65s, récord de los campeonatos, quinta mejor marca de la historia, la mejor de Budapest por ahora, y desde la calle exterior, cambió de manos el poder. Con su progresión imparable, fácil, controlada, y con una visión perfecta, a su izquierda todas, de lo que hacían sus rivales, Richardson superó a la pareja jamaicana, Shericka Jackson, segunda, 10,72s, por la calle cuatro, y Fraser-Pryce, de bronce, 10,77s, la mejor marca de una temporada en la que una lesión de rodilla apenas la ha permitido competir, por la cinco. Y, cabezota y única como ninguna, Richardson ni necesitó echarse sobre la línea para ganar, sino que medio metro antes, con la vista en la pantalla gigante, levantó ya los brazos sintiéndose campeona, y siguió corriendo. “Mi inspiración siempre ha sido Florence Griffith. Por ella me gusta este look”, dijo, y señaló su larga trenza postiza multicolor, sus largas uñas, su estilo.

Shelly Ann Fraser Pryce llevó el fuego sagrado de la velocidad a Jamaica y solo 15 años después –exceptuando el interregno, el Mundial de 2017, en el que, ausente ella por su maternidad, triunfó la norteamericana Torie Bowie, fallecida hace unos meses—lo ha recuperado el imperio del norte gracias a una atleta de 23 años, ojos abiertos siempre, grandes, como teñidos de admiración ante la grandeza de todo, nacida en Dallas, que hace dos años, siendo ya la estrella más deseada por su velocidad –había corrido en 10,79s a los 19 años en la universidad—y por su pose rebelde de niña mala para la que las convenciones no son sino una invitación a romperlas, escandalizar al burgués, como decían los surrealistas, se perdió los Juegos de Tokio por dar positivo por cannabis en los trials de su país, en los que dejó a todos con los ojos abiertos. Y en 2022, en crisis, no logró clasificarse para los Mundiales de su país, los de Eugene (Oregón). “He llegado aquí para quedarme”, dijo la tejana, a la que entrena el velocista Dennis Mitchell. “No, no estoy de vuelta. Estoy mejor. Ya no me preocupa nada lo que digan de mí. El mundo ha sido mi amigo, después el mundo me volvió la espalda, pero, al final del día, yo siempre he estado conmigo misma, y Dios conmigo. Ha llegado mi momento”.

NOAH LYLES SE PROCLAMA EN BUDAPEST NUEVO REY DE LA VELOCIDAD

CARLOS ARRIBAS

El País.com

Cuando Noah Lyles, justo 9,83s después de haber salido, y sin viento, 0,0 en el anemómetro, completó los 100m de la final del Mundial de Budapest, aún no habían estallado los fuegos artificiales que festejarían el 20 de agosto, la fiesta nacional húngara, en los puentes de Budapest sobre el Danubio. Su celebración, su alegría casi infantil al convertirse en el rey de la velocidad mundial, los suplió en un estadio sudoroso y excitado. Es la nueva cara de la velocidad, ni crispada ni trascendente, solo alegre. Pero el deseo de trascender le guía. Lyles, de 26 años, estadounidense de la cálida y húmeda Gainesville, en Florida, ha anunciado que quiere ser el nuevo Usain Bolt, que quiere devolver al atletismo una imagen que todos adoren, que a todos haga felices. Y el gigante jamaicano, triple campeón olímpico de 100m y 200m y recordman mundial de ambas distancias (9,58s y 19,19s, respectivamente), le anima, y, así lo cuenta Lyles, le dice que tiene que ser él, que vaya a por sus récords imposibles. “El de 200m lo veo posible”, dice Lyles, doble campeón mundial de la distancia, cuya mejor marca es de 19,31s, la tercera de la historia. “Para atacar el de los 100m aún me faltan unos años, aún tengo que mejorar mucho mis primeros 10 metros, eso significa mucho trabajo”.

La razón de sus dudas se vio plenamente en la carrera. Como especialista de 200m que sabe que la grandeza máxima de un sprinter pasa por ser el mejor en 100m, Lyles no dispone de la mejor salida, pero sí de la mejor progresión, la aceleración que le hace alcanzar la máxima velocidad a los 70m, las rodillas bien altas, la extensión perfecta de la pierna en una zancada elástica, y su pie rebota como si estuviera armado de un muelle, y se alarga sin esfuerzo aparente. Christian Coleman, el campeón mundial de 2019, salió con la velocidad de un fulminante y se apagó con la misma facilidad mientras Lyles crecía y aceleraba y le superaba, y con él el botsuano estilizado, Letsile Tebogo, un chaval de 20 años recién cumplidos que terminó segundo (9,88s), el primer africano nacido en África en un podio mundial, y también el británico Zharnel Hughes, tercero con 9,88s.

El trono de la sucesión de Bolt es un asiento caliente. Después del último oro del jamaicano, en los Juegos de Río 2016, con Lyles cinco atletas diferentes han ganado las últimas cinco citas universales de los 100m. Justin Gatlin en el Mundial de Londres 2017, Coleman en Doha 2019, el italiano Marcell Jacobs en los Juegos de Tokio 2021 y Fred Kerley en el Mundial de 2022. Estos dos últimos, el italiano, con problemas físicos y una espalda rebelde, y Kerley, decepcionante en la semifinal, un tronco rígido y lento, ni siquiera llegaron a la final que convirtió a Lyles, exuberante y feliz, en el nuevo rey de la velocidad mundial. El miércoles por la mañana, el campeón de los 100m iniciará la búsqueda del oro en sus 200m, con la final el viernes, en la senda de Bolt sempiterno siempre.

Para el atletismo español, el estadio de Budapest fue ingrato y triste, exceptuando la clasificación de Jaël Bestué y Quique Llopis para las semifinales de los 100m y los 110m vallas. Solo el salmantino Mario García Romo superó la criba de las semifinales de los 1.500m, el jardín privado de Jakob Ingebrigtsen que se sobra y pide al público que anime mientras supera silbando a sus rivales en la última curva de su carrera. Eliminadas Marta Pérez y Esther Guerrero en categoría femenina y Mo Katir y Adel Mechaal en la masculina, en las espaldas del chaval de Villar de Gallimazo reposan las esperanzas de medalla en la final (miércoles, 21.15) de la prueba del medio fondo que más emociona a la afición española. En la final de salto de longitud ganada por la serbia Ivana Vuleta (7,14m), una de las más grandes de la década que solo a los 33 años alcanza por fin el oro en un Mundial al aire libre, Fátima Diame fue sexta (6,82m) y Tessy Ebosele, octava (6,62m). Ambas pupilas de Iván Pedroso en Guadalajara hicieron su mejor salto en su primer intento.

martes, 1 de agosto de 2023

¿POR QUÉ NADIE VE LA NATACIÓN?

EL MUNDO.es

El día grande de España en el Mundial de natación recién finalizado fue el viernes. La selección, en la final del waterpolo femenino, y Hugo González, en la final de los 200 espalda. ¿Cómo perdérselo? Al parecer, de cualquiera manera.

La derrota ante Países Bajos del equipo de Miki Oca apenas acumuló 40.000 espectadores en La 2, menos que las repeticiones de ¿Quién vive ahí? en La Sexta y de la serie Hindt en Cuatro. Y el séptimo puesto de González se quedó en 79.000 seguidores, muy por detrás de la audiencia del Tour femenino, de un Inglaterra-Dinamarca del Mundial de fútbol femenino y del arranque del Campeonato de España de atletismo.

Todo lo que ocurre en el agua no interesa en España y tiene lógica: faltan medallas, referentes, tradición e instalaciones. Pero... ¿Por qué pasa lo mismo en los países que dominan la natación? En el Mundial de Fukuoka, la World Swimming se ha topado con el desinterés del mundo. Un problema de difícil solución.

Todo empezó antes del comienzo del campeonato. La BBC decidió no pagar los derechos de retransmisión en directo del Mundial y se quedó con unos resúmenes que emitió por las tardes. Fue paradigmático. La cadena pública británica suele volcarse con el olimpismo y llevaba desde 1991 mostrando el Mundial en vivo. Su ausencia era una muestra del declive, pero al arrancar la competición hubo más pruebas.

La NBC estadounidense, la televisión más importante en el universo olímpico, sufrió unos números horrorosos. En la mayoría de sesiones del Mundial no llegó a reunir a 200.000 espectadores, la cifra mínima para que se registre la audiencia televisiva en EEUU. La natación, un deporte universitario allí, nunca ha tenido el seguimiento del fútbol americano, el béisbol, el baloncesto, el motor, el golf, el tenis o el fútbol, pero es extraño que esté por detrás de la recién creada liga estadounidense de rugby o del Westminster Dog Show, un concurso canino que se celebra en Flushing Meadows y cuya última edición ganó un monísimo Basset Grifón vandeano.

Los motivos son muchos. El horario de Fukuoka perjudicó a los aficionados de Estados Unidos -las finales eran a las ocho de la mañana- y estorbó a los seguidores europeos, pero no fue lo único. Desde la retirada de Michael Phelps en 2016, la natación está en busca de un referente y los candidatos a serlo, como Caeleb Dressel, andan perdidos entre problemas. Los éxitos de Katie Ledecky fueron el único incentivo para la audiencia yanqui mientras los británicos celebraron la irrupción de Matt Richards.

El Mundial sólo tuvo tirón en Australia, que disfrutó de las finales en prime time y sumó hasta 13 oros, el mejor campeonato de su historia. Ni en Francia, con el ascenso de Leon Marchand, la natación superó los 100.000 espectadores, arrinconada en France 4, un canal de France Télévisions donde suelen emitirse dibujos.

lunes, 31 de julio de 2023

EL MUNDIAL DE FUKUOKA ABRE UNA NUEVA ERA EN LA NATACIÓN

DIEGO TORRES

El País.com

El Mundial de Fukuoka concluyó este domingo en una jornada de cierre que abundó en el reguero de evidencias sobre el estado del deporte acuático a un año de los Juegos. Emerge una generación de nadadores jóvenes capaces de borrar todos los récords supervivientes de la era de los bañadores enterizos impermeables, prohibidos a finales de 2009. También se constata que Estados Unidos, la potencia hegemónica tradicional, vive cada vez más asediada por talentos de otras nacionalidades. Relevos salvadores. Las finales de relevos de 4x100m estilos son las pruebas que definen con mayor precisión el estado de la natación en las grandes potencias. Se impuso Estados Unidos gracias a las postas de sus viejos rockeros. El espaldista Ryan Murphy, de 28 años, en el equipo masculino y la libérrima bracista Lilly King, de 26, en el equipo femenino, exprimieron su conocimiento de manual para proporcionar a sus compañeros una ventaja decisiva. Los dos oros maquillaron la más pobre de las participaciones estadounidenses que se recuerdan. Siete medallas de oro en natación en línea son un balance insólito para los norteamericanos, relegados a una segunda posición por Australia, que conquistó 13 oros. Si Estados Unidos pretende revertir la tendencia en los Mundiales previstos para febrero y en los Juegos de París de 2024, precisará de algo más que sus últimos veteranos de la era Phelps.

Bowman. “Obviamente nos gustaría haber ganado más oros, y creo que lo conseguiremos”, dijo Bob Bowman, que en Fukuoka interpretó el doble papel de responsable técnico del equipo de Estados Unidos y de supervisor de los dos campeones que entrena en la Universidad de Arizona, el húngaro Hubert Kos y el francés Léon Marchand. 

Entre ambos lograron cuatro oros, los mismos que conquistó todo el equipo estadounidense en pruebas individuales. Dos récords especiales. Léon Marchand batió en 4m 02,50s el primero de los ocho récords del Mundial de Fukuoka: el que constaba en poder de Michael Phelps desde 2008 en 400m estilos (4m 3,84s). Una marca legendaria al tiempo que intimidante porque se estableció con la ayuda de un bañador que favorecía la flotación. Una marca igual de tremenda que los 1m 52,98s de Federica Pellegrini en 200m libre, en 2009, superados en Fukuoka por la australiana Mollie O’Callaghan, que ganó la final en 1m 52,85s. Ya solo sobreviven ocho récords de la era de los bañadores prohibidos: en categoría masculina, los de 50m, 200m, 400m y 800m libres, el de 200m espalda, y los dos de relevos libres. En categoría femenina el 200 mariposa.

Seis récords más. Fukuoka asistió a la caída de otros cinco récords: 50m libre (Sarah Sjostrom), 400m libre (Ariarne Titmus), 50m braza (Ruta Meilutyte), 4x100m libre femenino (Australia), 4x200m libre femenino (Australia), y 200m braza masculino (Qin Haiyang). Los hombres del fondo. La final de 1.500m disputada en la última jornada registró algo insólito: dos nadadores acariciando el récord en los últimos 20 metros. El tunecino Ahmed Ayoub Hafnaoui, de 20 años, se impuso en 14m 31,54s y el estadounidense Bobby Finke, de 23, le siguió en 14m 31,59s. El récord de Sun Yang (14m 31,2s) de 2012 está cocido. Hafnaoui asaltará el de 800m. Summer McIntosh. Con 15 años, la canadiense Summer McIntosh se convirtió en la mujer más joven en ganar un mundial de 400m estilos desde Tracy Caulkins en 1978. En Fukuoka repitió la hazaña de Budapest de 2022: oro en 400m estilos y oro en 200m mariposa. Ya tiene el récord de estilos. Si bate el récord de 200m mariposa eliminará la última plusmarca femenina de la era de los bañadores prohibidos.

Popovici. David Popovici, con 18 años, el hombre más rápido del mundo en 100m y 200m, acudió a Fukuoka a bañarse. Admitió que no se preparó. No se subió al podio ni en 200m ni en 100m. Aun así, el antaño patrón de la velocidad, Estados Unidos, solo atrapó una de las seis medallas en disputa: plata de Jack Alexy en 100m.

lunes, 6 de marzo de 2023

RANKING MUNDIAL INDOOR 2023

 

60 metros

6.42    Trayvon Bromell     USA               

6.46    Terrence Jones        BAH  

6.47    Samuele Ceccarelli  ITA    

6.47    Christian Coleman  USA   

6.49    Reece Prescod          GBR

6.49    Micah Williams       USA               

6.50    Lamont Jacobs        ITA    

6.51     Noah Lyles                USA               

6.51     Coby Hilton              USA               

6.51     Ismael Kone             CIV

 

400 metros

44.75  Elija Godwin             USA   

45.05  Jacory Patterson     USA   

45.09  Chris Bailey              USA               

45.15   Ryan Willie               USA   

45.31   Karsten Warholm   NOR              

45.40  Justin Robinson      USA   

45.42  Noah Williams         USA   

45.44  Julien Watrin            BEL   

45.55   Chris Robinson        USA   

45.58  Óscar Husillos         ESP

 

800 metros

1:44.98 Noah Kibet             KEN   

1:45.04 Tibo De Smet         BEL               

1:45.26 Mariano Garcia     ESP                

1:45.64 Isaiah Harris          USA   

1:45.75 Isaiah Jewett          USA               

1:45.88 Saul Ordóñez          ESP   

1:45.89 Collins Kipruto      KEN               

1:45.90 Andreas Kramer    SWE              

1:45.92 Bryce Hoppel          USA   

1:45.98 Javier Miron          ESP

 

1.500 metros

3:32.38 Jakob Ingebrigtsen          NOR              

3:32.48 Neil Gourley                      GBR              

3:33.22 Yared Nuguse                    USA               

3:33.28 Adel Mechaal                     ESP                

3:33.49 Andrew Coscoran             IRL                

3:34.32 Mohamed Katir                ESP                

3:34.72 Amos Bartelsmeyer          GER               

3:34.76 Luke McCann                    IRL                

3:34.78 Olli Hoare                           AUS   

3:34.93 Josh Kerr                            GBR

 


3.000 metros

7:23.81 Lamecha Girma     ETH               

7:24.68 Mohamed Katir    ESP                

7:28.24 Yared Nuguse        USA               

7:31.35 Jacob Krop              KEN               

7:31.97 Sam Atkin               GBR              

7:33.42 Birhanu Balew      BRN              

7:33.47 Josh Kerr                GBR   

7:33.86 Luis Grijalva          GUA  

7:34.14 Joe Klecker             USA   

7:34.70 Cooper Teare         USA

 

60 metros vallas

7.35     Grant Holloway       USA               

7.39    Daniel Roberts         USA               

7.41     Jason Joseph            SUI    

7.48    Roger V. Iribarne    CUB               

7.48    Enrique Llopis         ESP    

7.49    Robert Dunning      USA   

7.49    Freddie Crittenden USA   

7.50    Cordell Tinch           USA               

7.52     Caleb Dean                USA   

7.52     Michael Dickson      USA

 

Altura

2.38    Danil Lysenko          RUS               

2.34    Hamish Kerr             NZL               

2.32    Andrii Protsenko     UKR              

2.31     Douwe Amels           NED

2.29    Thomas Carmoy      BEL   

2.28    Vernon Turner        USA   

2.28    Ryoichi Akamatsu   JPN   

2.28    Erick Portillo             MEX              

2.28    Tobias Potye             GER   

2.27    Stefano Sottile         ITA

 

Pértiga

6.22    Armand Duplantis  SWE              

5.91     Menno Vloon           NED  

5.91     Kurtis Marschall     AUS               

5.91     Sam Kendricks         USA   

5.91     Ernest Obiena          PHI                

5.91     KC Lightfoot             USA               

5.90    Sondre Guttormsen NOR              

5.86    Jacob Wooten          USA

5.86    Emmanouíl Karalís GRE   

5.83    Zach Bradford          USA

 

Longitud

8.41    Miltiádis Tentóglou             GRE               

8.39    Cameron Crump                  USA   

8.31    Wayne Pinnock                   JAM  

8.28    Marquis Dendy                    USA               

8.28    Jeremiah Davis                    USA               

8.20    Will Williams                       USA

8.19    Carey McLeod                      JAM

8.19    Thobias Montler                 SWE              

8.15     Maykel D. Massó                 CUB               

8.13    Tajay Gayle                           JAM

 

Triple Salto

17.60  Pedro Pablo Pichardo         POR   

17.59   Jordan Alejandro Díaz       ESP    

17.48  Hugues Fabrice Zango       BUR              

17.24   Lázaro Martínez                  CUB               

17.20  Fang Yaoqing                       CHN  

17.10   Jaydon Hibbert                    JAM  

17.09  Andy Díaz                              CUB   

16.99  Emmanuel Ihemeje             ITA    

16.98  Praveen Chithravel             IND                

16.96  Donald Scott                         USA

 

Peso

23.38 Ryan Crouser                       USA

22.06  Zane Weir                             ITA    

21.93  Bob Bertemes                      LUX   

21.90  Tomáš Staněk                      CZE   

21.84  Roman Kokoshko               UKR  

21.60  Leonardo Fabbri                 ITA    

21.55   Konrad Bukowiecki             POL   

21.55   Joe Kovacs                            USA   

21.48  Jordan Geist                         USA               

21.43  Filip Mihaljević                   CRO

 

Heptatlón

6415    Kyle Garland             USA               

6348   Kevin Mayer             FRA   

6318   Sander  Skotheim    NOR  

6292   Simon Ehammer     SUI                

6237   Ayden Owens           PUR   

6173    Jorge Ureña              ESP    

6157    Maksim Andraloits BLR   

6120   Maicel Uibo              EST                

6097   Leo Neugebauer      GER               

6090  Makenson Gletty     FRA