miércoles, 27 de enero de 2016

BORJA VIVAS: "QUIERO BATIR EL RÉCORD DE ESPAÑA"

PEDRO LUIS ALONSO
Sur.es

Este periodista intenta levantar desde el suelo y con una mano la bola de lanzamiento y no lo consigue. Ya no tanto por su peso (7,260 kilos), de por sí importante, sino porque no la abarca con los dedos para asirla del todo y elevarla. En cambio, en la mano de Borja Vivas (Club Atletismo Málaga) parece una pelota de tenis, y la pone en órbita a más de veinte metros. Si no sucede nada realmente extraño, su marca de 20,72 del viernes en Carranque es el pasaporte para sus segundos Juegos Olímpicos, todo un orgullo para este gigante malagueño, criado cerca de las pistas de Carranque e hijo de un policía nacional. Con la tranquilidad que le da la marca y a escasos metros de donde la consiguió, Vivas analiza con este periódico un año que pretende que sea el más brillante de su carrera. Se ha marcado cuatro retos: buscar el podio en los Europeos de Ámsterdam (6 al 10 de julio), batir su plusmarca personal (21,07), ser finalista olímpico, y mejorar el récord nacional (21,47).

¿Qué sensaciones tenía antes del control de marcas de Carranque del viernes?
Siendo sincero, suelo hacerme una idea de lo que lanzo entrenándome, que siempre es algo menos de lo que hago luego compitiendo. En los tests había hecho 19,90 y rozado los veinte metros, lo que no está nada mal para la época, la primera competición. Creo que al final pudieron más mis ganas que el estado de forma en el que estaba, de ahí que a mi entrenador (Tomás Fernández) le haya sorprendido un poco. Y eso que tenía dudas por las malas sensaciones de final de la temporada anterior, que me afectaron, más allá del dolor físico. Es verdad que las molestias habían remitido, pero no sabía cómo iba a estar compitiendo.

¿Es normal su caso de competir algo mejor que cómo se entrena?
Es un caso atípico, pero hay de todo. La mayoría suele entrenarse mejor que compitiendo, no sé si porque la presión viene mal o por el uso de la técnica rotatoria. Con ella se te puede escapar algún tiro más fuerte, mientras que en la lineal se suele ser más regular.

También fue raro que cumpliera la mínima olímpica (20,50) en el último tiro del viernes....
No es lo normal. Casi siempre suelo empezar mucho mejor que como termino. Siempre empiezas con muchas ganas y al final te relajas un poco. En este caso fue la exigencia de la marca mínima. Había lanzado 20,47, y no era ni mucho menos un mal lanzamiento recién empezada la temporada, pero se te pasa por la cabeza ‘¿y si al final me quedo a solo tres centímetros de todo?’ Hay que intentar evitar esos pensamientos negativos. No hice nada extraño, porque de fuerza voy por el buen camino, pero técnicamente hay mucho margen de mejora.

¿Cuáles serán ahora sus próximas citas?
Este sábado estaré en otro control de marcas en Antequera, y el sábado 6 de febrero, en el mitin de Karlrsruhe, del circuito de pista cubierta de la Diamond League. El domingo me confirmaron que voy a poder estar en Estocolmo (17 de febrero), que es una cita de prestigio. Parece que la marca del otro día me ha abierto esa puerta. Y como la crisis tiende a menguar, aparecen ya competiciones en España de pista cubierta, como la que habrá una semana antes de los Nacionales en Madrid. Será en La Latina. La reunión de Bruselas del 13 de febrero la he cancelado. No conviene viajar tanto ahora, porque se pierden entrenamientos.

¿Cómo ha combatido esas molestias en el psoas de la segunda parte de 2015?
Ahora estoy compaginando el tratamiento en el Instituto Andaluz de Medicina con otro con Víctor Lluch, un fisioterapeuta. Voy teniendo una o dos sesiones semanales, de manera que forma parte del entrenamiento. Hago estiramientos y muchos ejercicios de prevención, que es lo que tenía que haber hecho en toda mi carrera. Ahora solo se me carga la zona el día siguiente de lanzar.

¿Piensa que esta temporada puede ser tan brillante como la de hace dos años (la plata del Europeo)?
Sin lugar a dudas. El año pasado parecía que iba por la buena senda tras la temporada de pista cubierta. Quedé cuarto en el Europeo, y en el último tiro me adelantaron y me sacaron del podio. Luego vino la lesión, y ya no fueron tanto las molestias, sino verle las orejas al lobo al no haber tenido nunca un problema físico en mi carrera. Este año voy mejor encaminado. Hasta he concedido gran importancia al tema de la alimentación. No voy buscando perder cinco kilos y estar más guapo, sino al revés, estar mucho más fuerte, aunque sin la grasa que me sobra. He querido poner todo lo que está en mi mano, para que no se diga que no lo he intentado este año. Mi objetivo, lo digo ya, es pasar de 21 metros nuevamente y acercarme al récord de España.

¿Cree que tiene en sus manos batir su plusmarca personal?
Sí. Solo he pasado una vez de 21 metros, y el lanzamiento del viernes fue mi quinta mejor marca, lo que ya es reseñable para tratarse del inicio de la temporada. Mi objetivo es acercarme a 21, sobrepasarlos y, aunque hace poco diría que el récord de España queda muy lejos, ahora puedo afirmar que no es fácil, pero mi intención es hacerlo. No sé si este año, pero no hay que desaprovechar la oportunidad.

Tiene 31 años. ¿Va perdiendo capacidades ya con los años o cree que tiene margen de mejora?
Debo reconocer que los parámetros de fuerza y velocidad los mejoro, pero acabas más cansado tras entrenarte, y al día siguiente también te levantas más cansado. Son ya 16 años practicando deporte de alto nivel. No puedo desaprovechar ya ninguna oportunidad. No sé cómo estaré el año que viene, y los Juegos Olímpicos son una gran oportunidad.

Si le dan a elegir entre batir este año su plusmarca o entrar en una final olímpica (los ocho mejores, y, por ende, diploma olimpico), ¿con qué se quedaría?
Sin duda, la final olímpica. Un evento así lo copa todo. Ahora parece que el panorama está despejado. Serían mis segundos Juegos, los primeros no fueron los deseados a nivel deportivo, aunque como experiencia fue increíble. Con una final olímpica podría decir cuando me retire que he rendido al máximo nivel.

Los Juegos de Río están atados, pero no al cien por cien, ¿verdad?
Sí, pero para ello tendría que haber tres lanzadores más que hicieran la mínima. Carlos Tovalina, que me ganó el año pasado una prueba, ha lanzado ya 20,15 metros, justo después de mí. Eso hace al final que uno no se relaje. Cuando me enteré lo felicité, pero pensé también que para el sábado en Antequera ya quería más. Como mínimo dos personas acudiremos, y eso será algo histórico. Además, quiero conseguir otra medalla en los Europeos al aire libre que también son este año. Sería algo histórico, tras la plata lograda en Zúrich hace dos años.

Si no vuelve a lanzar por encima de 20 metros en lo queda de año, ¿entendería que la Federación no lo seleccionara para los Juegos, pese a la mínima lograda?
Estaría en su derecho, pero nunca me ha ocurrido, y tampoco he visto ningún caso así. Este resquicio legal se debe más al tema de las lesiones, que por ejemplo un atleta haga la mínima y no vuelva a competir hasta una semana antes de los Juegos… Entonces no sería muy ético acudir.

Desterremos entonces el pesimismo. ¿Con qué ambición encara la próxima cita olímpica?
Estaremos una treintena de lanzadores. Se clasificarán doce, y a la final van solo ocho. El diploma es lo que sería histórico. Decir que voy a por la medalla sería engañar. Hay gente que lanza sin problemas por encima de 21,50 metros, como el norteamericano Joe Kovacs o el alemán David Storl. Se puede conseguir metal con 20,90 o 21 pelados. Supongo que por ahí andará, pero hay que reconocer que lanzar 21 metros en un evento olímpico…

Mucha gente se preguntará que por qué no, si el viernes lanzó 20,72 en Carranque, puede hacerlo en competición…
Pues sí, pero en grandes competiciones el nivel de todo el mundo queda afectado por la presión. Yo ya he estado en grandes citas y sé que puedo dominar esa presión. Lo bueno y lo malo de los Juegos Olímpicos es que en los meses previos uno vive en una burbuja. Te dan más atención, y eso a veces nos desborda. Si fuésemos capaces de aislarnos de eso... Puede que poco antes en los Nacionales al aire libre las marcas sean mejores que en los Juegos.

En cambio, en el Europeo se ve con otras opciones…
Sí. Está claro. La participación es diferente, algo por debajo. Para mí es una obligación rendir a buen nivel. El único riesgo es que si no consigo medalla va a parecer un fracaso y lo que se logró en Zúrich fue espectacular y no me lo esperaba.

¿Qué le parece que pueda haber siete malagueños en los Juegos de Río de Janeiro, frente a los cinco en Londres 2012?
Es algo muy positivo. Ya he visto que el golf ha entrado en el programa, y en Málaga siempre ha habido un buen nivel. Ser olímpico es muy difícil en deportes individuales, mientras que en equipos depende del seleccionador. Todo lo que sea aumentar el número me parece beneficioso.