domingo, 16 de junio de 2013

BUENA NOTICIA: UNA TRAMPOSA MENOS


MARTÍ PERARNAU
Marca.com

1.- Como cabía esperar, aunque fuese por razones estadísticas, por fin ha caído uno de los ?peces gordos? de la velocidad jamaicana: Verónica Campbell-Brown (VCB), triple campeona olímpica y doble mundial, reina de los 200 metros durante casi una década, ha dado positivo en un control antidoping. ¿Sorpresa? Muy relativa. ¿Significa eso que todos los velocistas jamaicanos van dopados? No, en absoluto. ¿Qué todos los atletas destacados son tramposos? De ninguna manera. Pero sí muchos de ellos.

2.- Ya vamos por cuatro décadas en las que el dopaje ha parasitado el atletismo (y otros deportes) hasta unos niveles enfermizos. A través de los mecanismos de algunos Estados (como ocurrió en la URSS o la RDA), de grupos de entrenadores y médicos especializados (aquí en España, sin ir más lejos) o de mafias organizadas, centenares de atletas llevan años haciendo trampas, estafando a sus rivales, robándoles títulos, récords, premios y dinero.
3.- Los dopados son estafadores. El deporte se basa en una competición limpia en igualdad de condiciones y el dopaje altera dicha igualdad de manera irremediable. Transforma interna y externamente los cuerpos de los deportistas e incrementa su rendimiento de un modo espectacular. Reduce a la miseria el esfuerzo de quienes no se dopan porque consideran que es fundamental respetar las reglas. El dopaje es un fraude mayúsculo contra quienes compiten de forma limpia y cumplen las normas de convivencia competitiva.
4.- Como estafa y práctica ilícita, no solo debe ser prevenida y perseguida, sino castigada con mucha mayor dureza. Cada vez se hace más imprescindible la sanción casi perpetua para quien incurre en semejante fraude, ya sea una velocista jamaicana, una fondista española o un ciclista italiano. La plena puesta en marcha del Pasaporte Biológico está multiplicando de manera exponencial los casos positivos, otra buena señal de que la persecución también se ha perfeccionado.
5.- Pienso que nos hacen falta cuatro cosas más: asumir que estamos frente a auténticos delitos de estafa y fraude (hay millones de euros en juego), mucho más que frente a un asunto de salud; perseguirlos desde una óptica más cercana a la policial que a la federativa, a menudo complaciente; desterrar toda benevolencia nacionalista (los nuestros jamás se dopan, siempre son errores); y aumentar la primera sanción a una cifra de años tan elevada que tenga efectos verdaderamente disuasorios.
6.- La caída de Verónica Campbell no es un hecho triste para el atletismo. Lo triste es que VCB haya sido una tramposa, como triste es repasar tantos listados de récords mundiales o nacionales y comprobar que el fraude está allí, incrustado e instalado en esos historiales repletos de mentiras y falsedades. Cada dopado que se atrapa es -o debería ser- un tramposo menos y, francamente, prefiero una competición entre gente honesta y limpia aunque corran un poco más lento.
PD1: Desconozco las razones, pero por dar positivo de un diurético enmascarador (furosemida), el futbolista Deco ha sido sancionado únicamente 30 dias. Verónica Campbell, por dar positivo del mismo diurético, se supone que recibirá dos años de sanción.
PD2: Otro día trataremos un asunto trascendental en el dopaje: la reincidencia. El bielorruso Andrei Mikhnevich ha sido suspendido a perpetuidad tras dar positivo por segunda vez. Ya le sucedió en 2001 y tras pasar los dos años de sanción se proclamó campeón mundial de lanzamiento de peso (2003), pero ahora se ha comprobado que también compitió dopado en el Mundial de 2005. la reincidencia, la necesidad de seguir dopándose para no perder competitividad...