sábado, 19 de septiembre de 2009

Los 400 metros planos: ¿velocidad o resistencia?


Por Julio César Mejías deportes@prensa-latina.


Los 400 metros planos continúa como una de las pruebas más esperadas en cualquier torneo atlético, pese al estancamiento de las marcas actuales respecto a los records mundiales y los restantes mejores registros históricos en ambos sexos.
El estadounidense Michael Johnson corrió la distancia en 43,18 segundos el 26 de agosto de 1999, durante el VII Campeonato Mundial en Sevilla, España.
Por el momento nadie se acerca a esa marca y únicamente sus compatriotas Jeremy Wariner y LaShawn Merritt bajan al menos de los 44 segundos con cierta regularidad, aunque en la actual temporada, a punto de concluir, ninguno de los dos logró materializarlo, pues concluyeron con 44,60 y 44,06 segundos, respectivamente.
Wariner cronometró 43,93 segundos cuando ganó el título del orbe en el Mundial de Helsinki 2005, corona que repitió dos años después en Osaka con su primado personal de 43,45.
Merritt le venció en Beijing con 43,74 tras haberle escoltado en la ciudad japonesa con 43,96.
Las mujeres están aún más lejos de los registros realizados en las décadas de los años 80 y 90, y no se vislumbra una atleta capaz de amenazar siquiera el récord de 47,60 segundos establecido por la alemana Marita Koch el 6 de octubre de 1985, en Canberra.
Después de 2000 hacia acá resultó la mexicana Ana Guevara la primera en traspasar el imaginario muro de los 49 segundos, al parar el cronómetro en 48,89 segundos tras erigirse campeona mundial el 27 de agosto de 2003, en el estadio Saint Denis de París.
Luego sólo la estadounidense Sandra Richards superó el registro de Guevara, pues ganó la Copa del Mundo Atenas 2006 con 48,70 y en esta temporada logró 48,83 en Bruselas, una de las seis reuniones atléticas de la Liga Dorada, que tuvo en 2009 su última edición.
Pese a ello la vuelta al óvalo sigue siendo atractiva, atrapa la atención tanto o más que cualquier otra prueba de velocidad, fondo, vallas, saltos o lanzamientos.
¿Por qué? La carrera de 400 metros exige de sus practicantes cualidades que son principales en otras pruebas atléticas, pero que en esta deben fundirse como un todo.
La explosividad y agilidad de reacción al disparo no es tan decisiva como en los 100 y 200 metros, o también en los 100 y 110 con vallas, pero sí necesaria.
Tampoco es determinante el incremento al máximo de la aceleración en busca de la mayor velocidad posible, pero el cuatrocentista no puede obviar esa capacidad, pues tendrá dos salidas de curvas determinantes en la carrera, en particular la última.
Las pruebas de fondo exigen una gran resistencia, al igual que las de medio fondo, en las cuales se combina con tácticas adecuadas para aspirar a la victoria, en particular los 800 metros, carrera de mucha estrategia.
Pero los 400 metros requieren de todo ello: el corredor es un velocista que debe brindarle importancia a su reacción al disparo para encarar la primera curva, al ritmo de aceleración para entrar y salir de la segunda y al trabajo de resistencia durante los 50-70 metros finales, imprescindible para el remate.
Varios especialistas afirman que el tiempo al final de la carrera está ligado directamente a lo que el corredor pueda realizar en los primeros 200 metros de la carrera.
Una ojeada a los mejores de todos los tiempos en uno u otro sexo dejará ver que ese criterio no es definitorio.
Quizás en el caso de las mujeres encuentra mayor respaldo, pues 17 de las 58 corredoras que han dado la vuelta al óvalo en menos de 50 segundos en todos los tiempos, se incluyen también entre las 57 que alguna vez corrieron los 200 metros por debajo de los 22,30 segundos.
En ese grupo se incluyen la alemana Koch, la checa Jarmila Kratochvilová, la francesa Marie José Pérec, la australiana Cathy Freeman y la estadounidense Valeri Brisco-Hooks, todas campeonas olímpicas, excepto la segunda.
Sin embargo, la cubana Ana Fidelia Quirot, la estadounidense Jearl Miles o la alemana Sabine Busch apenas cronometraron entre 22,80 y 23,00 segundos en los dos hectómetros y fueron grandes corredoras de 400 metros.
Y de las actuales figuras que dominan la prueba, sólo la estadounidense Richards logra magníficas marcas en los 200 (22,17).
Le secunda en ese aspecto la rusa Svetlana Pospelova con 22,39 segundos, pero ello no le ayudó para alcanzar una medalla en Helsinki-2005, pues allí fue derrotada en la vuelta al óvalo por la bahamesa Tonique Williams, la propia Richards y la mexicana Guevara.
Esta última nunca corrió 200 metros y sí los 300, una distancia no oficial que ella pondera como esencial para la búsqueda de resistencia con la mayor velocidad posible.
Ee los hombres la teoría de que los primeros 200 metros son decisivos en detrimento de otras cualidades cae estrepitosamente a un segundo plano, pues sólo los estadounidenses Johnson y Danny Everett repiten entre los mejores en ambas distancias.
Johnson es un caso excepcional, pues fue recordista mundial en ambas distancias (19,32 segundos y 43,18), hasta que el jamaicano Usain Bolt le arrebató la del doble hectómetro en Beijing 2008 (19,30) y la mejoró en la lid universal de Berlín-2009 (19,19).
El estadounidense conserva dos de las mejores marcas de todos los tiempos en los 200 y cinco en 400, algo difícil de superar.
El resto de los cuatrocentistas prefiere adentrarse en la preparación de la resistencia y deja a un segundo plano la velocidad en la mitad del recorrido.
Los mejores en la actualidad, los estadounidenses Merritt y Wariner, han marcado 19,98 y 20,19 en 200 metros, respectivamente.
Incluso, algunos analistas se preguntan, qué pasaría con el "Rayo jamaicano" Bolt si se decidiese a competir también en 400, distancia en la cual este año estampó tiempo de 45,54 segundos, apenas sin preparación y sólo como parte de test-diagnóstico de inicio de temporada.
La polémica queda abierta. Juzgue cada cual sobre el tema.