viernes, 6 de marzo de 2015

LAVILLENIE “TODO FLUYE”

EL MUNDO.es

Un año atrás, Renaud Lavillenie (Barbezieux-Saint-Hilaire, Francia, 1986) saltó 6,16 metros en Donetsk con la delicadeza de quien dinamita la Historia y desposeyó al mito, Sergey Bubka, del récord de salto con pértiga que había retenido durante más de dos décadas. "Ahora me centro en mantenerme, que no es poco. Quiero estar los máximos años posibles ganando competiciones y siendo capaz de superarme", explica a EL MUNDO como principal estrella del Europeo indoor que empieza hoy (16:40 horas, TDP) en Praga y que le espera con avidez el sábado (17:00 horas). Menudo y afable, vigente campeón olímpico y europeo, recuerda unos inicios cercanos -"guardo un gran recuerdo de Barcelona, allí logré mi primer oro al aire libre [Europeo de 2010]. Fue una liberación tras algún mal resultado"- y se admite con total confianza.
Y todo empezó imitando a su padre, Gilles, saltando arbustos en el patio del hogar familiar con un palo de escoba.
[Sonríe ampliamente] Entonces sólo jugaba, apenas sabía lo que estaba haciendo. En realidad, empecé a entrenar como saltador a los siete años, ya en el estadio de Cognac, a las órdenes de mi padre. Eso sí, recuerdo muchas veces aquella diversión infantil, sobre todo los últimos años, cuando mis amigos y mi hermano [Valentín, también internacional] venían a saltar a la pista que construí en el jardín de mi casa.

No son pocos los deportistas que empezaron sus carreras a disgusto, presionados por las ambiciones de sus padres. ¿Es su caso?
No lo creo, no. Durante mi infancia nunca me habló de ser profesional y menos de conseguir medallas o récords. De hecho, mis primeros registros no son gran cosa, podemos decir que mi progresión fue tardía, una vez que ya me había desarrollado físicamente. La pértiga para mí siempre ha sido un entretenimiento, aunque lleve ya seis años como profesional. La única motivación era, y aún es, saltar lo máximo posible en cada ocasión.

Traduzca "lo máximo posible" en centímetros.
[Vuelve a la sonrisa] No puedo. Eso es lo interesante. El récord del mundo indoor de Bubka parecía imposible de batir y el año pasado lo logré un poco por sorpresa; pensaba que me costaría más tiempo. Había estado muchas veces por encima de seis metros pero nunca me había acercado a esos registros, ni siquiera unas pocas semanas antes, cuando me encontraba al 100%. Al final aprendes que es sólo un salto, que, si estás preparado, todo puede ocurrir. Entras en trance, todo fluye sin esfuerzo aparente y llega el récord.

Y una vez en la colchoneta, siendo ya propietario de la plusmarca mundial. ¿Qué sintió?
Incredulidad. Había conseguido superar 6,16 en entrenamientos, me veía capaz de hacerlo en un pabellón, pero cuando te das cuenta que ya lo has logrado... Empecé a pensar en los 21 años que habían pasado desde que Bubka estableció su registro, en todos los saltadores que habían intentado superarle sin éxito. Era una marca mítica. Tardé un tiempo en adaptarme mentalmente, me costó bajar de la nube, para aceptar mi nueva condición.

¿Cómo ha influido el ejemplo de Sergey Bubka en su carrera?
Bubka es hoy un modelo para mí, pero no tuvo que ver en mis inicios. No empecé siguiéndole, de hecho, se retiró cuando yo tenía 14 años y nunca le llegué a ver saltar en directo. En los últimos años, claro, he repasado sus actuaciones a través de internet. Creo que somos saltadores diferentes y no sólo en el apartado técnico, también en el anímico. Muchas veces asiste a mis competiciones y mantenemos una muy buena relación, le gusta compartir conmigo sus experiencias.

Bubka aún posee la plusmarca mundial al aire libre, con los 6,14 metros que estableció en 1994. ¿Batir también ese registro es ahora su mayor objetivo?
No [rotundo]. Los récords siempre me interesan, pero ahora me estimulan más los campeonatos. Diría que mi mayor objetivo es ganar un Mundial al aire libre por primera vez, algo que se me resistió en 2009 [bronce], 2011 [bronce] y 2013 [plata], y repetir oro olímpico. El récord al aire libre sé que voy a batirlo. Mi preparación es buena, casi he saltado este invierno 6,17 en pista cubierta... Sólo tengo que trabajar bien hasta que llegue la temporada de verano y encontrarme buenas condiciones en mis concursos.

¿Asume este Europeo indoor de Praga como un entrenamiento?
Para nada. Quiero mi cuarto título, repetir los éxitos de Turín 2009, París 2011 y Goteborg 2013, aunque, por supuesto, voy a tratar de saltar muy alto y, si puedo, intentaré de nuevo el récord.

Es favorito absoluto, ninguno de sus rivales se ha acercado a sus marcas. ¿Resta eso atractivo a la propia competición o le relaja?
Los errores pueden llegar. En la pértiga nunca sabes qué puede pasar, incluso si tus marcas son mucho mejores que las de los demás. [El polaco] Piotr Lisek será mi principal oponente, porque ha superado varias veces 5.80 y hace poco alcanzó los 5.90. Luego habrá otros tres rivales por encima de 5.80 [el polaco Sobera, el ruso Gripich y su hermano Valentin]. No será fácil.

En la época de Bubka e incluso después, alrededor del año 2000, había dos o tres competidores por encima de los seis metros. ¿Por qué ahora no?
Por lo general, los seis metros son una barrera imponente, aunque creo que pronto la superarán los jóvenes que vienen. Las reglas también han cambiado. Ahora, por ejemplo, tenemos menos tiempo para preparar el salto y los apoyos de la barra son más estrechos. Es un poco más difícil que antes conseguir grandes registros.

¿Es posible desconectar del atletismo cuando se piensa en alcanzar máximos?
Para mí, la pértiga no es un trabajo, es una pasión, y por tanto no necesito desconectar. La adrenalina que siento en la batida es increíble y, de hecho, cuando no entreno, me gusta buscar sensaciones parecidas. Por eso soy un amante de los deportes de motor [ha participado dos veces en Las 24 horas de Le Mans] y de