lunes, 10 de marzo de 2014

LA RABIA


IGNACIO ROMO
As.com

"No es que quiera restregar ahora esta medalla de oro en la cara de los que no me seleccionaron para los Juegos Olímpicos, pero espero que eso ya no vuelva a suceder". Lo digo ayer Richard Kilty, el hombre de los Mundiales, el mocetón de Stockton que estuvo a punto de dejar el atletismo hace año y medio, cuando le borraron de la selección olímpica a pesar de haber realizado la marca mínima en 200 metros. Ayer se vengó.
El destino es caprichoso. Kilty ha competido estos Mundiales gracias a una enorme carambola. La Federación Internacional sólo autoriza competir en la gran cita indoor a dos atletas por nación. Chambers, un hombre de oscuro pasado, llegó a Polonia como número uno de la selección británica. Kilty sólo fue repescado para sustituir al lesionado James Dasaolu.
Kilty ha explotado en Polonia. Ha mejorado su récord personal en sus tres carreras y regresa al Teesside, en el norteste de Inglaterra, con unos valiosos 6.49. Este verano ingresará en el selecto club de los 9 segundos. Ha construído su victoria a base de rabia, a base de una fe ciega en su fuerza, en su capacidad como velocista. Estuvo medio año sin tocar sus zapatillas, tras la decepción de Londres'2012. No quería saber nada del atletismo. "... Hasta que un día decidí volver al gimnasio. Al principio sólo me apetecía hacer pesas. Luego fui empezando a correr de nuevo. Poco a poco. Le había dicho a mi padre hace cuatro años que un día sería campeón del mundo. Hoy tengo muchas ganas de llorar".