CARLOS ARRIBAS
La puerta de Brandeburgo, allí al fondo, es un espejismo que parece alejarse según intenta correr hacia ella; la larga recta de Unter den Linden, un pasillo en una pesadilla por el que avanza dolorosamente Tigst Assefa, su orgullosa zancada de unos minutos antes, ágil, puro vuelo sobre el asfalto, convertida en una cojera torpe sobre Adidas atómicas, un pie arrastrado, algo más que un calambre en el gemelo derecho, una mueca de dolor y terror. Hasta el kilómetro 40, la atleta etíope, de 29 años, corría a ritmo de récord del mundo. Pasó la media en 64m 57s. En el kilómetro 30, el cálculo era que acabaría los 42,195 kilómetros en 2h 9m 45s. Pasó los 35 en 1h 47m 32s, aún más rápida, a ritmo de 2h 9m 39s, y los 40 los cubrió en 2h 3m justos. Tenía casi siete minutos para descender de 2h 10m y borrar el récord infame de 2h 9m 56s que aún se mantiene como plusmarca oficial pese a que su poseedora, la keniana Ruth Chepngetich, fuera suspendida por dopaje poco después de conseguirla en Chicago 2024. Sería un signo de justicia poética que quien la devolviera a la zona de la luz fuera la misma Assefa cuya marca de 2h 11m 53s, conseguida en el mismo Berlín hace tres años, había superado Chepngetich. Pero la tortura final de Assefa no duró los menos de siete minutos soñados, sino más de ocho arrastrándose por Unter den Linden, alcanzando finalmente la Puerta de Brandeburgo y dejándose caer unos hectómetros más allá en la avenida 17 de junio, entre el esplendor verde del Tiergarten. 14 grados nublados al comienzo de la carrera. En las aceras suena la música dulce y alegre de quenas y charangos andinos. 18 grados y sol picante al final. Un par de avituallamientos líquidos, las dosis justas de carbohidratos, saltados en la vorágine de una carrera que corrió rodeada de seis hombres hasta el inicio de la tragedia final. Cruzó la meta en 2h 11m 4s, aun así la tercera mejor marca de la historia, se sentó en la acera y gritó de dolor mientras Haile Gebrselassie en persona le masajeaba la pierna dolorida. Así, lamentándolo, celebró su tercer triunfo en Berlín.
Assefa,
que comenzó como atleta júnior de 1m 59s en los 800m antes de convertirse en
una de las más grandes maratonianas de la historia, llegaba en la mejor forma
de su vida, después de batir en primavera en Londres el récord mundial en
carreras solo de mujeres (2h 14m 51s), pero en la nube masculina que la rodeaba
había corrido por encima de las posibilidades de su cuerpo. Tanto poder tiene
su cabeza, la de una campeona que desde su primera gran victoria (la primera en
Berlín, en 2022) ha quedado siempre primera o segunda en todas las maratones
que ha disputado, aunque sufriera dos dolorosas derrotas en el sprint final.
Una, ante Sifan Hassan, que la cerró en la última curva, junto a la cúpula
dorada de los Inválidos, en los Juegos de París; la otra, en el Mundial de
Tokio 25 ante Peres Jepchirchir, la campeona olímpica del 21.
El
recorrido de Berlín, tan generoso para el maratón que allí se han batido 13
récords del mundo, y era el lugar ideal hasta que Kelvin Kiptum lo trasladó a
Chicago, también despreció a los hombres en la mañana otoñal de 2026. Ausentes
los dos atletas que han bajado de las dos horas, el keniano Sabastian Sawe (1h
59m 30s), que sufre una fractura de estrés en la tibia, y el etíope Yomif
Kejelcha (1h 59m 46s), que se reserva para la cálida Valencia de diciembre, la
carrera la resolvió el veterano etíope Guye Adola con una aceleración en el
kilómetro 35 que solo resistió la sonriente liebre Kiptoo. El esperado Selemon
Barega y el tanzano favorito Gabriel Geay, se quedaron atrás del etíope, que
ganó en 2h 2m 50s, solo acosado finalmente, y de lejos, por su compatriota Dida
Diriba (2h 3m 19s). Adola, de 35 años, era reconocido y admirado por el mundo
del maratón desde 2017, cuando fue capaz de plantarle cara en Berlín a Eliud
Kichoge. Fue segundo entonces, pero ya ganó por primera vez en Berlín en 2021
(2h 5m 45s), el año en el que el covid forzó a que también las maratones de
Londres y Boston se celebraran en otoño diluyendo el nivel de las pruebas. se
enfrentó de forma memorable a Eliud Kipchoge en su debut en Berlín en 2017 y
acabó ganando la maratón de Berlín en 2021 con un tiempo de 2:05:45. El pasado
abril reverdeció, ganando en Róterdam con 2h 3m 45s, su segunda mejor marca
hasta este domingo.

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