lunes, 9 de mayo de 2016

ORLANDO ORTEGA: "HAY UN 80% DE IR A LOS JUEGOS DE RÍO"

El Mundo.es

Las preguntas son vallas sobre las que se desliza con delicadeza. !Zas!, las quejas de los atletas españoles sobre su nacionalización; ¡zas!, su opinión sobre la apertura de su país, Cuba. Sabe que si tropieza con una, si un titular acaba en Cubadebate o, peor, en Granma, su participación en los Juegos de Río estará en peligro. «Nunca he sido muy hablador, fuera de casa me cuesta abrirme», justifica el vallista Orlando Ortega (Artemisa, Cuba, 1991) a EL MUNDO y aún entre dudas: según el Comité Olímpico Internacional (que se basa en su última competición como cubano) en agosto ya habrá cumplido los tres años de parón entre país y país, pero según la Federación Internacional (que se basa en la fecha de su permiso de residencia) no lo hará hasta noviembre. La normativa olímpica prevalece pero, si en los próximos meses hay reclamación de la Federación Cubana, el asunto acabará en los tribunales.

Concréteme: ¿Qué posibilidades tiene de estar en Río?
Un 80% de posibilidades, porque no está confirmado del todo, pero estoy muy tranquilo, tengo confianza. Para cualquier atleta los Juegos son lo máximo, la culminación de muchos años de esfuerzo.

Con la escasez que vive el atletismo español, que cuenta sólo con Miguel Ángel López y Ruth Beitia como únicas opciones de medalla, si usted no compite sería un desastre.
Eso yo no lo sé. Tampoco me presiono con la medalla. Mi objetivo será meterme en la final y luego ya veremos: en los 110 metros vallas un error de un centímetro te hace tropezar y pasar de primero a quinto. Sé que hay gente que confía en mí porque logré la mejor marca mundial del año pasado (12.94 segundos), pero eso no me garantiza nada.

El viernes, en su estreno como español, marcó 13.12 y batió el récord nacional que tenía Jackson Quiñónez desde 2007 (13.33). ¿Dónde pondría su tope?
No me veo límites. De hecho, el récord del mundo no me parece imposible (12.80 segundos, Aries Merritt en 2012). Año a año espero rebajar mi marca y, la verdad, tengo la plusmarca entre ceja y ceja.

Entiendo que esa gran ambición nació en los tres años que tuvo que pasar sin competir.
Sí, fue jodido. Intenté no frustrarme, centrarme en entrenar, pero me costó. A nivel físico, sin la competición, me faltaba algo y a nivel psicológico, sin poderme medir a mis rivales, perdí referencias. Tener que seguir el Mundial del año pasado por la tele fue lo peor.

¿Por qué se quedó en España?
Porque ya conocía el país. Desde 2011 me había concentrado con mi selección varias veces en Guadalajara y, después del Mundial de 2013, me quedé sin pensarlo dos veces.
Ya no me sentía bien en Cuba, no estaba cómodo con la Federación de allí [quiso cambiarle de entrenador], quería labrarme un futuro.

Acláreme: ¿España le buscó o usted buscó a España?
Fue recíproco: yo quise nacionalizarme y el Gobierno quiso nacionalizarme. Cuando decidí quedarme en España dudaba bastante sobre cómo iría el proceso, pero pronto se me fueron abriendo puertas y todo acabó siendo excelente, muy rápido.
Hace unos meses varios atletas españoles se quejaron de su llegada.
Fue un malentendido. He hablado con varios de esos vallistas, he hecho amistad con algunos de ellos y ya no hay ningún problema. No va más allá ni más acá. Todos estamos aquí para trabajar.

Pero explíquenos el truco: ¿por qué salen tantos vallistas de primer nivel de Cuba?
Allí hay muchos referentes, como Dayron Robles, que fue mi ídolo y ahora es mi amigo, hay muy buenos instructores y hay muchos jóvenes con ganas. Aquí no sé qué falta, la verdad. Eso es trabajo de los dirigentes, yo sólo debo correr.

¿Cómo era su vida en Cuba?
De buen estudiante; siempre fui un chico de casa. Ahora extraño a mi gente, a mis familiares, pero sé que tarde o temprano podré reunirme con mi madre [que reside en Estados Unidos, su padre vive con él en Madrid] e incluso volver allí.

Los Rolling Stones, Chanel, Fast & Furious... La apertura de su país es muy televisiva, pero, ¿cómo lo está viviendo la población?
Con ilusión, creo. Cualquier cambio que se viva en Cuba es bueno. Espero que sigan cambiando muchas cosas en el país.

De joven, además de atletismo, practicó boxeo y taekwondo. ¿Continúa entrenando en alguna disciplina fuera del tartán?
No, eso quedó atrás hace muchos años. Ahora no sabría qué hacer, no llegaría a dar una patada en la cara, eso seguro. Mi abuela fue atleta, también mi padre y a los 12 años, cuando ya empecé a centrarme en los entrenamientos, no pude seguir con los otros deportes.

Pero el fútbol, su afición por el Real Madrid, que no se la toquen.
Eso, eso. En los últimos meses, gracias a Dios, he podido ir varias veces al Bernabéu y para mí es un disfrute. Soy del Real Madrid desde que tengo uso de razón y lo seré hasta que me muera.