martes, 20 de agosto de 2013

MARTA, EN EL TEJADO ESPAÑOL


CARLOS ARRIBAS
El País.com

Uno de los primeros días de los Mundiales de Moscú, el abogado de la IAAF Thomas Capdevielle, padre de la implantación del pasaporte biológico en el atletismo mundial, describió la importancia de dicha herramienta en la lucha antidopaje. “Es nuestra arma más importante, cuyo valor de prueba para sancionar deportistas ha sido ratificado por el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS)”, dijo, “y a la que dedicamos más presupuesto y más esfuerzo”. Luego detalló los miles de controles que se harían durante el Mundial y su doble utilidad para el doble pasaporte. “Comparándolos con los datos de años anteriores, permiten descubrir anomalías en los valores hematológicos [hemoglobina, hematocrito, reticulocitos] que pueden darnos pie a abrir un expediente sancionador y, al mismo tiempo, darnos ideas para hacer controles dirigidos. Además, también controlamos los valores hormonales para el pasaporte endocrinológico, que está en fase de construcción”.
Toda la locuacidad expresiva de Capdevielle explicando el concepto abstracto se convirtió en mudez al preguntarle por un ejemplo concreto de uso del pasaporte, el de la atleta española Marta Domínguez, cuyo procedimiento había iniciado la federación internacional de atletismo la pasada primavera. “No puedo hablar de casos concretos”, dijo Capdevielle, que no desmintió que uno entre la veintena de pasaportes sospechosos correspondiera a la senadora del PP. “Pero en términos generales, los expedientes tardan en resolverse más de un año, porque aunque estemos seguros científicamente del valor de las pruebas, tenemos que estarlo también legalmente, y eso es más pejiguero, pues los abogados de los deportistas buscan siempre cualquier rendija legal para alargar los procedimientos y lograr la nulidad”.
Tampoco quiso Capdevielle confirmar si la IAAF había enviado ya a la federación española, el organismo que debe juzgar a la atleta en primera instancia, los documentos de prueba de la acusación de dopaje, pero, según una información no desmentida de Marca el domingo, el comité de competición del organismo presidido por José María Odriozola, había recibido hace dos semanas el informe de la IAAF y había procedido a abrirle expediente a la mejor atleta española de todos los tiempos.
Justamente los primeros días del campeonato, el propio Odriozola, rendido admirador de la atleta a la que la federación que preside debe juzgar, concedió una entrevista a la agencia DPA en la que ponía en duda el valor del pasaporte biológico como prueba de dopaje, considerando que sus resultados revelaban un dopaje “probable”, pero no “100% seguro”. Estas declaraciones han irritado a los responsables antidopaje de la IAAF, que recuerdan cómo el propio Odriozola había aplaudido al pasaporte cuando en sus redes cayeron varias atletas rusas y no entienden cómo un miembro del consejo ejecutivo de la propia IAAF (cargo que también ocupa Odriozola) puede atacar a su principal arma antidopaje. Algunos dirigentes de la federación internacional, y también de la lucha antidopaje española, interpretan, además, que dichas declaraciones intentan constituirse en una defensa a priori de la inocencia de Domínguez y en una guía, un consejo, que ilumine las deliberaciones de su comité de competición, compuesto por tres abogados y un instructor independientes de la federación.
Al iniciar el expediente Domínguez, la IAAF, según fuentes cercanas al organismo internacional, ya contaba entre las posibilidades en cierta manera con una presunta resistencia de la española a sancionar a su atleta, y está decidida en todo caso a acudir al TAS para que se imponga el criterio de sus científicos, los que determinaron que sin lugar a dudas la campeona mundial de 3.000 obstáculos en Berlín 2009 se había dopado. Así, el asunto, que puede alargarse aún varios meses, puede ser una repetición del caso Contador, el ganador del Tour declarado inocente por la federación española de ciclismo y, posteriormente, sancionado dos años por el TAS. La misma sanción, e incluso la pérdida del Mundial de Berlín, podría serle impuesta a Domínguez, de 37 años y prácticamente retirada, ya que las principales muestras sospechosas corresponden a 2009, el año de su Mundial. Sería una sanción a posteriori, pero simbólicamente dura, como la de Lance Armstrong. Como el caso Contador dañó gravemente la imagen de la firmeza de la lucha antidopaje en España, una repetición de los hechos, a apenas tres semanas para que el Comité Olímpico Internacional decida la sede de los Juegos de 2020, podría incluso afectar a la candidatura de Madrid.