lunes, 19 de julio de 2010

La explosión de Lemaitre


AMAYA IRÍBAR / ROSA SULLEIRO

Su nombre es Christophe Lemaitre y su hazaña, haberse convertido, con solo 20 años, en el primer corredor blanco que rompe la barrera de los 10 segundos en los 100m. Lo hizo el pasado 9 de julio en los Campeonatos de Francia, paró el crono en 9,98s y pasó a la historia del atletismo. Pero el viernes, "alterado y muy cansado", confiesa al teléfono su entrenador, Pierre Carraz, tras una semana de agasajos, entrevistas y revuelo, se enfrentó en París a los reyes de la velocidad, a Usain Bolt y Asafa Powell, y solo pudo ser quinto (10,09s).
"Bolt es un extraterrestre; Powell y Tyson Gay son superhombres", analiza Carraz; "pero el rendimiento de sus fibras musculares no depende del color de la piel. Yo pienso que la genética no tiene nada que ver con el color de la piel". Puede que no, pero las pruebas de velocidad han estado siempre dominadas por atletas de color y el récord del mundo, desde que se estableció el cronometraje electrónico, allá en 1968, también. Los mejores velocistas blancos, como el italiano Pietro Mennea a finales de los setenta, y el polaco Marian Woronin en los ochenta, nunca fueron medallistas en los 100m en unos Juegos o Mundiales, aunque el italiano fue plusmarquista en 200m y doble medallista olímpico.
Como ellos, Lemaitre siempre supo que era un chico rápido. Alto (1,89m) y rápido. Pero hasta hace cinco años nunca pensó en dedicarse al atletismo. "Le descubrieron en una fiesta en Belley", recuerda Carraz, una localidad a unos 30 kilómetros de Aix-les-Bains, donde vive el joven atleta, el primer deportista de su familia. Corrió 50m y le vieron posibilidades. Empezó a entrenarse dos o tres veces por semana. Empezó a progresar: "10,96s el primer año como cadete; 10,53s, el segundo; campeón del mundo junior en 200m...", rememora su entrenador. En 2007, Usain Bolt, que entonces contaba con 21 años y se estrenaba en la prueba reina de la velocidad, no había bajado aún de los 10s (10,03s) pero al año siguiente, en los Juegos de Pekín, destrozó el récord del mundo (9,69s) con una aparente facilidad pasmosa.
El viernes, la foto de Lemaitre junto a Bolt en los tacos era curiosa. El francés tiene el tren superior mucho menos desarrollado. Cuando sonó el disparo, ambos salieron casi igual de mal de los tacos, pero Bolt ya estaba a años luz a los pocos metros de carrera.
Lo más llamativo de Lemaitre es la amplitud de su zancada. "Es espectacular para su altura y su masa muscular", asegura Xavier Aguado, biomecánico de la Universidad de Castilla-La Mancha. Según los cálculos de este especialista, el francés cubre 2,43m por paso, lo que supone 1,28 veces su estatura. Esta proporción supera las de Bolt (1,23), Powell (1,21) y Gay (1,24). El francés además tiene margen de mejora, sobre todo en la salida de los tacos, donde es algo lento y en los primeros metros: "En París, Bolt sacó toda su ventaja en los 10 primeros metros, luego se limitó a mantener la ventaja", resume Aguado.
Para su entrenador, la principal cualidad de Lemaitre es su carácter: "Christophe es un chico de competición, le gusta competir. Cuanto más importante es el torneo, mejor lo hace". Pero hasta ahora no lo tenía tan claro. Sigue estudiando -acaba de superar la selectividad- y se entrena dos horas al día, cinco días a la semana. "El año que viene se dedicará casi por completo al atletismo, aunque estudiará inglés y otras cosas para no pensar únicamente en el atletismo", asegura su técnico.
Antes, le espera Barcelona, los Europeos al aire libre, la última semana de julio, donde no tendrá que medirse con Bolt y compañía. El único que puede frenarle es el británico Dwain Chambers, que intenta dejar atrás su oscuro pasado de tonteo con el dopaje, y ha corrido este año en 9,99s. Lemaitre también tiene opciones, casi más, en los 200m. Con el revuelo que ha causado su histórica marca, muchos han olvidado que el francés corre esta distancia en 20,16s. "Lo intentará en los 100m", asegura su entrenador; "si sale mal podrá resarcirse en los 200. Pero lo mínimo es lograr una medalla". Con Bolt, Powell y Gay sería otra historia. Pero Lemaitre sabe que corre contra sí mismo y contra la leyenda de que los blancos no pueden correr tan rápido.

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