viernes, 26 de febrero de 2016

ESTRENO DE LA NUEVA PISTA DE MADRID CON RÉCORD DE ESPAÑA DE ÚRSULA RUIZ

JUANMA BELLÓN
AS.com

“La pista me da muy buenas sensaciones”, decía Iván Pedroso, tras ver como su discípula venezolana, Yulimar Rojas, líder mundial del año, volaba en el foso de triple hasta unos brillantes 14,63. La Joya del gran saltador cubano inauguraba la nueva instalación indoor para atletismo de Madrid, Gallur, con algo más de media entrada, que en seguida vivió su primer récord de España. Lo hizo Úrsula Ruiz lanzando hasta 17,27. Superaba así un récord que tenía Martina de la Puente hace 20 años (17,00 de 1996). Más tiempo que Madrid llevaba sin pista (11 temporadas).
La acción se trasladó al anillo, el mismo tartán que se usó en el Europeo de 2005 donde España cosechó 12 medallas. Calentaba el 800 femenino con dominio de la ucraniana Natalia Lupu por delante de (casi) todas las especialistas españolas, lideradas por Esther Guerrero (2:03.56). Mientras, Ruth Beitia iba calentando la colchoneta con 1,86. Llegaba el 800 de chicos, donde el prometedor Álvaro de Arriba machacaba en los metros finales al keniano Mutai con 1:47.81. Lo malo, que la mínima para Portland (1:46.50) se quedaba lejos. Mientras, Ruth Beitia pasaba sin problemas 1,90 …
El foco regresaba al interior, a la recta de 60, con las vallas femeninas, donde Caridad Jerez marcaba 8.11 y se ganaba el pasaporte a Estados Unidos. El estadounidense Eaton, con su victoria en las vallas masculinas (7.59), la trinitense Ahye (con 7.19 en 60) y el británico Swaray (6.67 en 60) daban prestigio internacional. En el intermedio de esas pruebas, Ruth Beitia franqueaba a la primera 1,93 y sus rivales se enredaban. La nigeriana Amata se iba y la italiana Trost pasaba a la tercera. Tobalina lanzaba el peso hasta unos buenos 20,42. Llegaba el 1.500, la prueba que cerraba con victoria chilena de Iván López 3:42.95.
En la altura, cuando todo parecía ir a favor de Ruth Beitia, Trost la superaba en un certero intento sobre 1,95. La italiana amargó el fin de fiesta en el Gallur, donde, sin embargo, la afición se despidió con una sonrisa al volver a ver una pista cubierta en Madrid.