sábado, 16 de agosto de 2008

PHELPS: LA VICTORIA MÁS AJUSTADA...Y POLÉMICA



El nadador estadounidense Michael Phelps ha escrito un nuevo capítulo en la historia de los Juegos Olímpicos al igualar la marca obtenida por Mark Spitz en 1972 con siete medallas de oro en la cita pekinesa. Phelps, en un increíble final, remontó para superar al serbio Milorad Cavic, que se llevó la plata, y al australiano Andrew Lauterstein, bronce, aunque no lo hizo con récord del mundo al marcar 50.58s. La conquista del séptimo oro de Phelps estuvo acompañada de polémica, ya que que la Federación serbia presentó una reclamación al considerar que Cavic concluyó primero. Para Phleps, no hay duda alguna. "El marcador dice que yo puse la mano en el muro primero". El de Baltimore se mostraba exultante tras la gesta. "Esto demuestra que no importa lo que pongas en tu imaginación, que cualquier cosa puede pasar. Sueña tanto como puedas soñar y cualquier cosa será posible".

Por momentos la sorpresa se dio cita en el Cubo, aunque no con el nombre esperado. Phelps temía a su compatriota Ian Crocker, plusmarquista mundial, y el que se tornó rival fue finalmente el serbio Milorad Cavic. El balcánico demostró que su récord olímpico de las semifinales no era casualidad. Dominó con solvencia los primeros 50 metros, mientras que el estadounidense quedaba rezagado en el séptimo lugar con 62 centésimas por remontar. No importaba, Phelps domina los tiempos a la perfección. "Sabía que tenía que estar a medio cuerpo de distancia de Crocker, corro mucho contra él. Tengo la capacidad de saber dónde necesito estar en los 50 metros para ganar. Si tengo medio cuerpo, sé que esta bien. Cuando vi a Crocker en el giro, sabía que Cavic estaría en alguna parte con él, yo podía ver algo de él de reojo".

Los segundos 50 metros de Phelps fueron espectaculares, sobre todo su tramo final. Su potencia apareció en todo su esplendor y fue comiendo terreno a todos sus rivales, todos sobrepasados, salvo Cavic, irreductible hasta el final, únicamente a la hora de tocar la pared, sólo por una centésima. El de Baltimore explotó de júbilo ante otro oro sufrido, el séptimo, el que le permitía alcanzar a Spitz, aunque no fuese acompañado de la habitual plusmarca mundial. El serbio se quedó con la plata, y el bronce ni siquiera fue el premio para el detentor del mejor tiempo, Ian Crocker, superado, también por una centésima, por el australiano Andrew Lauterstein.

Polémica

Tras la victoria de Phelps, la Federación Serbia de Natación presentó una protesta oficial. "La medalla de oro es muy importante. "Como todos sabemos la tecnología es imperfecta, es posible que no hubiera funcionado bien", apuntaba el jefe de la delegación serbia, Branislav Jevtic, después de que su pupilo Cavic perdiera por una centésima.

Poco después, la Federación Internacional de Natación rechazaba los alegatos de la expedición balcánica. El árbitro keniano Ben Ekumbo señalaba que "según nuestras reglas, revisamos imagen a imagen el vídeo de Omega y estaba muy claro que el nadador serbio tocaba segundo, después de Phelps. Es evidente que uno está braceando y el otro está volando. De acuerdo con nuestras reglas usamos el sistema automático de cronometrar y el sistema en este caso estaba en perfectas condiciones, en perfecto orden y no hay duda". El veredicto ofrece una sentencia clara: Phelps ya es un mito.

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