lunes, 9 de diciembre de 2013

ANA MARTÍN-SACRISTÁN: "PREFERÍA IRME A UN PAÍS QUE VALORASE MI ESFUERZO"


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SALVA PORTILLO

Ana es la pequeña de los Martín-Sacristán, la familia valenciana que más atletas ha dado al atletismo español en los últimos años. Carlos (1986) es velocista del Playas de Castellón y comparte equipo con dos de sus hermanas pequeñas: María (1991), también velocista, y la propia Ana (1994), velocista y saltadora.
La pequeña de la saga empezó a destacar en categoría cadete, saltando por encima de los 5 metros enseguida. Pero los 6 metros no llegaban. Después de quedarse varios años a las puertas (5,98m en 2010, 5,97m en 2011 y 5,99m en 2012), 2013 ha sido el año en el que ha dado el salto de calidad necesario para ser de las mejores del panorama nacional. Hasta 7 veces por encima de 6 metros en 2013 y dejando su nueva mejor marca personal en 6.28 metros (6ª absoluta, 1ª junior en la temporada 2012/2013).
Pero se ha ido lejos, muy lejos. A Estados Unidos. Quiere seguir creciendo como atleta al mismo tiempo que se forma, y para eso hay pocos sitios mejores que el país norteamericano. Hemos hablado con ella para saber cómo han sido sus primeros meses al otro lado del charco y para comentar cómo es la situación de un atleta allí.
Ana, ¿cuánto tiempo llevas en Estados Unidos?
Desde el 16 de agosto, casi 4 meses ya.
¿A qué parte de Estados Unidos te has ido?
Estoy en Akron, Ohio, al norte del país. Entre todas mis opciones, la que más me atraía era ésta por el grupo de saltadores, instalaciones y por el programa de educación, que se adaptaba a lo que estoy estudiando.
¿En qué consiste la beca?
Mi beca es completa, es decir, incluye residencia, comidas, material escolar, material deportivo, médico, viajes a competiciones…
¿Hasta cuándo se alargará tu estancia en Estados Unidos?
Si todo va bien, hasta que termine la universidad, dentro de cuatro años. Hasta ahora estoy muy contenta aquí y no me gustaría que se quedara en una cosa de un año. Ya que me han dado esta oportunidad, quiero aprovecharla hasta el final.
¿Por qué este cambio?
Desde pequeña siempre he querido venir aquí y el año pasado empecé a mirar las opciones que tenía, ya que empezaba la universidad. No sólo lo he hecho para estudiar y entrenar, también lo hago para aprender el idioma y como experiencia personal. Aparte, no se puede negar lo evidente: en España no se le da la importancia suficiente al deporte, así que prefiería irme a un país donde valorasen mi esfuerzo.
¿Crees que este cambio te puede ayudar a mejorar mucho más tu marca?
En España estaba muy a gusto con mi entrenador (Jerónimo Schwab) y si no hubiese sido por la situación economica que vive España y por el poco caso que se le hace al atletismo, seguramente seguiría allí. Creo que puedo mejorar mi marca, pero no porque los entrenadores sean mejores, sino porque ahora puedo compaginar mis entrenamientos y competiciones con mis estudios, tengo más tiempo…
¿Con quién estás entrenando allí?
Con Tomek Smialek, el entrenador de saltos de la “University of Akron” y que fue saltador de altura. En mi grupo hay también chicas por encima de los 6 metros y chicos por encima de 7,50 metros. El nivel medio es bueno y hay muy buen rollo en los entrenamientos, que es lo más importante.
1x1.trans Ana Martín Sacristán: prefiería irme a un país donde valorasen mi esfuerzo
¿Qué diferencias ves en el entrenamiento a primera vista?
Muchos de los ejercicios que hago ahora ya los hacía en España. Los sábados estamos metiendo un poco de piscina para hacer ejercicios de fortalecimiento y otra diferencia es que entre series de velocidad no paramos en seco, sino que rodamos despacio hasta la siguente serie. En el gimnasio es todo mucho más explosivo y rápido, sin apenas descanso entre series. Pero no son cambios significativos. Lo que más me ha llamado la atención es la mentalidad entre compañeros, ya que se motivan mucho y se animan y chillan constantemente. Me hace gracia cuando acabo alguna sesión y me chocan la mano diciéndome: “Good job Ana“, o entre series, que se suele oir de fondo un “Come on ladies!“. Y bueno, no hay tanta cultura del escaqueo (risas). El entrenador a veces nos deja solos y todos siguen haciendo los que se debe hacer, sin hablar siquiera.
¿Cuáles van a ser tus objetivos este año?
Mi objetivo principal es ir a los NCAA, a los campeonatos universitarios. En cuanto a marcas, en pista cubierta me gustaría saltar 6,20 metros, ya que este año salté 6,04m. En aire libre me gustaría pasar de los 6,40 metros, es la barrera que tengo en mente.
¿Qué fue lo primero que te llamó la atención de Estados Unidos en cuanto al deporte?
Sienten amor y pasión por el deporte. Aquí en Ohio el fútbol americano es el deporte mayoritario, pero no dejan de lado a los demás, los siguen todos: natación, atletismo, soccer... He ido a algún que otro partido de soccer femenino y el estadio se llena. Pero todo se queda a nivel universitario, nada profesional. Hay una cultura muy fuerte de apoyar a los equipos de tu universidad, o de la universidad de tu ciudad. Y la principal razón de esto no es otra que la mayoría hacen muchos deportes cuando son pequeños, les inculcan que son todos importantes. En España los padres se decantan por un deporte y casi siempre es el fútbol.
¿Qué opinas del sistema de becas?
El problema de España en cuanto al deporte es que está muy separado de la educación, van por caminos diferentes. Si quieres estudiar una carrera difícil, acabarás dejando de entrenar, tus marcas serán peores y al final te lo dejarás porque, de todas formas, vivir del atletismo en España está muy complicado y con estudios es más probable que te acabes ganando la vida. Aquí si quieres estudiar una carrera difícil o de dificultad media, te lo ponen fácil para compaginarla con el deporte en el que te hayas especializado. Pero tampoco quiere decir que estudies menos… Yo me tengo que pasar 8 horas obligatorias todos los días entre clases y estudiar y tengo una tutora que me va controlando que haga los deberes y las notas de los exámenes.
Pero todo esto lo puedes hacer mientras vayas a la universidad. ¿Qué pasa después?
Pues que si has llegado a cierto nivel, te profesionalizas, y si no, como ya tienes 23-24 años, si has visto que no has podido mejorar lo suficiente, pues te lanzas al mercado laboral de lo que hayas estudiado. Pero mientras dure te proporcionan todo lo necesario para que puedas seguir mejorando: material, médicos, entrenador, etc. Claro que esto se puede hacer aquí porque las universidades son, la mayoría, privadas y te están financiando los estudios para que tú des a conocer su universidad. En España sería complicado implantar este sistema de la noche a la mañana, y más ahora.
Bueno, pero no te irás a nacionalizar, ¿no?
(risas) ¡Quién sabe! Qué va… estoy muy feliz aquí, me tratan genial y hacen que me sienta como en casa, pero se echan de menos muchas cosas: mi familia, mis amigos, mi grupo de entrenamiento… Eso sí, he venido para quedarme. Me gusta el país y si termino la universidad y encuentro trabajo aquí, no lo dudaré ni un segundo. Pero aún queda mucho para eso.