domingo, 9 de marzo de 2014

DIBABA Y FRASER-PRYCE REINAN Y BARSHIM PUEDE CON UKHOV

barshim

ÓSCAR FERNÁNDEZ


El Campeonato del Mundo de Sopot cerró la competición con un nuevo récord del mundo, el de EE.UU. en la última prueba: el 4×400, con un resgistro de 3:02.13. Aunque no es la mejor marca de la historia, ya que otro equipo de EE. UU. logró correr en 3:01.96, pero no es considerado récord del mundo al no llevarse a cabo el pertinente control antidopaje.
La prueba más destacada fue el salto de altura, con un mano a mano espectacular entre Barshim y Ukhov que finalmente se decantó en favor del catarí. Ukhov, en la temporada más completa de su vida, no ha logrado vencer en el campeonato del mundo. Barshim, que ha competido mucho menos, ha sabido llegar en plenitud y, beneficado por su menor número de nulos, y alzarse con el oro. Genzebe Dibaba hizo buenos los pronósticos en el 3.000 y Fraser-Pryce demostró, una vez más, lo gran competidora que es. Era la mejor del mundo al aire libre y ahora también lo es en pista cubierta.
Ndiku consiguió el único triunfo para Kenia en todo el campeonato al llevarse el 3.000. Silva, que no llevaba una buena temporada, sacó su casta de competidora y venció en el salto con pértiga con cuatro atletas saltando 4.70. Los 800 no decepcionaron, con carreras vibrantes y triunfos de Price y Aman. La francesa Lesueur venció con buena marca en el salto de longitud y Adams dio la sorpresa en triple. Omaghae se hizo con las vallas superando a la armada francesa.
EE. UU. ha dominado el medallero con doce metales, ocho de oro. Rusia ha sido segundo con cinco, tres oros, pero tuvo una decepcionante actuación en las carreras. Tradicionalmente es una potencia en 400, 800 y 4×400 (femenino), pero en esta ocasión se ha quedado sin metal alguno en unas disciplinas en las que siempre fue dominador. El tercer escalón en el podio fue para Etiopía con cinco medallas, dos de ellas de oro. Un total de 26 países consiguieron subir al podio.
SALTO CON PÉRTIGA (FEMENINO; FINAL)
Yarisley Silva (Cuba) 4.70; Anzhelika Sidorova (Rusia) y Jirina Svobodova (República Checa) 4,70
Fueron cayendo todas las favoritas en alturas que no debían ser complicadas para ellas. Bleasdale fue la primera; le siguió Rogowska. A 4,70 llegaron cuatro atletas, las tres medallistas más Murer, que finalmente se quedó sin medalla por llevar más nulos. Silva lo saltó a la primera y eso le dio el oro; Sidorova y Svobodova lo hicieron a la segunda y acabaron ambas empatadas en todo y consecuentemente se quedaron con dos platas. Suhr se fue a la siguiente altura (4,75), pero fracasó en el intento y se tuvo que conformar con 4,65. Silva es la única saltadora que ha conseguido subir al podio en las tres últimas grandes competiciones: plata en los JJ. OO. de Londres, bronce en el Campeonato del Mundo de Moscú y ahora cierra el ciclo con un oro en Sopot. Su temporada no estaba siendo buena. Había competido en pista cubierta en Birmingham (Reino Unido) de manera muy floja, pero lo achacó al cambio horario. Pero en su estancia en Pamplona previa al Campeonato del Mundo ya había declarado que estaba en gran forma.
SALTO DE LONGITUD (FEMENINO; FINAL)
Eloyse Lesueur (Francia) 6,85; Katarina Johnson-Thompson (Reino Unido) 6,81; Ivana Spanovic (Serbia) 6,77
Eloyse Lesueur se alzó con la victoria gracias a un salto de 6,85, completando un par de años bastante buenos en los que ha conseguido el título de campeona de Europa en Helsinki, la plata en Gotemburgo y ahora este oro. Johnson-Thompson había intentado asistir a Sopot en pentatlón, pero una enfermedad la dejó fuera de combate y prefirió centrarse en la longitud, donde ya fue campeona del mundo júnior. Su registro de 6,81 demuestra que en poco tiempo la veremos en lo más alto en una combinada absoluta. El año pasado ya venció en Tampere (Finlandia) en el Campeonato de Europa sub 23. La serbia Spanovic había sido medallista de bronce en Moscú, después de haber completado una exitosa carrera en las categorías inferiores. Fue campeona del mundo júnior, subcampeona del mundo juvenil, también plata en el Campeonato de Europa de Novi Sad (Serbia), donde ella fue cabeza del cartel, y también plata en el campeonato de Europa sub-23 de Ostrava (República Checa). Después de acumular este buen número de medallas internacionales ahora logra otro bronce.
3.000 (MASCULINO; FINAL)
Caleb Ndiku (Kenia) 7:54.94; Bernard Lagat (EE.UU.) 7:55.22; Dejen Gebremeskel (Etiopía) 7:55.22
La carrera se presumía lenta y así fue hasta el último 1.000, cuando Caleb Ndiku decidió tomar el mando y romper la carrera. Realizó un cambio progresivo que fue rompiendo el pelotón, y a falta de una vuelta solo aguantaban Gebremeskel y Lagat, pero ninguno de los dos fue capaz de superarlo y se alzó con la victoria gracias a un último mil en 2:22.59. Es un atleta que ya demostró su potencial en el mítin de Mónaco en el que lograba bajar de 3:30 y vencía a Farah. Segundo entró Lagat, que a sus 39 años consigue una medalla siendo el participante de más edad de todo el campeonato y demostrando que si la carrera es rápida lo tiene complicado, pero si el ritmo es lento sigue mateniendo una buena velocidad terminal. Gebremeskel superó a Rupp y se hizo con el bronce. La decepción de la prueba fue Gebrhiwet, que después de una temporada invernal inmejorable sucumbió y se fue al quinto puesto. Kenia se alzó con el único oro que consiguió en todo el campeonato
SALTO DE ALTURA (MASCULINO; FINAL)
Mutaz Barshim (Catar) 2,38; Ivan Ukhov (Rusia) 2,38; Andriy Protsenko (Ucrania) 2,36
Todo el mundo esperaba con ansiedad que Ukhov intentara borrar de las listas a Sotomayor. El saltador ruso había saltado tres veces este año por encima de la mítica barrera de 2.40, pero finalmente Barshim se llevó el triunfo con 2,38 gracias a que realizó menos nulos que el ruso. La evolución del catarí ha sido: bronce en los JJ. OO. de Londres, plata en el Campeonato del Mundo de Moscú y ahora se lleva el oro. Ukhov ha sido oro en Londres, cuarto en Moscú y ahora plata. La altura ha tomado una dimensión distinta con estos dos saltadores, a los que hay que sumar a Bondarenko y Drouin. Después de unos años de sequía aparece una generación de saltadores que vuelve a colocar al salto de altura entre las pruebas más interesantes de los grandes campeonatos. El ucraniano Protsenko hizo saltar la banca y se llevó una sorprendente tercera posición gracias a una gran mejora personal. Lo máximo que había saltado en una gran competición era 2,25 y su registro al aire libre es de 2,32. El potente Kynard se quedó esta vez sin medalla a pesar de saltar 2,34.
800 (FEMENINO; FINAL)
Chanelle Price (EE. UU.) 2:00.09; Angelika Cichocka (Polonia) 2:00.45; Marina Arzamasova (Bielorusia) 2:00.79
Las semifinales habían servido para dejar en la cuneta a alguna de las grandes favoritas, como la campeona del mundo júnior Ajee Wilson o la campeona juvenil Anita Hinriksdottir. Se presentaba una final abierta. A Price siempre le gusta tomar el frente de la carrera y se esperaba que saliera tirando, y cumplió los pronósticos. Hasta Sopot había tirado en varias carreras del máximo nivel y siempre había perdido. Ante Muir, cuando la escocesa realizó 2:00.95 y se colocó líder del año a finales de enero. En esa ocasión tiró hasta el 700. También perdió con Cain en el 1.000 y con Wilson en el Campeonato de EE.UU. después de liderar la prueba hasta que faltaban 30 metros. Pero en esta ocasión logró romper la carrera de principio a fin con un parcial de 57,73 al paso por el 400. Cichocka fue plata en una reñida lucha y Arzamasova, bronce, a pesar de sufrir un encontronazo con Lupu a falta de 20 metros para meta.
3.000 (FEMENINO; FINAL)
Genzabe Dibaba (Etiopía) 8:55.04; Hellen Obiri (Kenia) 8:57.72; Maryam Jamal (Baréin) 8:59.16
Si Aregawi doninó claramente el 1.500 y le lograba sacar 6,51 a la segunda, Genzebe hizo lo mismo en el 3.000 y la diferencia con la segunda fue de más de dos segundos medio. Después de un segundo kilómetro en 2:52 rompió por completo el grupo con un último kilómetro en 2:38.96. Ese parcial es muy similar al último mil de Aregawi en el 1.500. El oro ya estaba repartido antes de darse el pistoletazo de salida, pero por la plata se presumía una lucha entre Obiri, Jamal, Hassan y Ayalew. Finalmente fue la keniana la que entró segunda con un tiempo de 8:57.72. Jamal superó a Hassan, que se suicidó al intentar seguir los pasos de Genzebe. En todo caso la neerlandesa será una de las favoritas para el Campeonato de Europa de Zúrich. Genzebe Dibaba ha sido, junto a Lavillenie, la gran estrella invernal. Ahora toca refrendar todo lo que ha demostrado en pista cubierta al aire libre.
TRIPLE SALTO (MASCULINO; FINAL)
Lyukman Adams (Rusia) 17,37; Ernesto Revé (Cuba) 17,33; Pedro Pablo Pichardo (Cuba) 17,24
Adams se hizo con una sorpendente victoria en el último intento. Hasta Sopot su mejor salto del año había sido de 17,00, pero en la final enganchó tres saltos superiores a 17,15 y en el último se fue a 17,37. Lo curioso es que sus dos mejores saltos de su vida han sido en la final de un campeonato del mundo. En Estambul saltó 17,36 y le dio el bronce, y en esta ocasión saltó un centímetro más y ganó el oro. Revé consiguió 17,33 en el tercer intento, se lesionó y ya no pudo continuar en la competición. Tuvo que ver cómo sus rivales intentaban superarlo. Finalmente lo conseguió Adams en el último intento. Pichardo completó el podio y llevó a Cuba la segunda medalla en la especialidad en la que más destacan colectivamente los hombres de la isla. Oprea se quedó sin recompensa a pesar de saltar 17.21
800 (MASCULINO; FINAL)
Mohamed Aman (Etiopía) 1:46.40; Adam Kszczot (Polonia) 1:46.76; Anrew Osagie (Reino Unido) 1:47.10
Mohamed Aman es un grandísimo atleta que ha tenido la desgracia de coincidir en el tiempo con Rudisha, pero es indudable que en ausencia del gran atleta keniano siempre hay que contar con él. En esta ocasión los polacos Kszczot y Lewandowski le pusieron las cosas muy complicadas, pero logró superarlos en la parte final de la prueba. Extraordinario Kszczot, que estuvo luchando con Aman hasta el final, y Lewandowski, tercero (1:47:09), pero fue descalificado por pisar por fuera, lo que le dio el bronce al británico Osagie, que una vez más corrío de menos a más y acabó muy fuerte. La decepción fue el sudafricano Olivier, que no estuvo en carrera en el momento del ataque de los polacos.
4×400 (FEMENINO)
EE. UU. 3:24.83; Jamaica 3:26.54; Reino Unido 3:27.90
El equipo norteamericano partía como favorito por el potencial de sus corredoras. Tres de ellas estaban encaramadas entre las primeras del ranking mundial y desde la primera relevist,a Hastings, se pusieron en cabeza. Este primer parcial fue de 51,95. Atkins, McCorory y Tate completaron el equipo. Jamaica se llevó una plata cómoda y Reino Unido superó una decepcionante Rusia. La anécdota estuvo en la salida, cuando Jamaica partió antes, pero la salida la nula no llevó a su descalificación, tan solo a una tarjeta amarilla.
60 (FEMENINO; FINAL)
Shelly-Ann Fraser-Pryce (Jamaica) 6,98; Murielle Ahouré (Costa de Marfil) 7,01; Tiana Bartoletta (EE. UU). 7,06
Fraser-Pryce había ganado todo al aire libre y ahora también reina bajo cubierto. Los resultados estos últimos años hacen pensar que estamos ante una de las más grandes velocistas de la historia. En Londres fue oro en 100 y plata en 200; en Moscú hizo doblete; y ahora logra el título bajo techo. Además se convierte en la octava atleta en el mundo que baja de los 7 segundos en los 60 metros. Ahouré corrió extraordinariamente, pero se tuvo que conformar con una plata y un registro de 7,01, muy cercano a su tope personal, que es de 6,99. La campeona del mundo en la longitud de Helsinki (Finlandia) se hizo con el bronce con 7,06. Campbell-Brown fue quinta con 7,13.El triunfo de Fraser-Pryce compensa la decepción de la velocidad masculina de Jamaica. Ellos entraron último y penúltimo, mientras que ellas han sido primera y quinta. Sobre todo decepcionó la actuación de Nesta Carter.
60 M. V. (MASCULINO; FINAL)
Omo Osaghae (EE. UU.) 7,45; Pascal Martinot-Lagarde (Francia) 7,46; Garfield Darien (Francia) 7,47
Osaghae venía corto de preparación, ya que había empezado a entrenar en diciembre, pero a medida que fue pasando rondas fue mejorando. En el campeonato de EE. UU tuvo la fortuna de vencer, pero con las mismas centésimas que los otros compañeros del podio. Su triunfo fue por milésimas y a Polonia llegó con más carreras en sus piernas. Pascal Martinot-Lagarde le dio a Francia la plata y Darien, el bronce. Martinot-Lagarde decidió este año cambiar de técnica e intentar ir a siete apoyos antes la primera valla. Esta técnica es la empleada mayoritariamente por los grandes de la especialidad. El resultado este invierno ha sido muy satisfactorio. Sus registros hacen esperar un buena temporada estival para los franceses en vallas. Un compatriota suyo, Belocian, batió el récord del mundo júnior con 7,48. Esto significa que los vecinos del norte tienen una camada extraordinaria de vallistas. Europa logró meter a seis atletas en la final y eso que Shubenkov falló en su intento por alcanzar la misma. Cuarto entró Pozzi con 7,53. Es otro atleta a tener en cuenta que ha tenido una buena etapa en las categorias inferiores y ahora ha hecho marca personal. Entrena con Marcolm Arnold (Akii Bua, Colin Jackson o Dai Greene).
4×400 (MASCULINO)
EE. UU. 3:02.13; Reino Unido 3.03.49; Jamaica 3:03.69
El cuarteto formado por Clemons, Verburg, Butler III y Smith Jr. logró un nuevo récord del mundo. Lo curioso es que la primera posta fue para los británicos, que entregaron primeros por medio de Conrad Williams (45,98), pero los restantes parciales ya fueron norteamericanos. La segunda posta se cubrió en 1:31.60 y la tercera en 2:17.01, con un último parcial de 45,13 para Calvin Smith Jr. , hijo del que fuera recordman mundial de 100 metros y que ha hecho buena parte de su carrera en Florida. Lo curioso es que el récord americano sigue siendo mejor que el del mundo, porque el 3:01.96 realizado por Kerron Clement, Wallace Spearmon, Darold Williamson y Jeremy Wariner es récord de EE. UU. pero no del mundo por no pasar el obligatorio control antidopaje. Esto es un hecho curioso que se repite con alguna frecuencia. Por ejemplo, la marca de Nixon y Thiam en las combinadas júnior en pista cubierta, o el caso de Matti Jarvinen, que tuvo varios récords del mundo que no eran récords finlandeses. También, el récord de Galicia de jabalina que tiene Gustavo Dacal es mejor que el récord de España.
La lucha por la plata estuvo reñida hasta el último relevista. Levine hizo correr a Steele por la calle dos toda la posta y el jamaicano acabó pagando el esfuerzo de hacer tantos metros de más.