lunes, 8 de diciembre de 2014

EL ATLETISMO RUSO, POR LOS AIRES


JAVIER SÁNCHEZ
EL MUNDO.ES

"Todos los atletas rusos nos dopamos en algún momento. Los dirigentes lo inculcan a los entrenadores y éstos, a los deportistas. Al final piensas que tú no estás haciendo nada malo", explica Yuliya Rusanova, bronce en el 800 del Europeo 'indoor' de París 2011, sancionada en 2013 por alteraciones en su pasaporte biológico. "Existe toda una metodología que impide que haya positivos. Los funcionarios se aseguran que los atletas no sean sometidos a pruebas", añade su marido Vitali Stepanov, ex dirigente de la Agencia Antidopaje de Rusia (Rusada).
"El deportista está sometido a muchas presiones y al final no tiene otra alternativa que acudir a prácticas ilegales", apunta Oleg Popov, entrenador de varios lanzadores 'cazados' en los últimos años. "Puede haber alguien 'limpio' pero el 99% de los atletas, incluso los mejores, los representantes olímpicos, acaba cediendo", asume finalmente su pupila Evgenia Pecherina, 'pillada' dos veces en 2013 por uso de un potente esteroide anabolizante y vetada 10 años.
Con sus testimonios, y otras pruebas como una cámara oculta en la que Mariya Savinova, vigente campeona olímpica y subcampeona mundial de 800, admite haber utilizado sustancias dopantes, un documental emitido este miércoles por la televisión pública alemana ARD descubre la completa putrefacción del atletismo ruso. La pieza, bautizada 'Dossier secreto doping: cómo Rusia fabrica a sus campeones', ofrece detalles sobre cómo el país mantiene su relevancia mundial gracias a un sistema prácticamente criminal construido de arriba abajo, con el apoyo incluso del Gobierno.
El presidente de la Federación rusa (ARAF), Valentin Balajnichev, también tesorero de la Federación Internacional (IAAF) es acusado de inicio de cohecho y corrupción aunque el trabajo periodístico centra su denuncia en dos hombres: Gregori Roshenkov, director del laboratorio de control antidoping de Moscú y Serguei Portugalov, médico de la ARAF y contacto de la misma con la IAAF en la lucha contra el dopaje.
Según el documental, el primero se encarga de diseñar programas ilegales capaces de evitar las más modernas pruebas y el segundo es el responsable de aplicarlos. Con las declaraciones de Rusanova y Stepanov, se relata incluso cómo Portugalov suele reclamar una 'mordida' a los deportistas por su 'trabajo': 50.000 rublos (760 euros) por cada oro en cada competición internacional, 30.000 rublos (456 euros) por cada plata y 20.000 (304) por cada bronce. "Yo tuve que pagar la medalla ganada", anota Rusanova.
La Agencia Mundial Antidopaje (AMA) ya ha anunciado que estudiara la acusación aunque, de hecho, ya mantenía una investigación propia al respecto. Los 67 atletas rusos sancionados en los dos últimos años (sólo comparable en número con Turquía) habían obligado a tomar medidas, también un primer documental en otra televisión pública alemana, la WDR, que el pasado febrero reveló que en el país se utilizaba de forma sistemática el gas xenón para incrementar el nivel de glóbulos rojos en sangre.
El escándalo, además, quedó multiplicado esta semana por una segunda exclusiva, ésta del diario 'L'Equipe', en la que se descubre otra parte de la estructura corrupta gracias a la cual los atletas 'pillados' pueden comprar sin excesivos problemas su absolución. Según el rotativo francés, Liliya Shobukhova, la segunda maratoniana más rápida de la historia tras Paula Radcliffe, se libró de una sanción antes de los Juegos de Londres 2012 pagando 450.000 euros.
"Entregué el dinero y me dijeron: 'Todo está bien'", explica al medio la propia corredora, involucrando al entrenador Alexei Melnikov y al mismísimo Balajnichev. Al parecer, tras no poder competir por lesión en la capital británica, acabar cuarta en el maratón de Chicago y darse un año sabático para ser madre, la ARAF pidió a Shobukhova que admitiera su dopaje, le devolvió 300.000 euros y la sancionó dos años sin competir, veto que ahora está cumpliendo.