domingo, 7 de agosto de 2016

UNA MUJER QUE NADA COMO THORPE

RAÚL ARELLANO
El País.com

Ledecky se presenta a los Juegos de Río con la mejor marca en los 400 y 800m, y como segunda mejor marca en los 200m libres. Así mismo, será una integrante fundamental del relevo de 4 x 200 libres del equipo norteamericano. Con sus 1,80m de altura y 70 kg de peso, no podemos decir que sea una fondista al uso. Su antropometría propia de una velocista la convierte en una potente fondista, con un cierto parangón al campeón australiano Ian Thorpe, cuyas características de nadador pesado estaban fuera del modelo general de los nadadores mediofondistas o fondistas. Su nivel de entrenamiento, le permite soportar los requisitos energéticos necesarios para desplazar su cuerpo aplicando valores extraordinarios de potencia.
¿Qué aspectos de su técnica le permiten nadar con tanta ventaja sobre sus competidoras? En primer lugar, inicia la prueba de 400 u 800 con una salida propia de una velocista. Tarda solamente 6,67s en 15m, recorriendo más de 11 metros bajo el agua. Esto deja al resto de participantes a su estela. Además, mantiene toda la prueba un potente batido de seis tiempos por ciclo, lo que le permite desarrollar una longitud de ciclo de brazada de 2,12m a lo largo de toda la prueba, más de 30cm sobre su talla. Esto le permite nadar cada largo utilizando solo 40 o 41 brazadas.
Una mujer que nada como Thorpe
En tercer lugar, logra una frecuencia constante de 45 ciclos por minuto a lo largo de toda la distancia de 400. Inicia la prueba con 47 ciclos por minuto, lo que ayuda a poner agua de por medio con el resto de competidoras con un primer parcial de 57,74s. Los tres últimos parciales del 400 Ledecky los ha mantenido en un promedio de alrededor de un minuto en sus dos mejores marcas, aspecto que ha evolucionado desde Londres 2012, donde su promedio fue de 1m 1,84s. En esta temporada ha salido todavía más rápido en las pruebas de clasificación americanas: 56,31s, pero con parciales posteriores de 01m 0,99s.
Su punta de velocidad le distingue de las otras fondistas, al tener un mejor tiempo de 100m de 53s. Este año hizo el último 100 de un 400 en 56s. Su potencia probablemente le permita nadar más rápido un 100, pero esto no lo veremos, pues no está en su programa.
Los virajes son consistentes y notablemente eficientes con relación al nado; saca una notable ventaja de los mismos al aumentar su velocidad en un 10%. Esto lo consigue con tres potentes batidos de delfín y recorriendo más de seis metros bajo el agua en cada viraje. Esto sirve para tomar más ventaja sobre sus rivales, viraje a viraje.
Su coordinación es similar a la de un velocista, su brazo se extiende hacia delante, mientras acaba la brazada del otro brazo, apoyándose en su potente batido. Los hombros los mantiene con claridad fuera del agua. Este alargamiento de su “eslora” le proporciona ventajas hidrodinámicas.
Su forma de nadar no es la tradicional estrategia negativa. Esta nadadora trata de acumular ventaja desde el principio y luego mantenerla a lo largo de la prueba, con un repunte de medio segundo en el último 50. Si al inicio de la prueba de sus participaciones de este año (parciales de 56,3s en los primeros 100), se le añaden marcas similares a las obtenidas el año 2014, con un promedio por 100 entre 1m 0,17s y 1m 0,37s, tenemos el récord del mundo asegurado, por debajo de 3m 58s. Las circunstancias de la competición serán las que decidirán estos resultados que son perfectamente posibles dados los antecedentes de las marcas de 800 y 200, que ha realizado este año.