miércoles, 8 de mayo de 2013

"SIENTO UN GRAN RESPETO POR LA ESCUELA CUBANA"


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JAVIER CLAVELO

Además de poderse entrenar sin lesiones por primera vez en seis años y medio y de adoptar siete pasos desde la arrancada a la primera valla, Merritt atribuye otros factores a su mejoría: dieta, suplementos en su recuperación, descanso, consistencia en el entrenamiento, fisioterapia y una mentalidad más fuerte.
Así lo hizo saber el vallista de 27 años en un intercambio con periodistas internacionales en su residencia en Bryan, Texas, como parte del proyecto “Un Día en la Vida de…”, de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF).
Merritt tuvo palabras de elogio para sus rivales cubanos. «Siento un gran respeto por la escuela cubana de vallas. El entrenador (Santiago Antúnez) siempre me da consejos de cómo ejecutar la carrera. Siempre han tenido buenos vallistas: (Anier) García, Robles, ahora (Orlando) Ortega y el campeón mundial juvenil (Yordan O’Farrill)».
Ortega, finalista olímpico en Londres´12, aparece entre sus favoritos para acompañarlo en la final del Campeonato Mundial de Moscú´13, junto a estadounidenses como Jason Richarson, campeón defensor y plata en la capital británica, el jamaicano Hansle Parchment —bronce allí— y el ruso Sergey Shubenkov.
«Espero grandes cosas de Ortega porque corrió bien en el 2012 y llegó a la final (olímpica). Es bien joven y cuando tenga más años en la pista correrá aún más rápido. Los vallistas cubanos siempre han sido muy buenos. Compiten muy bien en los grandes eventos», añadió.
Merritt también reflexionó sobre Dayron, quien le precedió en la cima olímpica con el oro en Beijing´08 y el tope universal de 12.87, vigente de 2008 a 2012.
«Es uno de los grandes de todos los tiempos. El vallista más potente que he visto. Era muy difícil para él ganar los Juegos. No corrió muchas carreras antes. Las vallas son muy rítmicas. Si no puedes entrenarlas, será muy difícil imponerse.»
«Espero que rencuentre el amor por las vallas y regrese a las pistas. Mientras tenemos a Ortega. Cuba siempre tiene a alguien en la élite», sostuvo.
Merritt comparó su récord mundial de 12.80 con el de Dayron. «Íbamos parejos hasta la séptima valla. Dayron es muy explosivo. Yo cierro mejor. Mi salida no fue la mejor y pasé la última valla un poco más alto de lo debido».
Campeón mundial juvenil en 2004, Merritt despuntaba como una de las mayores promesas de las vallas en su país. Pero solo el talento no es suficiente. Participó en dos campeonatos mundiales de mayores (2009 y 2011) y perdió la posibilidad de ir a los Juegos Olímpicos de Beijing por una centésima.
Tras el quinto lugar en el Mundial de 2011, «me pregunté qué pasaba conmigo. Me dolía ver que atletas a los cuales ganaba en mi etapa juvenil y en la universidad habían progresado, pero yo no. Jason Richardson, Dayron Robles. Aprendí de la forma más difícil. Solo con talento no podría tener éxito. Me enfoqué más en mi carrera».De esa reflexión surgió un nuevo Aries Merritt, quien ya sentó credenciales de lo que sucedería en 2012 con el título mundial bajo techo en Estambul.
Sin embargo, para él su récord no tomará mucho en ser superado. «Es una nueva era y mucha gente está corriendo rápido y muchos se entrenan fuerte para superarlo. Este es el comienzo de algo grande para las vallas», sostuvo.
Preguntado por cinco de los mejores vallistas de todos los tiempos, el monarca olímpico los describió con un adjetivo: Allen Johnson (laborioso), Liu Xiang (persistente), Dayron Robles (potente), Renaldo Nehemiah (refinado) y Colin Jackson (rápido). Y se calificó como un corredor fuerte y rápido.
Nacido en Atlanta y gimnasta durante tres años, Merritt alternó primero en los 110 y 400 metros con vallas durante su edad preuniversitaria.
Tras graduarse en Tennessee siguió a su preparador Vincent Anderson hacia la Universidad de Agricultura y Mecánica de Texas en College Station. Desde 2009 se entrena solo bajo la égida de Andreas Behm, pupilo de Anderson. En la tarde entrenan los estudiantes-atletas de la Universidad.
En su tiempo libre descansa, ve la televisión e incursiona casi a diario en videojuegos y dedica tiempo para entrenar a los más jóvenes. Tiene tres perros: dos chihuahuas (Prince y Knight) y un shepherd alemán (Sasha).
«Me falta mucho por conseguir en mi carrera. He logrado lo más difícil, pero creo que me queda mucho por alcanzar en el deporte. Me falta el título mundial al aire libre y me encantaría ganarlo en Moscú», concluyó.