martes, 29 de septiembre de 2026

EL DOMINIO DE LA JABALINA PASA DE EUROPA A ASIA

 

TOMAS CAMPOS

No hace tanto tiempo, Europa ejercía un dominio casi titánico en el lanzamiento de jabalina. Las escuelas finlandesa y alemana, con sus ramificaciones en los otros países nórdicos y Europa del Este, copaban casi todos los podios olímpicos y mundiales con la excepción de algunos lanzadores británicos o estadounidenses.

Este dominio, al menos en categoría masculina, se empezó a resquebrajar con el oro del trinitense Keshorn Walcott en los Juegos de Londres 2012 con apenas 19 años. Walcott lograría un bronce olímpico cuatro años después en Río y el año pasado se proclamó campeón del mundo en Tokio, 13 años después de su histórico triunfo en la capital británica.

Ya en los juegos de Tokio 2020, el subcontinente indio lograba su primer gran éxito con el oro del indio Neeraj Chopra, que en París 2024 se debía conformar con la plata a la estela del pakistaní Arshad Nadeem. El granadino Anderson Peters completaba un podio absolutamente impensable hace sólo diez años.

En 2026, el protagonismo ha recaído en Rumesh Pathirage, un lanzador de Sri Lanka que ha completado un año prácticamente perfecto con victorias en la final de la Diamond League, el Ultimate Championship de Budapest, los Juegos de la Commonwealth y los Juegos Asiáticos.

Precisamente Pathirage hablaba ayer en Nagoya (Japón) tras lograr su victoria en la jabalina de esos Juegos Asiáticos con un mejor lanzamiento de 88,55 metros, por delante de los indios Yashvir Singh (85,14) y Rohit Yadav (84,35).

La influencia del Imperio Británico

Y lo que dijo no es un secreto para nadie pero ayuda a completar un complejo puzzle que no se entendería sin la impronta del Imperio Británico y su influencia en sus antiguos territorios, más allá del trabajo, claro está, de entrenadores extranjeros como el mítico checo Jan Zelezny -aún plusmarquista mundial-, el ruso Sergey Makarov y el alemán Uwe Hohn, en el caso de Chopra y la creciente escuela india.

Pathirage, de momento, se ha situado octavo en la lista de todos los tiempos con un mejor lanzamiento de 92,62 metros pero su gran reto llegará en los Juegos de Los Ángeles 2028, donde intentará lograr el primer oro olímpico de la historia de Sri Lanka.

Lo más curioso es que lo hará precisamente en la edición en la que el críquet vuelve a ser olímpico, 128 años después de su primera y única presencia en unos Juegos, los de París 1900. Eso sí, lo hará en su modalidad T20, con partidos más cortos que la modalidad clásica para encajarlos en el apretado calendario olímpico.

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